No era la intención de este blog, ser el libro gordo de Petete, ni tampoco ser una referencia en Geografía e Historia, pero nunca esta de más dar unas pinceladas de los sitios por los que vamos pasando para entender un poco más su realidad.
Australia, un país tan
exótico para los españoles y a la vez tan desconocido. La historia
de los australianos es reciente. No así la historia de sus tierras y
sus primeros habitantes, los aborígenes. Se piensa que los
primeros asentamientos humanos en Australia llegaron hace unos 50.000
años desde el sureste de Asia. Eran tribus de cazadores-recolectores
y de gran espiritualidad.
Aunque se piensa que hubo
varios avistamientos de esta tierra por parte de franceses, españoles
y holandeses, fue en 1770 cuando el capitán James Cook desembarcó
en estas tierras y las reclamaría como territorio británico. Años
más tarde, este primer desembarco dio lugar a una colonia
penitenciaria. Si habeis oído bien, era un país-carcel, y trajeron a la flor y nata de los presos procedentes de Gran
Bretaña para colonizar. Más adelante, los ingleses inundarían estas tierras de
exploradores, agricultores, ejército, etc. Así se fueron fundando
los mayores asentamientos, con base en las principales ciudades del
país.
Y qué pasó con los
verdaderos habitantes de australia, los aborígenes? Estos fueron
expulsados de sus tierras sin contemplaciones y en Tasmania, por
ejemplo, fueron exterminados. Muy pocos aborígenes fueron integrados
en el flujo colonial. Sus estructuras trivales, su cultura y sociedad
se vieron reducidas y apartadas en reservas. A día de hoy, la
mayoría de los aborígenes viven en el Desierto Central y en el
Territorio del Norte, Parque Nacional de Kakadu.
Eso sí, puedes encontrar
artículos aborígenes en cualquier tienda de souvenirs de Sydney,
Brisbane,etc. El dinero va para ellos? LO DUDO!
Para mejor información,
ya sabéis.., internet. También os recomiendo un libro que me leí
hace tiempo: “Voces del desierto” de Marlo Morgan. Disfrutaréis
de su lectura. Muy bien, muy bien, gracias por vuestra atención..,
sigamos...
1-. Melbourne.
Si
recordáis del anterior capítulo, desde Filipinas tuvimos que volar
a Singapur para desde allí coger avión hacia Australia. Después de
una escala en Kuala Lumpur, nuestra llegada al gran continente estaba
prevista para las 12:30h de la noche pero nos avisaron que el vuelo
saldría con 3 horas de retraso con lo que, finalmente, llegamos a
Melbourne sobre las 03:30h de la madrugada, y al Backpakers (albergue
para mochileros) una hora más tarde.
Dormimos
poco porque a las 10:00h nos daban la patada del albergue. Dejamos aquí las
mochilas y fuimos a dar una vuelta por el barrio y desayunar. Después
cogeríamos las mochilas e iríamos a buscar la furgo que habíamos
alquilado como medio de transporte y alojamiento para nuestro periplo
por Australia.
Nuestra
primera impresión de Melbourne fue más que buena. El sitio en el
que dormimos está ubicado en el barrio de South Yarra y ya, desde el
primer paseo que dimos por sus calles, nos encantó. El barrio es muy
agradable. Muy alternativo, con tiendas estilo vintage, bares y
restaurantes muy distintos unos de otros y muy auténticos a su vez.
Un rollo muy europeo. No hay edificios altos. Las calles son anchas ,
muchas de ellas con graffitis que decoran sus fachadas y la gente,
paseando sonriente con una expresión de lo más agradable reflejada
en su cara. No hay prisas, todo el mundo va a su ritmo pero sin
correr. A los 30 minutos de pasear por estas calles ya habíamos
decidido que nos encantaría trabajar y vivir una temporada en este
lugar, aunque es algo que no es fácil por su estricta política de visados para trabajar.
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| Barrio de South Yarra. Melbourne. |
Volvimos
a por las mochilas y nos fuimos a recoger la furgo. Nos habían
avisado que la que habíamos reservado había sufrido un accidente,
pero que por el mismo precio nos daban una de categoría superior.
