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viernes, 22 de junio de 2012

TAILANDIA 1.- Bangkok


El vuelo a Bangkok era sobre las 13:30 horas. Maribel se levantó con unas molestias intestinales (consecuencias del curry y bien de curry). Os acordáis del anuncio de evax fina y segura, donde aparecía una mujer vestida de rojo, diciendo "Hola! soy tu menstruación"?. Pues en este caso, tocaron a la puerta la misma mujer pero vestida de "caqui", diciendo: "Hola! Soy tu diarrea". No hay día peor para estar malo que un día de viaje. Se me pasó por la cabeza varias veces el abortar la operación Bangkok hasta que se recuperara pero Maribel inició una rebelión y no hubo manera de hacerle recapacitar. Comenzó a beber suero (penúltimo sobre), no con mucho entusiasmo por las caras que ponía. Estuvimos tranquilos hasta que llegamos al aeropuerto y, justo al bajarnos del taxi, Maribel coge su bolsa del Carrefour y se la coloca elegantemente en la boca. Yo empiezo a ver a través de la bolsa el color naranja del suero. Madre mía! no sólo tenemos que volar con la señora Diarrea sino que además se ha traído a  su cuñada, la Vomitona. Después de este momento "bolsa", la pobre se empezó a encontrar un poco mejor, o eso me decía y yo diciendo que nos fuéramos a un hospital porque lo de vomitar el suero a mi me dejó el rictus de la cara más agobiado que don Pimpón en una cama de velcro. Pasamos los controles, espera en la sala de embarque y, por fin, en el avión. Mirad qué campeona, que se estaba muriendo y no deja de sonreír para la cámara. 


Una vez sentada, se dormía por momentos y pasó un viaje bastante bueno.Llegamos sin incidencias a Bangkok donde, cómo no, nos recibían con una lluvia torrencial. Gracias a esta tormenta tuvimos que esperar cerca de una hora las maletas, taxi hacia Rambuttri (cerca de la famosa Khao San Road) y al hotel, porque Maribel estaba soñando con el momento cama. La verdad es que Bangkok nos recibió con un bofetón. Pero no un bofetón negativo ni doloroso. Fue un bofetón de modernidad. Es curioso cómo tu mente se va adaptando al medio y llega un momento que te acostumbras al ruido, a las calles sin asfaltar, al tráfico infernal, a la polución. Pero en Bangkok, el camino que va de el Aeropuerto hacía el centro vas por una autopista con un coche híbrido que apenas suena, con unos carteles publicitarios del tamaño de 3 campos de fútbol e íbamos los dos mirando por las ventanillas como embobados. 

Llegamos al hotel cruzando una calle llena de locales de comida, puestos callejeros, masajes, peces que te comen la piel de los pies, peluquerías, sastrerías. El hotel nos lo recomendó Gustavo, muy bien ubicado, con una piscina en la azotea, muy limpio y coqueto (como nosotros).(Rambuttri Villa Inn). Bajamos a cenar, una tortillita francesa,piedra angular de la dieta blanda para ella, y unos Sa-Tay de pollo con patatas estilo Mcdonals (Os lo juro, eran exactamente iguales, estos asiáticos lo copian todo!). Y después de cenar, Maribel se retiró a sus aposentos para descansar, (que bastante aguantó la pobre) y yo me quedé en el bar viendo el fútbol y bebiendo cerveza. (Somos una pareja moderna y estas cosas no crean conflicto). Jugaba Holanda-Dinamarca, cuando, de repente, aparece un tipo y me dice que si se puede sentar en mi mesa porque es el mejor sitio para ver el partido (lo cual era una verdad como un buda). 
El tipo, era coreano, le había dejado su novia, el había dejado su trabajo de arquitecto,  se había comprado una bici y se había recorrido Singapur, Malasia y parte de Tailandia. Tenía pensado seguir con su viaje 2 años, ir a China y luego subir desde China hasta Turquía. O sea, te encuentras a este tipo de gente y dices, madre mía eso sí que es un viaje y una aventura!. Pero bueno, cada uno hace el viaje que busca. El tipo era muy divertido y gracioso además de un enganchado a las apuestas por internet. Había apostado a que en la primera parte Dinamarca ganaba y celebró el gol como un perfecto danés. Pero en la segunda parte había apostado a que finalmente ganaría Holanda y le ves todo el segundo tiempo gritando cada vez que Robben y compañía se acercaban a la portería contraria. Cualquiera que lo viera pensaría que estaba loco por apoyar a los 2 equipos, pero la verdad fue que me lo pase pipa con él. Y me dijo, si gano la apuesta nos vamos de fiesta toda la noche..Menos mal que el partido empató, el tipo coreano perdió su apuesta y yo volví al Hotel a una hora prudencial. 

