Y de Bali a Sulawesi, que tiene nombre de golpe de karate (" Te meto un Sulawesi! "). Esta enorme y remota isla tiene forma de estrella de mar mecida por la corriente. Las distancias son grandes pero es que, además, los transportes no están muy desarrollados. El avión nos dejó en Makassar. Aquí pasamos un par de días. Esta ciudad no es que sea la alegría de la huerta. No tiene mucho que ver. Tiene un gran puerto, un antiguo fuerte con vestigios de su pasado holandés y un mercado laberíntico. Nos alojamos en los alrededores del puerto, y esta zona estaba plagada de karaokes. Por lo visto, hay 2 tipos de karaokes, los familiares y los no-familiares. Estos últimos son lo más parecido a estos bares de carretera de grandes neones que te encuentras por España, aunque aquí, además, también puedes cantarte unas piezas.
Desde Makassar, nuestro siguiente destino era Tana Toraja. El medio, un autobús de categoría superior donde los asientos eran como camas de matrimonio. Todo un detalle para un viaje de más de 11 horas. Una vez llegados a Rantepao, nos recibió en el hostal un guía local quien nos explicó, que al día siguiente había una gran ceremonia de uno de los funerales más multitudinarios que se iban a celebrar este año. En este punto tenemos que hacer un inciso rollo National Geografic.
Tana Toraja es un área donde reside la tribu de los Toraja (hasta aquí más o menos fácil) y cuya principal peculiaridad es la importancia que para ellos tiene la muerte y los funerales. Cuando se produce una muerte en esta zona, la familia para mostrar todo su respeto al difunto ha de organizar un gran funeral en el que participan familiares llegados de todos los lugares y en el que se realizan numerosos sacrificios de animales, sobre todo búfalos y cerdos. El status social del difunto se demuestra por la cantidad de búfalos que sean sacrificados y, de hecho, el funeral puede postergarse durante varios años (hasta casi 20) desde el día de la muerte. Durante este tiempo, toda la familia tiene que ahorrar el dinero suficiente para la organización del funeral. "Qué pasa todo ese tiempo con el muerto?" Fue la primera pregunta que le hicimos a este guía y nos contestó que ellos no consideran que esté muerto sino enfermo. Se le embalsama y se le cuida como tal, se le llevan las 3 comidas y, realmente, no se muestran síntomas de duelo hasta la celebración del funeral. Resultado? El muerto convive en casa con la familia durante todos los años necesarios hasta reunir el dinero suficiente para la celebración del funeral. Los funerales pueden duran en torno a 6 días y para el evento se construyen cabañas de bambú para alojar a los invitados y celebrar los diferentes ritos. Una vez terminado el funeral, todas estas construcciones temporales son destruídas, exceptuando las casas típicas Torajas que permanecen. (Qué? Cómo se os queda el cuerpo?) Veinte años con el fiambre en casa, y encima más que un muerto es como una hipoteca. Aquí sí que tiene sentido el dicho de "Te ha caído un muerto". Igual "Martes y Trece" se inspiraron en los Toraja para filmar su gran clásico "Aquí huele a muerto". Y después del festival del humor-terror, continuemos con la historia.
El guía, de nombre Henri, nos ofrece un paquete por 2 días en los cuales nos llevará a la celebración de un funeral, haremos una visita por las principales tumbas y nos aventuraremos en un pequeño trecking para visitar aldeas y arrozales en la zona norte. Así que, amigos lectores, tuvimos una boda y ahora vamos a tener un funeral. (En cuanto tengamos bautizo y comunión, nos volvemos a España).