Una Toyota Hiace, con muy buena pinta, con cocina, microondas (que
sólo utilizamos para hacer palomitas), fregadero y todo el menaje
que se pueda necesitar para la vida ambulante. Primero la cogió
Carlos que manejaba mejor aquello de conducir por la izquierda.
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| La fregoneta. |
Como
íbamos a quedarnos unos días por Melbourne, lo mejor fue buscar un
camping que tuviera buena comunicación con el centro y dejar ahí la
furgo parada. El camping estaba a las afueras pero muy bien
comunicado por tranvía. Además, fue subidos al tranvía donde
descubrimos distintos barrios que sería por donde más nos íbamos a
mover. Eso sí, los precios del transporte público son auténticas
cuchilladas. Siete dolares con cuarenta cada uno, por un billete que
vale para todo el día, y que además incluye los desplazamientos en
autobús.
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| Tranvía por Santa Kilda. |
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| Catedral de St Paul. |
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| Estación de Tren de Melborne. |
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| Fed Square. |
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Estuvimos en el centro de la ciudad, visitamos el Museo de
Arte de Melbourne, Fed Square (La plaza de la Federación) y Queens Market (El Mercado de la Reina, lugar muy animado donde puedes encontrar desde frutas y verduras, carnes de canguro y cocodrilo, y gran variedad de pescados y mariscos). Para cenar y tomar
algo, nos movíamos por la calle Brunswick, en un barrio que está a
unos cuantos kilómetros al norte del centro y, también fuimos a
Santa Kilda, un barrio muy tranquilo y muy agradable. Lo definen como
el barrio bohemio de Melbourne, con sus casas y restaurantes frente
al mar. Aquí está la playa urbana de Melbourne, aunque no hacía
tiempo para disfrutarla. Es también en Santa Kilda donde los
domingos hay un mercadillo de artesanía, digamos que pensado para
bolsillos alegres y abultados.
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| Próxima estación: Pacifico. Correspondencia con Linea 1. |
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| Playa de St Kilda. |
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| Parque de Atracciones. |
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| St Kilda. |
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| Dgeridoos en el mercadillo de St Kilda. |
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| Palais Theatre. St Kilda. |
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Melbourne es una ciudad cara. De hecho acostumbrados a los precios asiáticos, cada vez que pagamos algo nos escocían los bolsillos. Sobre todo el alojamiento, la comida y el ocio, es decir.. todo! Para hacernos una idea: Una comida normalita para 2 personas, bebiendo agua del grifo (que es algo que aquí te ponen sin pedirla) cuesta alrededor de 20-30 dólares. Una cerveza en un bar, alrededor de 7-8 dólares. En la tienda cuesta 3,5 dólares. El tabaco, bueno, lo del tabaco es de risa. Un paquete de tabaco cuesta 15 dólares, pero agárrense en sus asientos, un paquete de tabaco de liar , cuesta la friolera de 34 dólares!!! Aquí no fuma ni pirri. Y bueno, el tema de los tomates... A casi 10 dólares el kilo!! (Es para pensarse seriamente la exportación de los tomates del huerto de mi padre). Lo bueno es que también ofrece muchos servicios de forma gratuita, museos, teatro, festivales de música.
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| Tomates a 10 pavos. |
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| Vete tú, que ahora Boy George. |
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| Fed Square. A que no sabéis quién es el que saluda. |
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| Sky Line. Melbourne |
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| National Gallery. Melbourne. |
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| National Gallery. Melbourne. |
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| St Paul Cathedral. |
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Después
de pasar unos días muy amenos en esta vibrante ciudad, nos
dispusimos a emprender carretera y manta. Y sí, en este capítulo
tenemos que cambiar la mosquitera por la manta. Llegamos a Melbourne
siendo primavera y aquí el clima en esta estación es fresca. Además
Melbourne es famoso por sus cambios climatológicos en un mismo día.
Efectivamente, nosotros lo comprobamos. Pasabas de la lluvia al sol y
del frío al calor en cuestión de minutos.