Primer amanecer en Bangkok. Después de desayunar, conseguimos un plano  con idea de "apatrullar" la ciudad. Al doblar una esquina, un hombre muy simpático nos comienza a preguntar que si necesitamos ayuda, nos coge literalmente el mapa, y nos empieza a marcar en el plano sitios que visitar. Nos cuenta además que somos muy afortunados, pues ese día era el aniversario de la muerte de Buda, y por tanto, festivo y todos los templos estaban abiertos al público de manera gratuita. "Gratis" esa palabra que mueve montañas, que hace que los jubilados con artrosis recorran kilómetros y kilómetros para obtener un paraguas de regalo. Voy a explicar antes que es un tuk-tuk. (Aunque en la foto se explica solo).

En Bangkok hay taxis normales (Taxímetro), Taxis normales (Sin taxímetro) y tuk-tuk (ver foto). Los tuk-tuk son unos motocarros muy característicos y, por lo general, y por decirlo de forma no hiriente, digamos que no son muy amantes del Precio Justo. El tipo éste continua diciendo que podemos coger un tuk-tuk y que por 30 bats nos hace el recorrido total. 30 bats?? muy barato no? Aquí huele a chamusquina, no me fío ni de mi sombra. Es menos de 1 euro por darnos un circuito bastante amplio y visitar al menos 5 templos diferentes.  Si,si, nos dice. Vosotros cogedlo y le decís :"guachupirugoripei-dramenauer" . Cara de símbolo de admiración, con el puntito sobre nuestras cabezas, hombros hacía arriba, torcedura de gesto y sonrisa , y justo como por arte de magia, aparece uno, y nos dice, mira! dile, dile "guachupirugoripei-dramenauer" (la frase que nos dijo no era exactamente tal como la escribimos, pero el tailandés no es uno de nuestros fuertes y, de paso, aprovechamos para hacer un homenaje a ese grande del humor de Barbate). El tuk-tukero nos sonríe y nos responde con la frase ininteligible para nosotros.  Esto parece una cámara oculta. (Me recordaba a las primeras películas de Summers, "Todo el mundo es bueno", "Todo el mundo es mejor").Nos parecía muy extraño todo, pero como teníamos poco que perder, accedimos,  y nos llevó primero a un buda gigantesco, 
Luego a un segundo templo. Pero ahora viene la parte almodovariana del paseo. El tipo del tuk-tuk nos dice que le ayudemos, que si nos lleva a una tienda y estamos, al menos, 10 minutos dentro, el tipo obtiene una especie de cupones y que con ellos consigue gasolina gratis. Le decimos que adelante. 


