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sábado, 1 de diciembre de 2012

FILIPINAS 1.- Boracay y Manila.



Filipinas.


El capítulo que nos ocupa surge de la casualidad y la improvisación. Teníamos algunas buenas referencias de Filipinas y estábamos cerca. Pero a pesar de la cercanía no había ni un solo vuelo directo desde Sulawesi a la antigua colonia española. Por otro lado, la temporada de lluvias seguía en activo. Así que , en un quiebro de última hora decidimos abandonar la idea y comenzar a mirar hacia Oceanía. Aún así decidimos madurar la idea un día más. Fue justo este período de reflexión, el causante de la inesperada y azarosa reunión de amigos que tendrá lugar en este capítulo. Recibí el correo de dos grandes, muy grandes amigos y hermanos. Peter y Oscar, los hermanos Castellanos (como los famosos zapatos). Aprovechando que Oscar es uno de esos expatriados que han tenido que marcharse de nuestra España para hacer las Asias en Shangai, Peter iba a visitarle y juntos habían decidido pasar unos días en la playa. Adivináis dónde?. En Boracay, Filipinas y además las fechas nos encajaban como fichas de tetris. Está claro que el destino nos estaba poniendo una flecha de color rojo luminosa señalando la siguiente parada.

1.- Boracay.

 Ahora, nadie dijo que el camino iba a resultar sencillo. Debíamos de dar un buen pirulo para poder llegar al destino. Desde Manado teníamos que coger un vuelo primero a Jakarta y allí coger el segundo hacía Manila. Desde la capital filipina coger un tercero hasta Caticlan, y después cruzar en ferry hasta el destino final, Boracay, considerada una de las mejores playas de todo Filipinas. Esto más que un viaje parece el juego de la oca. Y si habéis leído la saga inicial de este blog, ya os habréis familiarizado con nuestra afición a los problemas en los aeropuertos y fronteras. Por supuesto que aquí también tendremos nuestra dosis. Había dos cosas en el aire y que constituían fuentes de preocupación en nuestras mentes. La primera de ellas era que, por lo visto, para entrar en Filipinas tienes que ir con tu billete de salida del país en el bolsillo. Lo segundo era que para el tercer vuelo entre Manila y Caticlan sólo nos dejaban facturar 10 kilos a cada uno. Nuestras mochilas vacías pesan ya más de 6 kilos y llevamos cada uno alrededor de 15-16. Habíamos leído que el billete de salida no siempre lo comprueban y para el tema del peso, siempre se puede desplazar hacía la mochila de mano de manera sutil. Así que, tiramos hacía delante. Volamos por la tarde desde Manado a Jakarta sin mayores incidencias. Nos dirigimos a embarcar para el vuelo hacia Manila y después de una larga cola, comienza el club de la comedía. El tipo del mostrador de la compañía Cebu Pacific nos dice, como ya sabíamos, que nos pasamos de peso. Le decimos que no entendemos muy bien por qué solo nos dejaban facturar 10 kilos en lugar de los 15-20 habituales. Y que de qué forma podíamos solucionar el entuerto. Pero no hubo compasión. Debíamos hacer una transfusión de materiales de la mochila grande a la mochila pequeña. Hacemos un primer intento, quitamos algo, lo pesamos y, aunque nos seguíamos pasando, el chico hace un gesto así tímido como que vale, que así estaba bien. Le digo a Maribel: “deja 12 kg”. Pero mira por dónde y en cuestión de microsegundos, aparece el poli malo de la película y cuando Maribel pesó la suya, con los 2 kilos de más, el tipo nos dice que nanai del Boracay. Los nervios comienzan a aflorar. Respiraciones hondas para mantener el tipo y con toda educación le contesto: “pero si tu compañero nos ha dicho que con 12 estaba bien?”. El compañero agacha las orejas, mira hacia su ombligo y se desplaza como 2 metros fuera de nuestro alcance para escurrir el bulto y hacerse el bicho bola. Pero amigos, aquí no acaba la cosa. Os acordáis de nuestra segunda preocupación?. Si hombre, la del billete de salida de Filipinas. Pues el poli malo, para terminar de acabar la faena pone el dedo en la llaga y nos pregunta como quien pregunta la hora, “me enseñas por favor el billete de salida?” Podíamos escuchar el bombeo de nuestro pulso por las sienes humedecidas por el sudor. La lengua se hinchó y se hizo pastosa y lo único que acertamos a contestar fue un par de balbuceos. “Emm, Uhmm, Ejem, Ejem”. Pero el poli malo no tenía sentimientos. Es un hombre frío, distante. Por sus venas no circulaba sangre, corría anticongelante. Una de las cosas que nos ocurren en estos episodios es que se pierden las formas y no queda tiempo para formalidades. No tuvimos tiempo de preguntarle el nombre. Así que permitidnos que le bauticemos literariamente para claridad del texto. Iceman nos informa que sin billetes de salida de Filipinas no podemos volar y nos emplaza amablemente al mostrador de enfrente donde podemos comprarlo. Nos quedaban unos 20 minutos antes de que el embarque cerrara. Señoras y Señores, los concursantes deben de pasar 2 pruebas dificilísimas. En menos de 20 minutos tienen que hacer desaparecer más de 12 kilos , comprar un par de billetes de salida y además cenar algo antes de desfallecer. Y el tiempo comienza : Ya! Mostrador, espera tensa, ya nos atienden. Necesitamos un vuelo desde Manila a _____ para el día ________. En los huecos debíamos facilitar dos datos muy importantes a la hora de comprar un billete. El destino y la fecha. Pero esto eran 2 incógnitas para nosotros. No había tiempo para ecuaciones. Por lo que habíamos visto, para volar hacía Australia, lo más barato era hacerlo desde Singapur y respecto a la fecha, le dimos una aproximada y le pedimos que nos buscara lo más barato posible. El tiempo corre.. Maribel a todo esto, en paralelo, haciendo el “transvase del Ebro” entre mochilas. 