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| Ahora hace frío. |
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| Ahora hace calor. |
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Pues como iba diciendo,
que carretera y manta y a comenzar el recorrido de la Great Ocean
Road, carretera famosísima que ha salido en muchos anuncios y que va
bordeando la costa en el sur del estado de Victoria. También se le
conoce como la costa del surf.
2-.
Great Ocean Road
Aquí
comienza la verdadera Road Movie. Las cosas cuando viajas de esta
forma se simplifican a lo siguiente: dormir, comer, y aseo personal.
El orden ya que se lo dé cada uno. En el tema aseo entra tanto la
del cuerpo como la de la ropa. Por lo que más o menos te tienes que
ir preocupando de eso, lo demás pasa a un segundo plano. Esos son
los 3 pilares de la supervivencia. Obviamente, alguna mente sucia estará
pensando que lo de la limpieza no es indispensable. Para nosotros si. Por lo que en este particular viaje, nuestras
prioridades pasaban por comprar víveres en supermercados con oferta,
encontrar sitios donde poder pernoctar sin pagar, y aprovechar
nuestras estancias en los camping para recargar la batería, lavar
ropa y ducharnos.
La
Great Ocean Road (o carretera del Gran Océano) es, por así decirlo,
como nuestro camino de Santiago (mucho más corto). Sólo que aquí cuando llegas al
final no te encuentras a un apóstol, sino a 12 (después lo
explicaremos en detalle). Así que, como los caracoles, con la casa a
cuestas cogimos carretera hacia el primer destino. Desde Melbourne,
Autopista 21 hasta Geelong. Aquí hicimos una compra y continuamos
hasta Torquey, un pueblecito que parece sacado de la película “El
show de Truman”. Casas modernas, bajas, pequeños restaurantes,
parques, barbacoas públicas por todos lados y lo mejor para los
viajeros ambulantes, baños públicos por doquier, con duchas con
agua caliente y lo más importante, limpios. Todo demasiado perfecto.
Visitamos la playa de Torquey que se llama Surfers Beach. Cerca de
aquí esta la Bell Beach donde Patrick Swayze
es encontrado por Keanu Reeves al final de la película “Le llaman
Bodhi”.
En esta playa se celebra todos los años el campeonato del mundo de
surf Rip Curl y es una de las playas más famosas por sus olas a
derecha (parecemos entendidos en surf, y la única tabla que domino
es la de multiplicar del 1).
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| Surfers Beach. |
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| Barbacoas públicas. Torquay. |
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| Bell Beach. Torquay. |
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| Clases de Surf en la Surfer Beach. Torquay. |
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Decidimos aparcar la furgo en un parking
de la Surfers Beach justo al lado de los baños. Un sitio muy
tranquilo y que en verano a reventar. Aquí los niños
nacen con una tabla de surf debajo del brazo y pudimos observar
durante las mañanas diferentes grupos intentado capturar olas o
iniciándose. Aquí los lugareños en cuanto tienen un rato libre se
lanzan al agua. Y no me extraña. En Australia otra cosa no, pero
olas tienes hasta en los charcos. Después de Torquey seguimos
carretera hacia Lorne, nuestra siguiente parada. La carretera es
espectacular, lenta, no puedes ir a más de 65 y la mayoría del
camino vas a 40, con mucha curva, y con unas vistas inigualables. Por
ello está muy transitada, además de por turistas que la recorren en
furgo o caravana, por grupos de moteros al mejor estilo Harley
Davidson.
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| Lorne. |
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| Lorne. |
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Por lo visto ha
habido como en todos lados una gran burbuja inmobiliaria por esta
zona. Antes eran pequeños pueblos de pescadores y ahora todo dios
quiere tener su segunda casa por aquí. Es tal el desarrollo
turístico, que hay mucha tienda de souvenir, de surf, pero ni una
sola donde poder comprar una lechuga.
