Filipinas.
El
capítulo que nos ocupa surge de la casualidad y la improvisación.
Teníamos algunas buenas referencias de Filipinas y estábamos cerca.
Pero a pesar de la cercanía no había ni un solo vuelo directo desde
Sulawesi a la antigua colonia española. Por otro lado, la temporada
de lluvias seguía en activo. Así que , en un quiebro de última
hora decidimos abandonar la idea y comenzar a mirar hacia Oceanía.
Aún así decidimos madurar la idea un día más. Fue justo este
período de reflexión, el causante de la inesperada y azarosa
reunión de amigos que tendrá lugar en este capítulo. Recibí el
correo de dos grandes, muy grandes amigos y hermanos. Peter y Oscar,
los hermanos Castellanos (como los famosos zapatos). Aprovechando que
Oscar es uno de esos expatriados que han tenido que marcharse de
nuestra España para hacer las Asias en Shangai, Peter iba a
visitarle y juntos habían decidido pasar unos días en la playa.
Adivináis dónde?. En Boracay, Filipinas y además las fechas nos
encajaban como fichas de tetris. Está claro que el destino nos
estaba poniendo una flecha de color rojo luminosa señalando la
siguiente parada.
1.-
Boracay.
Ahora,
nadie dijo que el camino iba a resultar sencillo. Debíamos de dar un
buen pirulo para poder llegar al destino. Desde Manado teníamos que
coger un vuelo primero a Jakarta y allí coger el segundo hacía
Manila. Desde la capital filipina coger un tercero hasta Caticlan, y
después cruzar en ferry hasta el destino final, Boracay, considerada
una de las mejores playas de todo Filipinas. Esto más que un viaje
parece el juego de la oca. Y si habéis leído la saga inicial de
este blog, ya os habréis familiarizado con nuestra afición a los
problemas en los aeropuertos y fronteras. Por supuesto que aquí
también tendremos nuestra dosis. Había dos cosas en el aire y que
constituían fuentes de preocupación en nuestras mentes. La primera
de ellas era que, por lo visto, para entrar en Filipinas tienes que
ir con tu billete de salida del país en el bolsillo. Lo segundo era
que para el tercer vuelo entre Manila y Caticlan sólo nos dejaban
facturar 10 kilos a cada uno. Nuestras mochilas vacías pesan ya más
de 6 kilos y llevamos cada uno alrededor de 15-16. Habíamos leído
que el billete de salida no siempre lo comprueban y para el tema del
peso, siempre se puede desplazar hacía la mochila de mano de manera
sutil. Así que, tiramos hacía delante. Volamos por la tarde desde
Manado a Jakarta sin mayores incidencias. Nos dirigimos a embarcar
para el vuelo hacia Manila y después de una larga cola, comienza el
club de la comedía. El tipo del mostrador de la compañía Cebu
Pacific nos dice, como ya sabíamos, que nos pasamos de peso. Le
decimos que no entendemos muy bien por qué solo nos dejaban facturar
10 kilos en lugar de los 15-20 habituales. Y que de qué forma
podíamos solucionar el entuerto. Pero no hubo compasión. Debíamos
hacer una transfusión de materiales de la mochila grande a la
mochila pequeña. Hacemos un primer intento, quitamos algo, lo
pesamos y, aunque nos seguíamos pasando, el chico hace un gesto así
tímido como que vale, que así estaba bien. Le digo a Maribel: “deja
12 kg”. Pero mira por dónde y en cuestión de microsegundos,
aparece el poli malo de la película y cuando Maribel pesó la suya,
con los 2 kilos de más, el tipo nos dice que nanai del Boracay. Los
nervios comienzan a aflorar. Respiraciones hondas para mantener el
tipo y con toda educación le contesto: “pero si tu compañero nos
ha dicho que con 12 estaba bien?”. El compañero agacha las orejas,
mira hacia su ombligo y se desplaza como 2 metros fuera de nuestro
alcance para escurrir el bulto y hacerse el bicho bola. Pero amigos, aquí
no acaba la cosa. Os acordáis de nuestra segunda preocupación?. Si
hombre, la del billete de salida de Filipinas. Pues el poli malo,
para terminar de acabar la faena pone el dedo en la llaga y nos
pregunta como quien pregunta la hora, “me enseñas por favor el
billete de salida?” Podíamos escuchar el bombeo de nuestro pulso
por las sienes humedecidas por el sudor. La lengua se hinchó y se
hizo pastosa y lo único que acertamos a contestar fue un par de
balbuceos. “Emm, Uhmm, Ejem, Ejem”. Pero el poli malo no tenía sentimientos. Es un
hombre frío, distante. Por sus venas no circulaba sangre, corría
anticongelante. Una de las cosas que nos ocurren en estos episodios
es que se pierden las formas y no queda tiempo para formalidades. No
tuvimos tiempo de preguntarle el nombre. Así que permitidnos que le
bauticemos literariamente para claridad del texto. Iceman nos informa
que sin billetes de salida de Filipinas no podemos volar y nos
emplaza amablemente al mostrador de enfrente donde podemos comprarlo.