Adelgazando las mochilas.


“Vamos chico, espabila!” Máxima tensión, redoble de platillos y ta-chan! Prueba superada! Nos consiguieron un vuelo por menos de 80 euros para Singapur y logramos que nuestras mochilas adelgazaran hasta quedarse en esos 10 kilitos para que las dejaran desfilar en la pasarela de Boracay.

 Corriendo a la puerta de embarque. A esas horas no había nada abierto para cenar aunque con los nervios tampoco teníamos demasiada hambre. Embarcamos, nos sentamos y respiramos. “Din-don-ding, a continuación señores pasajeros podrán disfrutar ustedes de nuestro servicio de cafetería donde podrán degustar unos refrigerios. Si ,por favor me das un par de sandwiches y un par de botellas de agua. Por cierto aceptáis rupias indonesias verdad?. Pues perdone caballero pero solo admitimos pesos filipinos. Uy, pues mira por dónde con todo el jaleo, va a ser que no tenemos.” Vaya día, y encima nos van a matar de hambre y de sed. Ya verás cómo nos toca rebuscar en la basura las sobras y beber agua de la cisterna. La cosa no podía ser más grotesca. Pero parece que los guionistas de nuestro particular concurso tuvieron piedad de nosotros, y 3 minutos después las azafatas volvieron y nos dijeron que podíamos pagar con rupias Indonesias. Parece que la borrasca se despeja. Comimos, bebimos y dormimos durante el vuelo y llegamos por la mañana temprano a Manila. Aún debíamos esperar un par de horas hasta coger el vuelo a Caticlan. Con nuestra caraja después de no haber dormido demasiado, asistimos atónitos a todo un programa concurso musical en el avión. Las azafatas comienzan a cantar una canción y el pasajero que la acierte recibe un regalo. Así que ya sabeis, si alguna/o quiera trabajar de azafata/o en Filipinas tiene que tener una buena voz. Una vez llegados todo es muy fácil. Te inscribes en un registro de llegada en el aeropuerto, pagas un pequeño impuesto junto con el billete del ferry y el tuk-tuk y te dejas llevar.