De
camino a Lorne hicimos un alto para tomar un café en la Cueva del
Koala. Habíamos leído que era fácil ver alguno por los alrededores
y allá que fuimos. Los primeros que vimos estaban muy altos, pero
igualmente nos alucinaron. Después, vimos otro par más cerca. Qué
animales más achuchables. Dan ganas de llevarse uno a casa. En este
lugar, además de los koalas, puedes contemplar decenas de pájaros
de todas clases, mucho papagayo, loro, y pavos.
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| Maribel haciendo el Koala. |
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| Colorido Pajaril. |
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| Koalas en el cielo. |
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Continuamos camino,
pero la fiesta del koala aún no había comenzado. Nos adentramos en
un parque natural, Cape Otaway, y a los pocos kilómetros vimos un
par de coches parados en la cuneta y gente disparando frenéticamente
sus cámaras de fotos. Alucinante. Decenas de ellos colgados de sus
eucaliptos y mirándonos como diciendo, “esta gente es tonta”.
Aquí sí que los podíamos contemplar de tú a tú. A escasos
centímetros podías ver sus caras. Y como cuando miras un pez en una
pecera que al poco se te pone cara de salmonete, después de unos
minutos mirando koalas, nuestras caras eran como las de su especie.
Maribel no paraba de decir que quería abrazarlos.
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| Los Koalas más famosos de su pueblo. |
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| Ven que te quiero adoptar. |
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| Koala. |
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Doscientas
cincuenta fotos después abandonamos el lugar en dirección a Apollo
Bay, donde pasaríamos la noche al lado de una playa. Noche movidita,
por cierto. Por el viento que azotaba la furgo y que hizo pensar a
Maribel que íbamos a volcar. Pero era más el efecto sonoro que otra
cosa. Otra vez tuve que hacer el papel de fuerte, salir, comprobar
que no había ningún huracán alrededor, y tranquilizarle para
seguir durmiendo en la medida de lo posible.
Comenzábamos
nuestro cuarto día por la Great Ocean Road y apareció nublado,
ventoso y lluvioso. Toda una pena, pues era el día de contemplar la
guinda del camino. La llegada a los 12 apóstoles. Paramos en un
pequeño café a almorzar antes de llegar. Los 12 apóstoles son unas
formaciones rocosas de piedra caliza, resultado de la erosión que
provoca el mar en los acantilados. Realmente ni son 12, ni son
apóstoles, pero los australianos, muy listos a la hora de hacer
marketing turístico, decidieron darle un nombre más sonoro a estas
formaciones para atraer personal. Al principio se llamaban los
apóstoles, pero la deformación llevó a llamarle los 12 apóstoles.
No te molestes en contarlos, a veces hay más , a veces hay menos,
pero no hay que ser tan exactos, simplemente hay que contemplarlos y
disfrutarlos. Una auténtica maravilla de la naturaleza.
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| Algunos de los 12 apostoles en día nublado. |
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| Pingüino hembra en los 12 apostoles. |
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| Pareja de Pingüinos. |
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| 12 apostoles. |
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Durante el
camino vas pasando por diferentes puntos de parada para ver
diferentes formaciones. Está todo muy cuidado y bien indicado.
Demasiado. No hay lugar para la improvisación. Todo está señalado,
delimitado, marcado, y vallado para que las ovejas no se salgan del
redil. Pero tiene su explicación. Forma parte de un parque natural
protegido y de otra manera no estaría tan bien mantenido.
Después,
decidimos hacer noche en un camping en Port Campbell que, además de
una ducha caliente, una cocina más amplia, un gran salón con tele y
conexión a internet, nos permitía cargar la
batería de la furgo y el depósito de agua. Un camping muy agradable
y muy cómodo. De hecho el destino quiso que volviéramos, aunque no
por decisión propia sino más bien forzada. Pero lo contaremos más
adelante.
De
Port Campbell llegamos al final de la ruta, la ciudad de Warmambool.
Nada reseñable excepto por sus espectaculares playas desde donde en
algunas épocas del año se pueden avistar ballenas. Compra de
víveres en los almacenes Woolworths (Los mercadonas australianos) y a deshacer el camino andado,
pues debíamos seguir carretera hacía el norte.