Al día siguiente, nos llevó directamente al lugar de la celebración. En el sitio había numerosos turistas con sus respectivos guías. Nuestro guía, además, había comprado un cartón de tabaco que iba a ser nuestro regalo para la familia del difunto. Rápidamente fuimos invitados a unirnos al cortejo y en fila india nos hicieron sentar en una zona central donde se nos ofreció primero tabaco (fumes o no, es un desprecio rechazarlo) y después café, té y unos dulces típicos de la zona. El lugar sobrecogía. Sobre todo por el ruido de los cerdos atados a cañas de bambú. Además podíamos ver el número de búfalos que pacían tranquilamente inconscientes de que en poco tiempo iban a ser carne de asado. Afortunadamente, este día no se producían sacrificios de animales, pues el festival de sangre tenía pinta de ser como la Matanza de Texas. Después del café con pastas y el cigarro estuvimos por los alrededores observando los ritos, los cantos y bailes que se iban sucediendo. La verdad, muy distinto a todo lo que nosotros estamos acostumbrados. Nuestro respeto porque es su tradición pero Maribel, por ejemplo, no lo pasó nada bien viendo todos esos animales atados por las patas y chillando sabiendo lo que les venía. No era muy agradable, pero para los Toraja es la celebración más sagrada y es su tradición. Fusionan nuestra matanza del gorrino, con la del búfalo y el funeral.
Departimos con los lugareños, sacamos algunas instantáneas para ilustrar este capítulo y después de más de una hora y media continuamos nuestro primer día de ruta. Siguiente parada, Kete Kesu (a mi me sigue sonando todo a golpes de artes marciales), unas tumbas talladas en una gran roca donde, además, colocan una especie de marionetas que sólo puede usar la gente más relevante. El lugar está rodeado de arrozales y, también, pudimos contemplar a un artesano que elaboraba estas curiosas réplicas de los difuntos en forma de muñeco. Había alguna tienda de souvenirs con los típicos machetes torajas y sarongs.
Después de tanta tumba y tanto funeral, aunque pueda parecer poco respetuoso, nos entró un hambre canina y fuimos a comer un sabroso y muy picante Mie Goreng (Fideos fritos con verdura y pollo) a un pequeño local. El precio aún más pequeño que el local. Pagamos por la comida de los 4 (guía, chófer y nosotros 2) menos de 3 euros en total. Así da gusto invitar a comer, te viene un día tonto y puedes invitar a toda la familia por menos de lo que cuesta un menú Big Mac. Si alguno está pensando en casarse no va a encontrar un precio del cubierto más económico. Después de llenar los estómagos y finalizando el primer día, nos llevaron a Londa a ver unas cuevas que también se usan como tumbas. Se podían ver tumbas de niños, esqueletos de todas las edades y calaveras por todos lados. Una de las cosas más curiosas es que en lugar de llevar flores a los difuntos, les llevan tabaco! Podías ver las tumbas atestadas de cigarrillos enteros. Ya le dije yo al guía, "mucho cigarro, mucho cigarro, pero hombre!, dejadles también algún mechero!.". Mirabamos de reojo a las tumbas pensando, ya veras como alguno se levanta a pedirnos fuego. Las escenas las podéis juzgar vosotros mismos pero, desde luego, esta parte del blog nos está quedando un tanto tétrica. Pero lo queramos o no, la muerte es parte de la vida y es muy curioso conocer formas diferentes de afrontarla. La creencia de los Toraja es que el difunto tiene que atravesar un largo camino hasta llegar al paraíso. Los búfalos que se sacrifican, algunos sirven para comida durante los 6 días de celebración, pero el espíritu del búfalo de mayor tamaño será el encargado de acompañar al difunto durante su periplo hasta el paraíso. Además, con el muerto se entierran objetos personales, comida, más tabaco, herramientas, cosas que puede usar durante su camino. En la cueva de Londa, en la parte más alta de la gruta, se enterraba a la gente más pudiente. Nos contó el guía que para subir la tumba a esta montaña rocosa se tardaban 8 horas pues la subían a pulso entre los familiares.
El día había sido intenso, y sobre las 3 estuvimos de vuelta en nuestro hostal para tener el resto de día libre. Habíamos sido emplazados al día siguiente para tener una jornada más lúdico-festiva.