Habíamos conseguido alquilar un pequeño apartamento con cocina, muy barato, separado del mogollón y ubicado en un pequeño barrio de gente de allí, lo que hacía que la estancia fuera más interesante. El sitio muy acogedor, con una gran nevera y cocina de gas, perfecto para poder cocinarnos algo. El tiempo como era de esperar lluvioso, pero caluroso. Habíamos llegado a Boracay una semana antes de la fecha prevista para que se unieran nuestros amigos. Boracay es una isla muy pequeña, la cruza de lado a lado una delgada carretera por la que circulan sobre todo motos y buggies. La parte central más cercana a la playa está plagada de restaurantes, hoteles, pequeñas tiendas de souvenirs, masajes, peluquerías.. En fin, es como una pequeña Tailandia en Filipinas. La playa te deja sin aliento. Una arena blanca y un agua cristalina, además de su gran tamaño, la hacen una de las mejores playas de Filipinas y del mundo. Lo malo, que está hasta las trancas de gente. Y eso que nosotros llegamos en época de lluvias y temporada baja, pero aún así coincidió con la semana de vacaciones chinas y se notaba la gran afluencia de turistas del gigante asiático. Aún así no estaba saturado. Para nosotros esta primera semana haciendo vida hogareña, cocinando, y yendo al mercado fue de lo más reparadora. Teníamos que coger energías porque dábamos por sentado que aquí nuestros amigos iban a venir a reventarnos la maquinaria. Maribel y yo, que llevamos sin trasnochar 6 meses, que nuestros hígados están más limpios que el algodón del mayordomo de la tele. El tiempo nos dio algunas treguas y pudimos coger algo de color en la playa. Poco más que contar hasta que aparecieron los hermanos Castellanos.




Diniwid Beach

Barcas de pescadores. Boracay.
Peligro, cometas!
Friday. White Beach.
Sand Surfing en White Beach.
Bodegón playero.
Vista desde la gruta.
White Beach.
Postal típica de la White Beach.
Paparazzi cazada.


La mañana de su llegada amaneció lluviosa. Nosotros, bien temprano, esperábamos una llamada para ir a buscarlos. Pero para nuestra sorpresa mientras dormíamos escuchamos a lo lejos, unas voces que hablaban algo en una lengua que ya nos parece extraña. Las voces se fueron aclarando y comenzaron a ser reconocibles. Aquí viene el momento de abrazos Mimosín. Cuánto tiempo! Qué momento! Qué alegría para los cuerpos! 


Más contentos que unas castañuelas.





Ellos se instalaron en el apartamento contiguo al nuestro y nos hicimos dueños y señores de toda la planta, en la cual había una enorme terraza. Desayuno casero a base de tostadas y café y una charla mañanera para ponernos al día. Además nos habían traído uno de los mejores regalos que se pueden tener dadas nuestras circunstancias. Producto cárnico, porcino que había sido alimentado a base de bellota, curado en sal y loncheado. Se nos hizo un nudo en la garganta y se nos humedecieron los ojos de ver semejante espectáculo. Lo íbamos a guardar como oro en paño para una cena a la española. Y como seguía lloviendo decidimos ir a un bar a mojarnos por dentro. 
Exaltación de la amistad.



Filipinas, además, es el paraíso de la San Miguel. Que más queremos! Comienzan las vacaciones! A partir de aquí los recuerdos se funden y se confunden. Tuvimos nuestra noche de cena española, en la que además del espectacular jamón, con pan tumaca, Maribel hizo una de sus mejores tortillas de patata con cebolla que, aún hoy, resuena en mis papilas gustativas. 


Cena a la Española.
La famosa tortilla de patatas.
Mariscada Filipina.


Tuvimos cena marroquí en un restaurante que le habían recomendado a Oscar y que es digno de recomendar si me acordara de su nombre. Tuvimos japones, filipino e italiano. Y aunque las salidas nocturnas ya no son las que eran, tuvimos nuestras pequeñas dosis de copitas y cachondeo. Digo copitas, porque no se les puede considerar copas. Son pequeñas en tamaño y, lo que es mejor, en precio. 


Música en directo.
Quemando Boracay.
No soltaba el mojito ni a tiros!
Vamos que nos vamos!.