Nos quedaban unos 20 minutos antes de que el embarque cerrara.
Señoras y Señores, los concursantes deben de pasar 2 pruebas
dificilísimas. En menos de 20 minutos tienen que hacer desaparecer
más de 12 kilos , comprar un par de billetes de salida y además
cenar algo antes de desfallecer. Y el tiempo comienza : Ya!
Mostrador, espera tensa, ya nos atienden. Necesitamos un vuelo desde
Manila a _____ para el día ________. En los huecos debíamos
facilitar dos datos muy importantes a la hora de comprar un billete.
El destino y la fecha. Pero esto eran 2 incógnitas para nosotros. No
había tiempo para ecuaciones. Por lo que habíamos visto, para volar
hacía Australia, lo más barato era hacerlo desde Singapur y
respecto a la fecha, le dimos una aproximada y le pedimos que nos
buscara lo más barato posible. El tiempo corre.. Maribel a todo
esto, en paralelo, haciendo el “transvase del Ebro” entre
mochilas.
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| Adelgazando las mochilas. |
“Vamos chico, espabila!” Máxima tensión, redoble de
platillos y ta-chan! Prueba superada! Nos consiguieron un vuelo por
menos de 80 euros para Singapur y logramos que nuestras mochilas
adelgazaran hasta quedarse en esos 10 kilitos para que las dejaran
desfilar en la pasarela de Boracay.
Corriendo a la puerta de
embarque. A esas horas no había nada abierto para cenar aunque con
los nervios tampoco teníamos demasiada hambre. Embarcamos, nos
sentamos y respiramos. “Din-don-ding, a continuación señores
pasajeros podrán disfrutar ustedes de nuestro servicio de cafetería
donde podrán degustar unos refrigerios. Si ,por favor me das un par
de sandwiches y un par de botellas de agua. Por cierto aceptáis
rupias indonesias verdad?. Pues perdone caballero pero solo admitimos
pesos filipinos. Uy, pues mira por dónde con todo el jaleo, va a ser
que no tenemos.” Vaya día, y encima nos van a matar de hambre y de
sed. Ya verás cómo nos toca rebuscar en la basura las sobras y
beber agua de la cisterna. La cosa no podía ser más grotesca. Pero
parece que los guionistas de nuestro particular concurso tuvieron
piedad de nosotros, y 3 minutos después las azafatas volvieron y nos
dijeron que podíamos pagar con rupias Indonesias. Parece que la
borrasca se despeja. Comimos, bebimos y dormimos durante el vuelo y
llegamos por la mañana temprano a Manila. Aún debíamos esperar un
par de horas hasta coger el vuelo a Caticlan. Con nuestra caraja después de no haber dormido demasiado, asistimos atónitos a todo un programa concurso musical en el avión. Las azafatas comienzan a cantar una canción y el pasajero que la acierte recibe un regalo. Así que ya sabeis, si alguna/o quiera trabajar de azafata/o en Filipinas tiene que tener una buena voz. Una vez llegados todo
es muy fácil. Te inscribes en un registro de llegada en el
aeropuerto, pagas un pequeño impuesto junto con el billete del ferry
y el tuk-tuk y te dejas llevar.