La idea de meterte en una tienda y hacer el "paripe" nos pareció divertido. Primera parada del tour comercial, una oficina de información turística. (O eso nos hicieron creer). Entramos y con nuestra simpatía habitual, y un par de amplias sonrisas nos dirigimos muy diligentemente hacía un mostrador donde un tipo de avanzada edad, nos daba la bienvenida en un más que correcto inglés. El tipo nos pregunta cuantos días pensamos estar en Tailandia, y le decimos que en principio, lo que nos deja el visado, que son 30 días. Entonces el entrañable abuelete, folio en ristre, armado con un bolígrafo, nos empieza a diseñar en base al calendario que es lo que tenemos que visitar, día por día, hora por hora y prácticamente minuto por minuto. Creo que es la tercera cara de koala de este viaje. Nos miramos, pones la boca esa que se pone, cuando dices "No entiendo nada", y decidimos poner fin a aquel despropósito. Le decimos que nuestras cabezas no estaban preparadas para tal esquema de viaje. Que no nos interesaba en absoluto ningún tipo de planificación, y que lo único que queríamos era información acerca de cuales son los tipos de transporte hacía las islas, y poco más. El sitio resultó ser una agencia de viajes, disfrazada bajo el arco, de una especie de oficial oficina de turismo, pero cuyo único propósito era el vender y vender, hasta desfallecer. Le explicamos que no teníamos fechas cerradas, que aún no sabíamos realmente que íbamos a hacer, y que después de pensarlo ya veríamos si volvíamos (Por supuesto que no íbamos a volver, pero estas mentiras piadosas a veces te hacen más fácil la vida). Segunda parada, una sastrería llamada James (como nuestro amigo, un saludito). Te hacen todo tipo de trajes a medida, así como camisas, con bastante buenas calidades y una horquilla de precios que puede oscilar entre los 100 euros (traje y camisa a medida) y menos si les aprietas un poco.Yo miraba el reloj de reojo, y cuando vi que los 10 minutos habían pasado de sobra, nos despedimos y salimos del establecimiento "descojonaos". Esto funciona así. El conductor del tuk-tuk nos llevaba a la segunda parada comercial. Esta vez enfocado al gusto femenino. Una fabrica de joyas, con todo tipo de piedras preciosas, oro, plata, amatistas, rubíes. Nos atendieron 2 curtidas vendedoras que debían de ser al menos bisabuelas, pero con unas tablas de vendedoras dignas de jefas de planta del Corte Inglés de Preciados. Una de ellas atacaba a Maribel, y la otra me atacaba a mi. Me preguntaba, estáis casados, y yo le contestaba, no. Entonces me decía ven, ven, aquí están los diamantes, para el anillo de pedida..(que vieja zorra, se las sabe todas). Un rato haciendo la anguila, revoloteando por la joyería y para fuera. Siguiente parada a ver otro templo, y por ultimo otra sastrería. Sinceramente, entre la intensidad del día, y que el teatro cansa, no nos veíamos con fuerzas para afrontar otro acto. Pero bueno, respiramos hondo, y para dentro. La desgana se podía oler, y el vendedor sabe cuando tiene opciones de venta o no. A mi me daban ganas de decirle al tipo, mira, no gastes energías en nosotros, estamos aquí para aguantar 10 minutos de chaparrón y que le deis al pobre conductor del tuk-tuk el maldito cupón de gasolina. Al salir, todavía nos quedaba una ultima parada, otra "Oficina de Turismo", pero esta vez fuimos al grano, y le preguntamos al tipo precios de trenes nocturnos que anotamos en nuestras cabezas, para contrastar después. Finalmente le pedimos a este hombre que nos llevara de vuelta, que queríamos comer algo, que tantas compras falsas, nos había despertado el apetito. Y así fue nuestra mañana en Bangkok, con una amalgama de templos y tiendas a partes iguales. El concepto es el mismo que el de la televisión privada. Te dan contenidos gratis, si te tragas los anuncios. En este caso, te hacen el tour turístico a un precio irrisorio, si te tragas los anuncios. 


Maribel continuaba con sus molestias intestinales, por lo que su dieta seguía siendo blanda. Nunca entendí bien este término, porque los donuts están blandos y no te dejaban comerlos. En fin, arroz blanco que te crió. 
Pero hay que decir que a Maribel esto de la dieta blanda, como que no. Durante la cena, ella se volvió a pedir un pescadito al grill y yo un pollo asado con bien de patatas fritas. (Aquel que me conozca en mi infancia, debe saber que para mi las patatas fritas son el number one de la comida). Pues aquí mi amiga la diarreica, cada vez que yo me despistaba, me robaba una patata!!. Yo, la primera vez, me hice el sueco. La segunda, me volví a hacer el doble sueco. Pero ya a la tercera, no pude más, y le dije: "Que te crees? Que no te estoy viendo robarme las patatas!. Ella al principio no dijo nada, luego se empezó a reír, y después puso cara de culpable. Qué lástima, qué hambre estaba pasando. Pero no acaba aquí la escena. Después del gran robo de las patatas fritas, una chica que estaba cenando al lado nuestro, se pidió una pizza de esas anuncio. Yo veía que Maribel no le quitaba ojo a la chica y la verdad es que no entendía muy bien su interés. Pero cuando ví la pizza, lo comprendí todo. Con qué cara la miraba (a la pizza , no a la chica). Creía que se iba a levantar y a quitarle un trozo!. Pobrecita. Pero bueno, al día siguiente, como me dijo que se encontraba mucho mejor, el gabinete medico puso fin a la dieta blanda y le dejé que se comiera un bollo de chocolate. La cara de felicidad se puede apreciar en la siguiente foto.