Viajaríamos hacía la parte norte para contemplar inolvidables paisajes en Tinimbayo, hacer un pequeño trecking atravesando terrazas de arrozales por Batu Tumonga y finalizaríamos la jornada después de comer en Bori para ver unos enormes monolitos, también usados como símbolo de importancia en las tumbas de los Toraja. Durante el camino en coche fuimos hablando con el guía de su vida. Había estudiado en la universidad la carrera de Turismo. Hablaba perfectamente inglés, un poco de holandés, alemán y estaba comenzando haciendo sus pinitos con el español. La realidad en Indonesia es dura. Ibamos pasando por unas carreteras en pésimo estado, y nos contaba que los políticos no cumplían ninguna de las promesas electorales (esto nos suena a todos). Nos contaba que para conseguir una plaza de profesor en una escuela privada (la Educación y la Sanidad son privadas), tienes que pagar bajo cuerda. Pagar para tener la opción de trabajar! Pero esto no se supone que debe de ser al revés? La corrupción llega con sus tentáculos a todas las áreas de la sociedad. Puedes observar que es un país donde los recursos naturales son extraordinarios. Tienen petróleo, café, cacao, aceite de palma, látex, minerales, pero todo ello está controlado por un gobierno corrupto que hace que todas estas riquezas se queden repartidas para unos pocos que son los de siempre. Por otro lado, la gente vive en una situación muy precaria, con unos servicios sociales inexistentes, sin medios de transporte públicos, con unas intransitables carreteras y donde tienen que costearse la educación y la sanidad. Pasamos con el coche por la casa del gobernador de la zona. Más que casa era un palacete con diferentes edificios, varios coches de lujo aparcados en el terreno y seguridad privada. Ahora ya sabemos dónde está el dinero que no llega al pueblo.
El trecking comenzaba en Tinimbayo y finalizaría en Batu Tumonga. Comenzamos con una fina lluvia. Afortunadamente paró y nos dejó disfrutar del resto del camino. Fuimos atravesando unos paisajes que, sinceramente, por mucho que nos estrujemos el cerebro, nunca lograremos describir.
Al finalizar el paseo, comimos en un sitio que se llama Mentirotiku. Una cosa curiosa de este sitio es una pegatina que cuanto menos nos llamó poderosamente la atención. A ver si tenéis ojo y la encontráis en la foto, (como veis estamos incorporando hasta pasatiempos.., para el próximo capítulo os pondremos un sudoku).
Después, cogimos de nuevo el coche para finalizar nuestra segunda y última jornada. El destino era un lugar denominado Bori donde podíamos contemplar unos grandes monolitos de piedra. Aquí el tamaño, importa. El que lo tenga más grande (el monolito), más importante es dentro de la sociedad Toraja.
Y después de la sección de "mis terrores favoritos", vamos a cambiar totalmente de tercio. La siguiente parte va a ser más como "Piratas del Caribe". La etapa que continua va a ser mucho más cálida y aventurera. Siguiendo los sabios consejos de un gran amigo, tocayo pero en versión Irlandesa, mostoleño de adopción, nacido en Francia y residente en Castilla y León, fuimos como coches teledirigidos hacia las Islas Toggean. Para llegar allá, hay que armarse de valor y paciencia. La gran aventura comenzaba con la friolera de 16 horas de autobús. Aquí no había asientos de cama de matrimonio, sino más bien tipo celda. El bus en cuestión hizo, sin exagerar, unas 20 paradas. Y en cada parada se tomaba su tiempo. En el habitáculo fuimos acompañados por gallinas, sacos de arroz de 50 kilos, cajas de cartón y mucha, mucha gente. Vamos a necesitar un implante de culo cuando acabemos este viaje. Pero no os lo perdáis! Esto era sólo la primera de 3 etapas. Llegamos a las tantas de la noche a Posso, a uno de los pocos hostales que había. Nos recibió Mr Barracuda (el nombre ya impresiona un poco), un tipo bastante afable que nos dió cháchara hasta las