Habíamos conseguido alquilar un
pequeño apartamento con cocina, muy barato, separado del mogollón y
ubicado en un pequeño barrio de gente de allí, lo que hacía que la
estancia fuera más interesante. El sitio muy acogedor, con una gran
nevera y cocina de gas, perfecto para poder cocinarnos algo. El
tiempo como era de esperar lluvioso, pero caluroso. Habíamos llegado
a Boracay una semana antes de la fecha prevista para que se unieran
nuestros amigos. Boracay es una isla muy pequeña, la cruza de lado a
lado una delgada carretera por la que circulan sobre todo motos y
buggies. La parte central más cercana a la playa está plagada de
restaurantes, hoteles, pequeñas tiendas de souvenirs, masajes,
peluquerías.. En fin, es como una pequeña Tailandia en Filipinas.
La playa te deja sin aliento. Una arena blanca y un agua cristalina,
además de su gran tamaño, la hacen una de las mejores playas de
Filipinas y del mundo. Lo malo, que está hasta las trancas de gente.
Y eso que nosotros llegamos en época de lluvias y temporada baja,
pero aún así coincidió con la semana de vacaciones chinas y se
notaba la gran afluencia de turistas del gigante asiático. Aún así
no estaba saturado. Para nosotros esta primera semana haciendo vida
hogareña, cocinando, y yendo al mercado fue de lo más reparadora.
Teníamos que coger energías porque dábamos por sentado que aquí
nuestros amigos iban a venir a reventarnos la maquinaria. Maribel y
yo, que llevamos sin trasnochar 6 meses, que nuestros hígados están
más limpios que el algodón del mayordomo de la tele. El tiempo nos
dio algunas treguas y pudimos coger algo de color en la playa. Poco
más que contar hasta que aparecieron los hermanos Castellanos.
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| Diniwid Beach |
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| Barcas de pescadores. Boracay. |
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| Peligro, cometas! |
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| Friday. White Beach. |
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| Sand Surfing en White Beach. |
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| Bodegón playero. |
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| Vista desde la gruta. |
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| White Beach. |
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| Postal típica de la White Beach. |
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| Paparazzi cazada. |
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La
mañana de su llegada amaneció lluviosa. Nosotros, bien temprano,
esperábamos una llamada para ir a buscarlos. Pero para nuestra
sorpresa mientras dormíamos escuchamos a lo lejos, unas voces que
hablaban algo en una lengua que ya nos parece extraña. Las voces se
fueron aclarando y comenzaron a ser reconocibles. Aquí viene el
momento de abrazos Mimosín. Cuánto tiempo! Qué momento! Qué
alegría para los cuerpos!
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| Más contentos que unas castañuelas. |
Ellos se instalaron en el apartamento
contiguo al nuestro y nos hicimos dueños y señores de toda la
planta, en la cual había una enorme terraza. Desayuno casero a base
de tostadas y café y una charla mañanera para ponernos al día.
Además nos habían traído uno de los mejores regalos que se pueden
tener dadas nuestras circunstancias. Producto cárnico, porcino que
había sido alimentado a base de bellota, curado en sal y loncheado.
Se nos hizo un nudo en la garganta y se nos humedecieron los ojos de
ver semejante espectáculo. Lo íbamos a guardar como oro en paño
para una cena a la española. Y como seguía lloviendo decidimos ir a
un bar a mojarnos por dentro.
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| Exaltación de la amistad. |
Filipinas, además, es el paraíso de
la San Miguel. Que más queremos! Comienzan las vacaciones! A partir
de aquí los recuerdos se funden y se confunden. Tuvimos nuestra
noche de cena española, en la que además del espectacular jamón,
con pan tumaca, Maribel hizo una de sus mejores tortillas de patata
con cebolla que, aún hoy, resuena en mis papilas gustativas.