Otro de los días decidimos contratar los servicios de un paisano lugareño para que nos diera un pirulo por la isla. El plan pintaba bien, barbacoa, snorkel, pesca Y cerveza, mucha cerveza. Salimos tarde, como siempre lo hacen cuando se juntan un grupo de españoles. El tipo nos llevó directamente al condumio. El sitio era un islote preparado con pequeñas chozitas con mesas y bancos para comer a la vez que contemplabas las vistas. El menú, pollo, panceta de cerdo y como no, nuestro inseparable amigo, el arroz blanco. Todo rico, sin pretensiones. Pero cuando acabamos de comer y con el estomago lleno y bien regaditos de cerveza, nos llevaron a hacer la inmersión de snorkel. En el lugar había un heladero en una canoa vendiendo “al rico bombón-helado oiga” en medio del mar! Alguien me puede explicar este tipo de cosas? Sobre todo porque dime tú, en el agua, con las gafas de bucear y el tubo en la boca, de qué forma uno se puede comer un helado. El snorkel bien, surtido de peces de colores con su coral. Y como tercera y última étapa estaba la pesca. Por más que mirábamos no veíamos cañas por ningún lado. Pero es que las cañas en este caso estaban fabricadas con elementos reciclados. Eran unas botellas de plástico de agua, pequeñas, vacías con un sedal , sus plomos y su anzuelo. Qué es esa “modernez” de las cañas, aquí se pesca a mano! Bueno, el que pescó fue Peter, 2 o 3 ejemplares de tamaño boquerón. Los demás ni pipas! Ahora que, menos mal que nuestra cena de ese día no dependía de las capturas. No hubiéramos hecho ni un caldo. Sinceramente nos dimos cuenta que somos de tierra firme y que sí, que el mar está muy bien, pero para verlo desde el chiringuito. 


Peter.
Oscar.
Maribel y su San Miguel.
Carlos y Maribel.
La tripulación del yate.
Los 4 jinetes. Y ella sin soltar el botellín.
Un bañito antes de comer.
El menú.
Snorkeando.
No pica ni uno.
Aquí el campeón con su boquerón.

Y qué más contar.., pues que hubo largas charlas socio-económicas que analizaban la realidad de nuestro país,blablabla, blablabla... Oscar nos contó su nueva vida en Shangai y su frenética vida nocturna. Peter nos actualizó los cotilleos del barrio y la pandilla y, por encima de todo, lo que hubo fueron risas, millones de carcajadas hasta dejarnos la mandíbula encajada. Si no fuera por estos momentos! Pero como todo lo bueno, tiene un final, y los días en Boracay llegaron a su fin. Seis días como seis soles, muy intensos, muy divertidos, muy gratificantes, muy reparadores. Compartimos el último desayuno y nos despedimos con un hasta luego cocodrilo! Nos vemos en nada chavales! Lo pasamos pirata!



Atardecer en Boracay.
Foto de pose asiática.
El equipo masculino de sincronizada.
Pose asiática 2.


2.- Manila





Bueno gente, ahora toca un poco de clase de historia. Nos disponíamos a volar hacía la capital Filipina, que da nombre a un famoso mantón. Las islas Filipinas, además de ser el lugar donde nació Isabel Preysler, y las de una famosa combinación de galleta y chocolate con agujero, fueron unas antiguas colonias españolas. Fue Magallanes quién las descubrió allá por el 1521, y tomaron su nombre del entonces Príncipe de Asturias, Felipe II. La impronta hispana aún perdura a pesar de que los españoles fueron sustituidos por los estadounidenses como colonizadores en el 1898. Se nota en el nombre de las calles, se nota en la comida, se nota en algunas expresiones pero, sobre todo, se nota en sus monumentos e iglesias. El idioma oficial es el inglés, que hablan perfectamente y la moneda es el peso filipino. El cambio es 1€ = 53 Pesos Filipinos.


Comida fusión hispano-filipina.