Al día siguiente decidimos visitar la zona del Palacio Real. Fuimos andando desde el Hotel y al llegar resulta que no puedes acceder a determinados recintos con ropa indecorosa. Que es ropa indecorosa? Enseñar los hombros a las mujeres y enseñar los empeines a los hombres. Solución? Que ellos mismos, previa fianza de 200 bats, te proporcionan lo que según ellos es ropa más decorosa. Vosotros decidiréis si os convence. Maribel parecía Lina Morgan vestida de señora de la limpieza.
La verdad es que el disfraz mereció la pena porque lo que encierran esos muros es algo que nos dejó con la boca abierta. Pero como no hay palabras para describir tanta belleza, ahí os dejamos unas fotos, que tampoco hacen justicia. 




Al otro día fuimos en busca de gangas. Lo de los centros comerciales aquí no tienen mucho que ver con los europeos. Son plantas y pasillos interminables con tiendas minúsculas en los que, para nuestro gusto, había demasiada morralla. Imposible encontrar algo que mereciera la pena. Sabemos que hay otro mercado de compras con una barbaridad de puestos pero es sólo los fines de semana y no íbamos a estar, así que, por eso nos decidimos por este otro. Yo (Maribel) un poco decepcionada en el sentido de que esperaba encontrarme algo así como los mercadillos de Ibiza con la misma ropa pero a una quinta parte de su precio, pero no, lo que encontramos fue parecido a un mercachina de ropa a lo centro comercial. De hecho le pregunté a uno de una tienda por ropilla de esta etno-hippie (para que me entendáis) y me miró con cara de asombrado y me dice que en ese centro sólo hay ropa fashion;me quedé muerta!!! Así que, nenas! yo no se dónde viene aquí la gente a por telas y ropa. Eso sí los maniquíes eran la mar de originales.





La comida está también riquísima y a muy buen precio si sales de la zona guiri. Tienes platos por 35-40 bats (1 euro). Pero si te vas a los restaurantes para occidentales la cosa se incrementa por 3 y por 4. Aún así, lo de siempre, vamos mezclando comida local, con algún restaurante diseñado para guiris, ya que en la alternancia está la virtud. 


Los siguientes días en Bangkok visitamos China Town, el gran Buda inclinado (el más impresionante sin duda de todos los que hemos visto hasta la fecha) y algún que otro buda más.






Y bueno, es verdad que no hemos ido al mercado flotante porque no nos cuadraron las fechas. Pero es bueno dejarse algo por ver para tener la ocasión de volver. Creemos que lo más seguro es que cerremos el viaje en Tailandia, después . Así que para evitar el monzón, decidimos navegar hacía el sur, y más concretamente hacía la costa este, donde estos afamados vientos no son tan molestos. 

Así que comprobamos por internet el precio de los billetes de tren nocturno desde Bangkok hacia Suratani y el bus y el barco con destino final a Koh Samui (Koh es isla en tailandés). Uno de los tipos de una agencia nos había ofrecido este mix de transporte por unos 36 euros por cabeza. Al final lo conseguimos todo por menos de 20 euros los 2. Moraleja, busca, rebusca, compara, pregunta, rechaza, desconfía.

Decidimos ir directamente a la estación de tren a comprar nosotros directamente los billetes. Para partirse de risa. Llegas a la estación y justo antes de llegar a los mostradores donde venden los billetes, te asaltan unas azafatas con unos uniformes muy uniformados (valga la redundancia) que se sitúan en un mostrador de Información Turística.  Les dejamos hacer, y cuando vemos las tarifas nos damos cuenta que son más caras de las que habíamos visto por internet. Ala majas, id desfilando que no nos interesa, dejadnos atravesar la puerta para dirigirnos a la libertad de compra! Y claro está, si compras los billetes directamente en ventanilla, te ahorras 300 bats. Nos encanta Tailandia, pero no nos gustan este tipo de cosas (Aunque si es cierto que tampoco es que sea práctica exclusiva de este país, en todos lados cuecen habas). 