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| Cena a la Española. |
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| La famosa tortilla de patatas. |
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| Mariscada Filipina. |
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Tuvimos
cena marroquí en un restaurante que le habían recomendado a Oscar y
que es digno de recomendar si me acordara de su nombre. Tuvimos
japones, filipino e italiano. Y aunque las salidas nocturnas ya no
son las que eran, tuvimos nuestras pequeñas dosis de copitas y
cachondeo. Digo copitas, porque no se les puede considerar copas. Son
pequeñas en tamaño y, lo que es mejor, en precio.
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| Música en directo. |
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| Quemando Boracay. |
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| No soltaba el mojito ni a tiros! |
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| Vamos que nos vamos!. |
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Otro de los días
decidimos contratar los servicios de un paisano lugareño para que nos diera un
pirulo por la isla. El plan pintaba bien, barbacoa, snorkel, pesca Y
cerveza, mucha cerveza. Salimos tarde, como siempre lo hacen cuando
se juntan un grupo de españoles. El tipo nos llevó directamente al
condumio. El sitio era un islote preparado con pequeñas chozitas con
mesas y bancos para comer a la vez que contemplabas las vistas. El
menú, pollo, panceta de cerdo y como no, nuestro inseparable amigo,
el arroz blanco. Todo rico, sin pretensiones. Pero cuando acabamos de
comer y con el estomago lleno y bien regaditos de cerveza, nos
llevaron a hacer la inmersión de snorkel. En el lugar había un
heladero en una canoa vendiendo “al rico bombón-helado oiga” en
medio del mar! Alguien me puede explicar este tipo de cosas? Sobre
todo porque dime tú, en el agua, con las gafas de bucear y el tubo
en la boca, de qué forma uno se puede comer un helado. El snorkel
bien, surtido de peces de colores con su coral. Y como tercera y
última étapa estaba la pesca. Por más que mirábamos no veíamos
cañas por ningún lado. Pero es que las cañas en este caso estaban
fabricadas con elementos reciclados. Eran unas botellas de plástico
de agua, pequeñas, vacías con un sedal , sus plomos y su anzuelo.
Qué es esa “modernez” de las cañas, aquí se pesca a mano!
Bueno, el que pescó fue Peter, 2 o 3 ejemplares de tamaño boquerón.
Los demás ni pipas! Ahora que, menos mal que nuestra cena de ese día
no dependía de las capturas. No hubiéramos hecho ni un caldo.
Sinceramente nos dimos cuenta que somos de tierra firme y que sí,
que el mar está muy bien, pero para verlo desde el chiringuito.
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| Peter. |
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| Oscar. |
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| Maribel y su San Miguel. |
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| Carlos y Maribel. |
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| La tripulación del yate. |
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| Los 4 jinetes. Y ella sin soltar el botellín. |
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| Un bañito antes de comer. |
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| El menú. |
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| Snorkeando. |
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| No pica ni uno. |
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| Aquí el campeón con su boquerón. |
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Y
qué más contar.., pues que hubo largas charlas socio-económicas
que analizaban la realidad de nuestro país,blablabla, blablabla...
Oscar nos contó su nueva vida en Shangai y su frenética vida
nocturna. Peter nos actualizó los cotilleos del barrio y la pandilla
y, por encima de todo, lo que hubo fueron risas, millones de
carcajadas hasta dejarnos la mandíbula encajada. Si no fuera por
estos momentos! Pero como todo lo bueno, tiene un final, y los días
en Boracay llegaron a su fin. Seis días como seis soles, muy
intensos, muy divertidos, muy gratificantes, muy reparadores.
Compartimos el último desayuno y nos despedimos con un hasta luego
cocodrilo! Nos vemos en nada chavales! Lo pasamos pirata!
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| Atardecer en Boracay. |
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| Foto de pose asiática. |
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| El equipo masculino de sincronizada. |
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| Pose asiática 2. |
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2.-
Manila
Bueno
gente, ahora toca un poco de clase de historia. Nos disponíamos a
volar hacía la capital Filipina, que da nombre a un famoso mantón.