Dormimos en Torquay y al día siguiente después de pasar Melbourne, paramos a hacer noche en Albury. Después de
cenar, nos apeteció ver una película. Atención! Momentazo. Cuando
vamos a echar mano del ordenador, tachan.. no aparece. De repente la
tensión se hace masticable. Dónde está? Una imagen me vino a la
mente. Hacía 2 días que no habíamos echado de menos la herramienta
para escribir este blog. La última vez que lo usamos fue en Port
Campbell. Lo sacamos por la mañana mientras desayunábamos en la
cocina del camping. Yo lo dejé encima de una silla y al acabar
salimos pitando. Allí se quedó. Eran las 11 de la noche y no había
posibilidad de llamar al camping para comprobar si seguía allí.
Dios mio! No sólo por el valor material del mismo, que lo tiene,
sino porque dentro estaba escrito el último capítulo de Carretera y
Mosquitera y, además, teníamos todas las fotos del viaje. “Bueno,
vamos a dormir y mañana será otro día”. Al levantarnos, después
de recoger, lo primero fue buscar un teléfono público y llamar al
camping. Los dedos cruzados, los nervios aflorados. Se pone una mujer
al teléfono y después de explicarle que habíamos estado allí
hacía un par de días, le preguntamos si por casualidad, se habían
encontrado un ordenador portátil finito con una manzana mordida en
el centro. Momentos angustiosos. Sobre todo, porque en principio la
mujer nos dijo que no tenía ni idea pero que iba a preguntar a su
compañera. 15 segundos como 15 días después la mujer nos dice con
una amplia sonrisa (imaginamos) que sí, que allí está, y que
tenemos mucha suerte. Fiuuuuuu!!!!. El problema era que el Port
Campbell estaba a más de 650 kilómetros de donde nos encontrábamos.
Como si nos lo hubiéramos dejado en Barcelona y estuviéramos en
Madrid. No pasa nada. A conducir toca. Todo sea por la continuidad de
este blog y por el respeto que le tenemos a los lectores. Así que tuvimos que deshacer
lo andado y por la tarde llegamos de nuevo a Port Campbell. Y como no
hay mal que por bien no venga, resultó que al día siguiente, el ser
supremo que coordina azarosamente los designios del destino, nos
compensó con creces la molestia del viaje. Nos regaló un día
soleado como todavía no habíamos disfrutado en el viaje
australiano. Qué significa esto? Pues que pudimos volver a
contemplar los 12 apóstoles , esta vez con una luz excepcional. Comparad las fotos de antes con las de ahora.
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| Entrada a los 12 apostoles. |
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| Nada que ver con la del pingüino. |
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| 12 apostoles con día de sol. |
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| Más 12 apostoles. |
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| y más.. |
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Además,
volvimos a pasar por el parque natural para ver de nuevo los koalas,
y otro regalo. Uno de los ejemplares bajó de un eucalipto y nos
regaló las mejores fotos que se pueden tener de este animal. Después de la llorera de Maribel, porque se quería llevar uno a casa, seguimos...
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| Koala posando 1. |
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| Koala posando 2. |
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La cosa no
acaba aquí. Durante el camino, habíamos visto muchos
canguros pero, desgraciadamente, todos muertos, atropellados al
intentar cruzar la autopista. Ninguno vivo. Pero en Anglesea,
habíamos leído que existía un campo de golf donde era fácil ver
alguno pastando. Y efectivamente, allí nos encontramos un montón.
En definitiva, que al final fue toda una suerte tener esta “cabeza
de chorlito”.
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| Pose de la madre con la cría. |
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| Aledaños del campo de golf de Anglesea. |
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| Aledaños del campo de golf de Anglesea. |
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| Este ya se estaba mosqueando. |
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Y
después de uno de los mejores días del viaje australiano, pasamos de
nuevo noche en Torquay, en nuestro parking preferido.