En definitiva, Tailandia es un paraíso para el viajero, tienes todas las comodidades occidentales a un precio más que razonable, y si encima le pones empeño, los precios bajan aún más. La comida es buenísima y barata si comes en los puestos callejeros. La cerveza , hay varias marcas, pero la más famosa es la Chang. 



Como anécdota, os dejamos la solución que han encontrado a los urinarios para gente de todas las alturas.




Y poco más, tan sólo avanzaos el próximo capítulo,  Las Islas.. en pocos días en los kioskos!!

miércoles, 20 de junio de 2012

NEPAL 4.- Bakthapur.


Vamos a ir resumiendo un poco porque sino este blog va a ser como la enciclopedia Espasa. Volvimos por donde habíamos venido, es decir, en autobús turista con aire acondicionado  según entraba por la ventana. Llegamos a Katmandú, pero qué diferencia, cuando uno llega a un lugar por primera vez y cuando llega de segundas. Volvimos al mismo hotel en el que habíamos estado (Peak Point Hotel), porque habíamos pactado una buena rebaja de precio antes de ir a Pokhara. Pasamos la tarde y, al día siguiente bien temprano, nos embarcamos en la búsqueda de un autobús local que nos llevara a Baktapur (25 rupias). Nuestra primera experiencia en bus local fue fantástica, fuimos sentados y disfrutamos del camino. 
Autobús Local Katmandhu- Bakthapur

Bakthapur es una ciudad medieval patrimonio de la Unesco y muy bien conservada y limpia. Tuvimos que pagar una entrada para entrar a la ciudad, como buenos turistas (casi 12 dólares , la más cara sin duda aunque ya lo sabíamos). En la plaza  Durbar nos asaltaron un grupo de escolares que estaban estudiando historia "in situ". Nos hicieron una especie de entrevista con preguntas la mar de profundas, como qué era lo que más nos gustaba de Nepal, qué diferencia había entre España y Nepal , qué cosas 
dejad que los niños se acerquen a mí
eran positivas y negativas y si existía algún tipo de discriminación en nuestro país. Le preguntamos a qué tipo de discriminación se referían y nos dijeron que por ejemplo entre hombres y mujeres. Nos quedamos de piedra, no eran preguntas normales para esas edades. Visitamos las callejuelas de la ciudad, donde puedes encontrar todo tipo de artesanías, cuencos tibetanos, tés nepaleses, musicas budistas, y lo más sorprendente de todo unas maravillosas corbatas de madera que no tenemos muy claro para que sirven. Pero lo mejor es que lo veáis con vuestros propios ojitos, así que ahí os dejamos una seríe de fotografias que intentan captar los momentos vividos.






corbatas de madera









Y de vuelta de nuevo en otro autobús local. Como funcionan estos autobuses?. Pues nada tu preguntas si va donde tu quieres, te subes, y a la bajada es cuando pagas. Hay algunas paradas pero si tu te pones en el camino del autobús ellos recogen viajeros en cualquier lugar y en cualquier momento. A nosotros nos tocaron los listos del barrio y el colega cobrador se fue pasando por cada asiento cobrando las 25 rupias. Me sorprendió que me devolviera 5, al haberle entregado 50 por los 2. Tenía su explicación. En lugar de dejarnos en la parada final, los muy espabilaos, nos dejaron como a 2 km de distancia. (No a nosotros, a todo el autobús). Así que esa era la explicación al descuento en tarifa. Pero bueno, andando y sin prisa llegamos al hotel y decidimos despedirnos de Nepal en un pub que se llama Maya. 


Nos tomamos unas cerves, y después la ultima cena (en Nepal). Maribel se quiso despedir a lo grande con un buen plato de pescado al curry, con bien de curry, y extra de curry. (A todo esto, había comido pollo al curry, con bien de curry también). El curry al final nos traería de cabeza, pero eso amigos será en el siguiente capitulo de Carretera y Mosquitera. (Próxima parada Bangkok).

miércoles, 6 de junio de 2012

NEPAL 3.- Trecking por el Annapurna.