tantas de la madrugada. Nuestro cuerpo en forma de 'S' mayúscula no sabía cómo decirle a este buen señor que necesitábamos descansar, pero después de 15 bostezos cogió la indirecta y a dormir como dos angelitos. Nos despertamos bien temprano aún cuando nos habíamos acostado bastante tarde, gracias a un maravilloso despertador animal que nos hace recordar las bucólicas imágenes de los pueblos de España al amanecer. Los gallos de los cojones.Teníamos cerca de 30 al lado de la ventana. Parecían entrenados para la tortura. Cantaban alternativamente sin espacios de silencio y dentro de un bucle infinito. Mr Barracuda nos había comprado un desayuno a base de diferentes dulces y bollos típicos de la zona y un par de cafés Torajas bien cargados y negros como el petróleo. Un tipo con una vida muy intensa. Había sido boxeador y ahora entrenaba a chavales. Nos contó la realidad de las islas Toggean y de Posso. Concretamente en Posso, había habido un gran problema de convivencia entre la comunidad musulmana y la católica. De hecho, él mismo, como musulmán, tuvo que salir por peteneras ya que quemaron su casa y estaba amenazado de muerte. Hubo muchas reyertas y muertos, casas quemadas, gente degollada, y matanzas. Después de un tiempo, la cosa se calmó y pudo rehacer su vida. Trabaja para el gobierno como una especie de asesor para asuntos sociales. Nos contó que por la zona había Malaria. Que había niños con problemas de desnutrición. Además estaba el problema que tenía con los Bajo, que son los aquí llamados "gitanos del mar". Estos gitanos viven en varias zonas de las islas Toggean y, aún hoy día, pescan usando dinamita (anteriormente lo hacían con cianuro), destrozando todo el coral para espanto de las escuelas de buceo. Pescar con dinamita es como ir a cazar conejos con granadas de mano. Otro problema que pudimos comprobar nosotros mismos es la poca conciencia que hay de los Indonesios a la hora de cuidar su entorno. Lanzan toda la basura al mar, talan la selva indiscriminadamente y su conciencia con el medio ambiente tiende a cero. A parte tienen poco interés en aprender inglés, y muy pocos lo hablan por esta zona. Todo esto lo metemos en una coctelera y como resultado da que el turismo no acabe de despegar en Sulawesi (toda una ventaja si se mira desde el otro lado).
Nos llevaron en coche hasta Ampana, 6 horas. Allí nos alojamos en el único hotel del pueblo. En la Lonely Planet avisaban que tenían un karaoke (familiar) y que hasta las 11 de la noche te olvidaras de dormir. Pues bien, la información era veraz, pero no del todo exacta. El karaoke estuvo dándolo todo hasta las 3 de la mañana. Aquí no hay quien duerma! Gallos y Karaokes, inventos satánicos. Después de la noche musical y con mucho esfuerzo amanecimos en nuestra tercera y última etapa. Teníamos que coger un "ferry" hasta Katupat para, desde allí, ir en bote al destino final. Ponemos entre comillas lo de "ferry" porque el barco parecía sacado de la batalla de Trafalgar. Cuando llegamos no había ni un sitio para sentarse y aún faltaba una hora para salir. Al final encontramos un banquillo de madera para sentarnos.
Tras 6 horas de navegación por un mar que parecía una balsa de aceite, llegamos al puerto destino y allí encontramos a Alan, el manager del sitio donde queríamos alojarnos, y nos llevó en un bote al tan rémoto destino. La isla se llama Bolilanga y es toda una ganga. Por menos de 12 euros al día, tenías un bungalow de madera en primera linea de playa (no había más líneas), en una isla donde sólo estaba este alojamiento y en el precio te incluían las 3 comidas, además de barra libre de té y café. Alguien da más? Una isla formada por 2 pequeñas colinas selváticas unidas por una franja de arena, fina como la harina y blanca como la tiza. El clima perfecto. Ni un solo día de lluvia en los 7 que estuvimos. Parecía que iban a aparecer Adan y Eva en cualquier momento.