Las islas Filipinas, además de ser el lugar donde nació Isabel
Preysler, y las de una famosa combinación de galleta y chocolate con
agujero, fueron unas antiguas colonias españolas. Fue Magallanes
quién las descubrió allá por el 1521, y tomaron su nombre del
entonces Príncipe de Asturias, Felipe II. La impronta hispana aún
perdura a pesar de que los españoles fueron sustituidos por los
estadounidenses como colonizadores en el 1898. Se nota en el nombre
de las calles, se nota en la comida, se nota en algunas expresiones
pero, sobre todo, se nota en sus monumentos e iglesias. El idioma
oficial es el inglés, que hablan perfectamente y la moneda es el
peso filipino. El cambio es 1€ = 53 Pesos Filipinos.
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| Comida fusión hispano-filipina. |
Manila
es una ciudad que impacta. Tiene como 2 caras, la cara del
desarrollo, de los rascacielos y los centros comerciales, y la cara
de la pobreza extrema, y de las desigualdades. La una vive ajena a la
otra y esto hace que no sea una ciudad fácil. No te puedes perder
tranquilamente por sus calles, ni dejarte llevar aquí o allá. Hay
que tener ciertas precauciones. Y es normal. Es el problema de la
desigualdad. Crea violencia. Realmente no la sentimos en nuestras
carnes. Pero sí es cierto que impacta el ver guardias de seguridad
en pastelerías, carteles que te indican que no entres armado, y
gente muy, muy pobre durmiendo en jardines, edificios derruidos y
abandonados, miseria y lujo, ambiente enrarecido. Pero a pesar de
esto el ambiente no llega a resultar hostil. Simplemente es una
realidad dura.
Estuvimos
3 días alojados en un pequeño estudio en el barrio de Malate desde
donde se podían presenciar los grandes buques que esperaban su turno
para entrar en el puerto.
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| Barrio de Malate. Manila. |
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 |
| Barrio de Malate. Manila. |
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Uno
de los días la visita obligada era Intramuros. El distrito
amurallado y ubicación original de la ciudad fundada por Legazpi.
Aquí se puede apreciar toda la herencia hispánica. Catedrales,
iglesias, monasterios, colegios y hospitales.
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| Intramuros. |
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| Iglesia de San Agustín en Intramuros. |
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 |
| Iglesia de San Agustín en Intramuros. |
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| Placa a Magallanes. |
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| San Agustín, aunque no se le ve muy a gustín. |
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| La Monja Loca, buen nombre para una tienda enfrente de una iglesia. |
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| Tranvía de Intramuros. |
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Pasamos por Recoletos, La Castellana , Plaza de España y acabamos en Fort Santiago. Cualquier parecido con el original es pura coincidencia. Lógico, si pensamos que esta ciudad sufrió la invasión japonesa y los bombardeos americanos en la Segunda Guerra Mundial. Menudo jaleo de invasiones e invasores.
chicos guapos, todo lo que poneis es espectacular, cada capitulo es mas bonito y interesante, aunque vuestro trabajo ymal tragos teneis de vez en cuando, sobre todo con el policia malo, jajajajaja, no se si os dará tiempo a poner otro capitulo, creo ya estais de vuelta a nuestra españa querida , que aunque no estamos ahora muy bollantes, me imagino que tendreis ganas de venirse, pues se debe echar mucho de menos el pais, bueno eso lo ultimo, lo primero a los padres familia, amigos, y vuestra casita, pues ya la echareis de menos, aunque este viaje ha debido de ser el sueño , que no lo alcanza todo el mundo, pero vosotros lo conseguisteis, por vuestros propios meritos y por vuestra valentia, no todo el mundo lo llevaria, como vosotros lo habeis llevado, muchas gracias por acordarse de mi, y mandar esa postal que la guardaré como oro en paño UN besito feliz viaje y aqui os esperamos con los brazos abiertos
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