Un
inciso antes de continuar con la Road Movie. La primera cosa que
llama la atención de Australia es su inmensidad. En todo. Todo es a
lo grande. Enormes carreteras, enormes playas, enormes ciudades,
enormes camiones. Las raciones de comida son a lo grande. Las
hamburguesas son a lo grande. Pero es que, cuando entras en un
supermercado todo sigue siendo a lo grande. Los botes de crema. Hasta los yogures.
Teníamos que usar cucharón para comerlo.
 |
| Más que un yogurt parece una yogurtera. |
3.- De Melbourne a Brisbane.
Seguimos
carretera. El siguiente destino sería Camberra. La desconocida
capital de Australia, con la que todo el mundo se equivoca cuando cae
como pregunta en el Trivial. Esta ciudad fue concebida para situar la
capital administrativa. Está geográficamente situada entre las 2
principales contendientes , Sydney y Melbourne. El proyecto fue
ganado por un arquitecto norteamericano y la ciudad se creó
partiendo de cero. La arquitectura de la ciudad es totalmente trazada
con escuadra, compás y cartabón. En ella visitamos el parlamento,
un enorme lago situado en el centro donde todos sus habitantes
aprovechan las tardes para correr o montar en bici. En Camberra están
los tribunales constitucionales , los archivos y las bibliotecas
Nacionales. Una ciudad llena de funcionarios donde se respira un aire
tranquilo. Digamos que no es la alegría de la huerta y sinceramente
no merece una segunda visita, pero se nota una enorme calidad de
vida.
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| Parlamento. Camberra. |
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| Lago de Camberra. |
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Después de Camberra hicimos parada en Anna Bay, nada que
contar porque, aunque es un sitio con una enorme playa, nos diluvió.
Así que decidimos seguir hacía el norte en busca de mejor tiempo, y
parar 2 noches en Port Macquarie para descansar la furgo y nosotros.
Porque no veas cómo traga la jodida furgoneta. Es gasolina y cada
depósito son unos 70 dólares. Otra cosa interesante es que aquí sí
hay competencia en el precio del combustible. La horquilla variaba
enormemente. Había diferencias de hasta 30-40 céntimos de dólar
por litro según en la estación en la que repostaras. (Igualito que
en España!)
Aprovechamos
que además había una wifi gratuita en el centro cívico de la
ciudad para actualizar el blog, mandar algunos correos y leer la
prensa española. Hemos llegado a la conclusión que el acceso a
internet de forma gratuita es inversamente proporcional al nivel
económico del país. En Nepal, que es infinitamente mucho más
pobre, te conectabas en cualquier lugar. Aquí, en casi todos los
sitios tenías que pagar 10 dólares por una hora de wifi, lo cual
nos parecía una auténtica barbaridad.
Continuamos camino
hacia el norte en busca de buenas temperaturas. Hablando con un
hombre, sueco de nacimiento , jubilado y que llevaba más de 30 años
en Australia, nos comentó que compráramos un mapa con los camping
de los parques naturales. En los parques naturales australianos,
suele haber zonas de acampadas gratuitas o semi-gratuitas. Así
hicimos, y la siguiente parada la hicimos en uno. Yuraygir National
Park. Auténticamente espectacular. Toda una playa alucinante
absolutamente desierta donde aparcamos nuestra morada motorizada. Lo
mejor, que la zona de acampada es gratis. Como nos gusta esta palabra
a los españoles: GRATIS!
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| Buenos días por la mañana! |
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| Playa de Yugaygir National Park. |
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| Playa de Yugaygir National Park. |
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Carretera
hacía la Gold Coast (La Costa de Oro). Playas largas, muy largas,
con olas grandes, muy grandes. Eso sí, edificios altos, muy altos. Y
también unas casas que tienen su propia playa privada. Y mucho
surfero, de hecho una de las playas se llama Surfers Paradise (el
paraíso de los surferos). Vamos, que tampoco es que se escoñan
mucho en buscar nombres originales a las playas. Aquí decidimos
pasar un par de días en un par de sitios. Nada demasiado reseñable.
Aprovechamos para descansar y hacer la vida del playero.
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| Casas con su propia playa-embarcadero. |
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| Playa de la Gold Coast. |
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| Gold Coast. |
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El
siguiente y último destino en dirección norte iba a ser Brisbane.