Pero para más inri, la gente con la que coincidimos en la diminuta isla era de lo más interesante y divertida. La gente iba y venía, pero coincidimos con un matrimonio alemán que eran más graciosos que los Morancos y Omaíta. Ana Laura y Hubert. Se conocieron hace 17 años, han viajado por todo el mundo, y hace 7 años decidieron dejarlo todo en Alemania y vivir en una caravana. Imaginaos la cantidad de anécdotas e historias que tenían para amenizarnos en los largos desayunos, comidas y cenas!! Tal era el caso, que a veces se nos juntaba el desayuno con la comida de cháchara. También hay que dejar claro que desayunábamos sobre las 8 de la mañana y a las 12 estábamos comiendo. Las comidas y cenas eran a base de pescado ( eso sí, bien fresco, que les veíamos venir de pescar todas las mañanas) , arroz blanco (no podía faltar) y variedad de verduras que no supimos, en la mayoría de los casos, clasificar. Todo muy bueno e ideal para perder peso . Otro día vinieron un par de chicos holandeses que, casualmente, habíamos coincidido en el viaje en Ferry. Wessel y Taun, Taun y Wessel, los tipos más divertidos de Holanda. Es difícil explicar los buenos momentos que pasamos juntos. Hubo un momento en el que en la isla estábamos nosotros dos,Taun, Wessel, Hubert y Ana Laura.. Sólo 6 en la isla, a parte de la familia que regentaba el lugar.
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La vida en Bolilanga como podeís imaginar es de autentico estrés. Un día cualquiera te levantabas sobre las 8, te ibas a la zona del comedor donde podías ver el mar por los dos lados. Te traían el desayuno y tú mismo te servias todos los cafés y los tes que tu estómago fuera capaz de tragar. Ahí comenzaban nuestras tertulias mañaneras que había días que se alargaban hasta más de las 10. Luego momento intimidad. Cada uno danzaba a una parte de la isla. Unos a las hamacas, otros a la playa, otros a los bungalows (no había muchos más sitios a los que ir). Y a las 12, como un clavo, la comida lista. Enganchábamos las sobremesa y después la tarde libre, para la siesta, los libros, o cada uno lo que quisiera. Snorkel, palas, fotos del atardecer y, en cuanto se iba el sol, encendían el generador de luz eléctrica que funcionaba sólo unas horas, desde las 6 hasta las 11. Ducha vintage, al estilo cazo, y listos para otro té mientras esperábamos la cena a eso de las 19:30.
Después de cenar, algunos días (no todos) había momento cerveza, que era todo un lujo. Un lujo porque costaba 50.000 rupias (casi a 5 euros), pero muy caro para ser Indonesia. Yo hacía de Dj en la isla y amenizaba las tardes con músicas varias, y así nos daban hasta las tantas (hablamos de las 11 que cortaban la luz), hablando de lo mundano y lo divino. Es el lugar donde hemos estado en el que más apartado te sientes del resto del mundo, no sólo por la distancia sino por el entorno. Sobre la fauna de las Toggean, a parte de los peces, es típico una especie de cangrejo que se alimenta de cocos, de ahí su nombre (Coconut Crab) y que si metes la mano en uno de los agujeros donde viven, te puedes quedar sin ella. Además un día que estábamos tumbados en la hamaca, se calló de una palmera una serpiente. Menos mal que Maribel no estaba cerca. Otro chico nos contaría que en otra de las islas Toggean, una pareja, al volver por la noche después de la cena a su bungalow, se encontró una simpática serpiente esperándoles en la cama.
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Pero 7 días se van muy rápido, y debíamos comenzar la aventura de salir de allí. Porque si fue difícil llegar, salir no lo iba a ser menos. Teníamos que coger un ferry desde Wakai hasta Gorontalo dirección Norte, y que duraba unas 12 horas. Hicimos el camino de vuelta para coger el ferry en un bote junto a Taun y Wessel. Fuimos pasando por algunos poblados de los Bajo.