Manila es una ciudad que impacta. Tiene como 2 caras, la cara del desarrollo, de los rascacielos y los centros comerciales, y la cara de la pobreza extrema, y de las desigualdades. La una vive ajena a la otra y esto hace que no sea una ciudad fácil. No te puedes perder tranquilamente por sus calles, ni dejarte llevar aquí o allá. Hay que tener ciertas precauciones. Y es normal. Es el problema de la desigualdad. Crea violencia. Realmente no la sentimos en nuestras carnes. Pero sí es cierto que impacta el ver guardias de seguridad en pastelerías, carteles que te indican que no entres armado, y gente muy, muy pobre durmiendo en jardines, edificios derruidos y abandonados, miseria y lujo, ambiente enrarecido. Pero a pesar de esto el ambiente no llega a resultar hostil. Simplemente es una realidad dura.

Estuvimos 3 días alojados en un pequeño estudio en el barrio de Malate desde donde se podían presenciar los grandes buques que esperaban su turno para entrar en el puerto.


Barrio de Malate. Manila.
Barrio de Malate. Manila.




Uno de los días la visita obligada era Intramuros. El distrito amurallado y ubicación original de la ciudad fundada por Legazpi. Aquí se puede apreciar toda la herencia hispánica. Catedrales, iglesias, monasterios, colegios y hospitales. 






Intramuros.
Iglesia de San Agustín en Intramuros.
Iglesia de San Agustín en Intramuros.
Placa a Magallanes.
San Agustín, aunque no se le ve muy a gustín.
La Monja Loca, buen nombre para una tienda enfrente de una iglesia.
Tranvía de Intramuros.

Pasamos por Recoletos, La Castellana , Plaza de España y acabamos en Fort Santiago. Cualquier parecido con el original es pura coincidencia. Lógico, si pensamos que esta ciudad sufrió la invasión japonesa y los bombardeos americanos en la Segunda Guerra Mundial. Menudo jaleo de invasiones e invasores.


Cabildo.
Palacio de Sara. Intramuros.
Parece el anuncio del Anís. 
El Patio de Conchita. Intramuros.
Plaza de España. Intramuros.
Catedral de Manila.
Recoletos.
La casa Blanca.
Placa a Felipe II.
Fort Santiago.



Otro día anduvimos por el distrito financiero de Makati. Grandes rascacielos y centros comerciales. Si nos taparan los ojos y nos dejaran en el centro de Makati no creeríamos estar en Manila. Ya quisiera Madrid o Barcelona tener un distrito como este. Por eso choca tanto una parte de la ciudad con la otra.


Barrio de Makati. Manila.
Jeepneys, transporte público en Manila.
Edificios de Makati.
Makati.

A continuación y como siempre os dejamos un batiburrillo de fotos. La mayoría son de Peter, que es todo un artista, si lo llegamos a saber nos lo habíamos traído con nosotros todo el viaje como el reportero más dicharachero...


Barco al atardecer.

Atardecer en White Beach.

Chica mirando el atardecer.

Puesta de Sol. White Beach.

El auténtico!
Tableta de Chocolate Filipino.

Y poco más os contamos de Filipinas... Teníamos fecha de salida. Destino Singapur para ir después a... Melbourne! Camino a las Antípodas Australianas! Pero como siempre, habrá que esperar unos días... Un abrazo a todos!





Y como avance del próximo capítulo, aquí tenéis el trailer de la siguiente entrega.
http://youtu.be/1tHi8BfurYE

1 comentario:

  1. chicos guapos, todo lo que poneis es espectacular, cada capitulo es mas bonito y interesante, aunque vuestro trabajo ymal tragos teneis de vez en cuando, sobre todo con el policia malo, jajajajaja, no se si os dará tiempo a poner otro capitulo, creo ya estais de vuelta a nuestra españa querida , que aunque no estamos ahora muy bollantes, me imagino que tendreis ganas de venirse, pues se debe echar mucho de menos el pais, bueno eso lo ultimo, lo primero a los padres familia, amigos, y vuestra casita, pues ya la echareis de menos, aunque este viaje ha debido de ser el sueño , que no lo alcanza todo el mundo, pero vosotros lo conseguisteis, por vuestros propios meritos y por vuestra valentia, no todo el mundo lo llevaria, como vosotros lo habeis llevado, muchas gracias por acordarse de mi, y mandar esa postal que la guardaré como oro en paño UN besito feliz viaje y aqui os esperamos con los brazos abiertos

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