Una ciudad muy interesante. Buen clima, no demasiado grande, con
oportunidades laborales y mucha mezcla. Quizás mucho más
cosmopolita que el resto. Se nota mucho la influencia asiática. Está
lleno de restaurantes japoneses, vietnamitas, tailandeses. Ciudad
agradable para pasear, con bastante ambiente musical y nocturno. Otro
sitio bueno para vivir. Aquí comenzaba a oler a Navidad. Árboles,
muchos Papa Noel sin barbas postizas sino auténticas. Choca ver este
ambiente navideño en manga corta y chanclas. La verdad es que no le
va nada. La navidad es frío, nieve y chimenea. Ahora, que tuvimos la
suerte de culo. Brisbane es una ciudad con más de 300 días de sol
al año. A nosotros, después de llegar, no nos paró de llover en 2
días. Así que lo que en principio teníamos pensado como un sitio
donde pasar calor y tomar el sol, se convirtió en un par de días de
chubasquero y vida recogida. No pasa nada, de todo hay que disfrutar.
Así que decidimos desandar de nuevo el camino con destino a Sydney.
Lugar donde deberíamos hacer la entrega de la furgoneta y desde
donde volaríamos rumbo al siguiente destino, aún desconocido.
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| King George Square. Brisbane. |
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| King George Square. |
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| King George Square. Brisbane. |
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| Peace, Love and Joy. |
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| Queen Street Mall. Brisbane. |
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| Queen Street Mall. Brisbane. |
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| Saliendo del colegio. |
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| Skyline de Brisbane. |
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| Grafitti. |
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Camino
de vuelta, poco que contar. Muchos kilómetros y pasamos
prácticamente por los mismos sitios. Y llegó el día de la entrega
de la furgo. Teníamos que limpiarla por dentro y por fuera y tirar
los restos de comida sobrante. Dormimos la noche anterior a las
afueras de Sydney. Después de pulir y dar brillo emprendimos camino
hacia el sitio donde debíamos entregar la furgo. Todo iba sobre
ruedas, hasta que necesitamos parar en una gasolinera para repostar.
Estábamos a menos de 20 km del destino. Cuando acciono la palanca
para abrir la puertecita del depósito de la gasolina, clon!, suena a
roto. El cable tiene pinta de estar partido. “Bueno, voy a intentar
abrirlo por mi cuenta”. Pero ni somos Mac Giver, ni tenemos
herramientas apropiadas, así que después de intentarlo de varias
maneras, pedir ayuda en la gasolinera y demás, decidimos llamar a la
agencia para ver qué debíamos hacer. La solución que nos dio la
agencia era sencilla, simplemente que buscáramos un taller mecánico
y que les pidiéramos que nos lo abrieran. El problema era que no
teníamos mucha gasolina para continuar. Pero encontramos un taller
no muy lejos, nos salió un chaval la mar de simpático y nos la
abrió en un periquete. Repostaje y a entregar la furgo. Y con toda
la pena del mundo nos despedimos de la que fue casa y coche durante
un mes. “Hasta la vista Toyota Hiace, te has portado como una
campeona!”
Habíamos
reservado en un Backpackers para dormir. Porque no veas como atizan
aquí con los precios del alojamiento. Aún así nos costaba una
habitación doble, con baño y ducha compartida 90 dólares
australianos. Pero bueno, como lo tenemos ya más que asimilado, pues
es lo que toca. Lo que te ahorras en un sitio te lo dejas en otro. La
zona de los Backpakers, Kings Cross, está justo en la zona golfa de
Sydney donde había una vida de lo más ajetreada tanto por el día
como, sobre todo, por la noche.