Los holandeses habían conocido a un tipo que les había conseguido un camarote en el ferry. Al llegar al puerto, otro tipo nos ofreció otro camarote, pero decidimos esperar hasta verlo dentro del barco. Justo esperando el ferry, conocimos a una pareja de chicos de Móstoles que habían estado en otra de las islas. Qué gusto encontrarse a unos compatriotas y poder charlar en la lengua del Quijote! De hecho, sólo compartimos unas horas pero fueron muy intensas, lo suficiente para charlar de muchas cosas. A la vuelta nos veremos por la costa marrón! Total, que al final conseguimos un camarote que la propia tripulación del barco alquilaba para sacarse un dinero extra y como el camarote era para 4, pues como un guante, lo compartimos con nuestros amigos mostoleños.

Y al llegar a Gorontalo (a las 5 de la mañana), nos despedimos de nuestros amigos españoles, alquilamos una furgoneta que nos llevó a los holandeses, a otro chico francés y a nosotros hasta Manado. La furgoneta estaba totalmente tuneada con todos los extras habidos y por haber. Tenía luces láser dentro del habitáculo y el salpicadero tenía el pelo largo a lo Chuwaka. Te entraban los sudores de la muerte solo de verlo. Menudo papelón lo de ir a lavar el coche. Lo tienes que llevar al lavadero y después a la peluquería.
Al llegar a Manado (después de 10 horas de coche + 12 en Barco + hora y media en bote, total casí un día entero en movimiento), buscamos un lugar donde dormir y decidimos pasar 2-3 días para pensar cómo continuar nuestro viaje. Pasamos un día más con este par de holandeses y al final vino el momento despedida. Muy emotiva porque llegamos a entablar una relación muy estrecha, pero sabemos que nos volveremos a ver, seguro!
Manado no tiene especial interés como lugar. Era el punto de salida de Indonesia para nosotros porque el visado se acababa. Se acababan los 2 meses de nuestra estancia.
Como colofón hemos de decir que Indonesia ha sido la gran sorpresa del viaje (de momento). Por su enormidad, por su grandeza, por su variedad, por su comida, por sus paisajes, por sus playas, por sus volcanes, por sus lagos, por su fauna, pero por encima de todo, por su gente. No nos cansaremos de repetirlo, una y mil veces, Vivan los Indonesios!. Deberían clonar indonesios y repartirlos por todas las casas.
Y nada más de momento. Tenemos en el tintero la siguiente aventura, Carretera y Mosquitera versión Filipina.. "Resacón en Boracay", pero para esto habrá que esperar..
Algunas fotos varias como siempre. Un tipo recargando las pilas y unas simpáticas lugareñas.. Hasta la próxima!
Hola bonitos , ya he visto el ultimo capitulo por ahora que habeis escrito,este capitulo adenas de encantarme he aprendido cosas de la cultura de esas gentes tan amables, (como dice Carlos habia que clonarlos y traer unos pocos para España) me ha impactado lo de los funerales alli, es increible, pero cada uno tiene su cultura ....... claro que alli no te quitas el muerto de encima Jajajajaja, tambien he visto lo de la pegatina, no se si será esa pero me he figado en IU, no se si sera esa , pero me ha estrañado que por alli , se vea este partido, Tambien hay que reconocer, que en todos sitios hay mangantes , chorizos y cabronazos dirigentes,se llevan poco con los politicos de aqui, y mas aun con los que nos están gobernando, me figuro que algo os llegará de lo que aqui estan haciendo, cuando vengais (como digo GUERRA)no la vais a conocer , ni nosotros tampoco ni la madre que nos parió jajajaja, hay que tomarselo a cachondeo si no estamos perdidos. .SEGUIR CONTANDO VUESTRA AVENTURAS, en las fotos estais guapisimos .UN BESAZO FUERTE
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