Y,
qué hay que ver en Sydney? Pues hombre bastantes cosas. La Opera
House por supuesto, donde hicimos 3 millones y medio de fotos. Pero
también paseos por la Bahía, el barrio antiguo “The Rocks”,
los muelles. No nos hizo buen tiempo para visitar las playas de
Bondie. Sydney es una ciudad bastante normal, parecida a cualquier
otra de las que estamos acostumbrados en Europa o America. Salvo la parte de la
bahía el resto es muy previsible. Además se nota que es mucho más
grande que ninguna y con todas las desventajas que eso conlleva,
tráfico, prisas, etc. Está bien, pero nos seguimos quedando con
Melbourne y después con Brisbane en nuestra lista de ciudades
australianas.
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| Opera House. |
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| Skyline de Sydney. |
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| Jardín Botánico de Sydney. |
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| Harbour Bridge. |
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| Estos son los pocos aborígenes que te puedes encontrar en Sydney. |
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| Pose con el Opera House. |
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| The Rocks. |
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| The Rocks. |
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| Centro de Sydney. |
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| Torre de comunicaciones. |
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| Barrio comercial. |
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| Centro Comercial. |
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| Grafitti. |
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 |  |
Bueno,
y qué más, pues.., que teníamos que decidir para dónde tirar. Lo
natural hubiese sido ir a Nueva Zelanda, país que a mi siempre me ha
llamado la atención. Pero la verdad es que habíamos pasado frío y
lluvia en Australia, y Nueva Zelanda iba a ser aún bastante peor. Al
estar más al sur y más cerca de la Antártida, las temperaturas son
apropiadas para los pingüinos. Y nosotros somos más gamba a la
plancha. Además, habíamos recibido la noticia de que era muy
probable que comenzara a trabajar en Enero por lo que el tiempo por
primera vez, iba a ser preciado. Teníamos que decidir y, finalmente,
optamos por Vietnam. Compramos un billete vía Kuala Lumpur y para
allá que íbamos nosotros como pollo sin cabeza. Me dió
por mirar el tema de la visa, pero la conexión en nuestro Backpakers
era de pena, y lo poco que pude sacar en claro, era que se podía
obtener a la llegada. ERROR!!! Cuando llegamos al aeropuerto de
Sydney para volar hacía Ho Chi Min, la azafata de Air Asia nos
pregunta si tenemos la carta de autorización para la visa. “Carta?
Qué carta? Tenemos una baraja, de poker”. La pobre mujer que yo creo que estaba más
afectada que nosotros, nos explicó que para entrar en Vietnam,
tenemos que pedir una carta por internet que tarda 2 días en ser
recibida. Y esa carta la tenemos que imprimir para poder entrar al
país. Así que nada, nos dicen que bueno, que podemos volar a Kuala
Lumpur y desde allí tramitarla. No nos hacía mucha gracia volver a
Kuala Lumpur y tener que pasar allí varios días, ya que era fin de
semana. Pero bueno, volamos a Malasia y al llegar al aeropuerto,
decidimos que no, que aquí no nos quedamos, que la ciudad es muy
cara, sobre todo el alojamiento y que cambiamos los planes. La idea
inicial era empezar viaje en Vietnam, pasar por Laos, Camboya y
terminar recorriendo la parte norte de Tailandia, que en su día nos
la saltamos. Pues nada, empezamos el viaje al revés. Nos vamos a
Bangkok y de ahí a Chiang Mai. Nada más llegar al aeropuerto,
pudimos comprar un billete barato hasta Bangkok y pasar una noche
allí antes de partir en tren hacía el norte. Pero, para todo esto
ya habrá tiempo en el próximo capítulo.. de Carretera y Mosquitera.
Aquí os dejamos el popurrí de fotos varías y curiosas.
Hasta pronto!
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| Parece que le ha saltao una china a la luna. |
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| Vino AC/DC. Estos si que son grandes. |
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| Embarcadero en Geelong. |
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| Peligro, Piezas de Tetris caen del cielo! |
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| Peligro Avestruces cruzando. |
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| Dios Mío! Rick Asley esta vivo! |
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| Promoción de viajes a España. Tomatina. |
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| Iglesia reciclada a Club Musical. Tiene que sonar como Dios. |
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| La típica. |
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| Paisaje primaveral. |
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| La barbacoa, la barbacoa. |
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| Ojito con el cartel del festival. Ecléctico. |
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