Nos levantamos tempranito, nos compramos un par de bollos para desayunar rápido, y decidimos ir en taxi desde Pokhara hasta Nayapul. Esto de coger taxi en lugar del autobús local además de que nos ahorraba tiempo (autobus local 2 horas, taxi menos de 1 hora), nos evitaba el hecho de tener que ir de pie y, si me apuras, unos encima de otros durante esas 2 horas, parando en todos las aldeas, con el calor habitual. Dicho esto, también os digo que el hecho de coger el taxi, me costó dejar de beber cerveza durante 5 días (Ese fue el acuerdo de compensación económica al que llegamos Maribel y yo). El viaje en taxi fue "intenso", con la forma habitual de conducción, pero el taxista nos deleitó con los grandes Exitos Musicales Nepaleses del ayer, del hoy y de siempre, e íbamos los 2 moviendo las cabecitas de lado a lado mientras contemplábamos las laderas verdes de la jungla. Llegamos a Nayapul y como buenos alcorconeros (Dícese de los Residentes en Alcorcón, zona del extrarradio madrileño donde al vivir más de 5 años, adquieres automáticamente un Máster en educación de supervivencia callejera), lo primero que hicimos fue "gipiar" a un guiri que iba con un guía y seguirles discretamente hasta la entrada al Parque Natural. Pasamos por 2 controles, donde nos pidieron ambos permisos y nos registraron la entrada. A la salida debíamos realizar el mismo procedimiento. Y muy contentos empezamos a darle a la bota y al bastón. (Ya me hubiera gustado que la bota fuese de vino, eh, Riojanos?? (Manolo, aquí puedes insertar publicidad de tu bodega "La Regalía de Ullauri", con que me mandes un par de cajas de Marqués de Terán, lo arreglamos).  Bota derecha, adelante ar! Bota izquierda adelante , Ar! Y comienza la andadura. Los fotos no hacen justicia a los paisajes que vamos pasando. Se nota la temporada baja y eso nos gusta. La ruta no está nada masificada aunque te vas encontrando gente. Eso sí, el camino es duro, muy duro. Subida de 1000 a 2000 metros y más de 3000 escalones en la primera etapa. Bueno, tema números la verdad es que nos hace bastante gracia y por la foto lo entenderéis.
Pero es que en más de un blog, hemos leído que la subida desde Nayapul hasta Ulleri (1ª etapa), teníamos que subir exactamente 3162 escalones. Curiosa cifra, primero , que alguien se tome la molestia de contar los escalones, y segundo, como ese alguien es capaz de contar los escalones de la foto! Seguimos avanzando y nos fuimos encontrando a 2 chicas australianas, 1 chico de Holanda, y a un gran y divertido grupo de americanos, con los que después entablaríamos contacto. El camino se empezaba a empinar y después de algunos puentes colgantes (que tango le gustan a Maribel), 

empezamos el tramo serio de subida de "escaleras hacía el cielo". Las camisetas eran incapaces de absorber más sudor.(De aquí animo a la gente del Decathlon , Lorena mira a ver qué puedes hacer, a que, si existe una bata-manta en las tiendas Nature, por qué no un chandal-toalla). Una cosa que realmente nos impactó fue el tema de los porteadores. Realmente no éramos capaces de entender cómo era posible que esta gente pudiera con semejante peso, sustentado por sus cabezas. Pero lo que realmente no entendíamos era como la gente llevaba semejante cantidad de equipaje para hacer un trecking. 

Peldaño a peldaño, pasito a pasito, 5 litros de agua después, llegamos a una Guest House (Pensión o Casa de Huéspedes) con un cartel que decía Bienvenidos a Ulleri. Al verlo, nos abrazamos, nos besamos y dimos saltitos de alegría (porque no había fuerzas para dar saltos). Pero, no habíamos llegado aún, nuestro gozo en un pozo, pues la bienvenida era prematura. Nos quedaban aún 30 minutos de subida de escalones para llegar realmente a Ulleri. Emoción hasta el final, y después de dejarnos unos cuantos litros más de sudor por las escaleras del infierno, llegamos a Ulleri. No os creáis que nos recorrimos el pueblo en busca de alojamiento. En la primera que llegamos, nos salió una mujer, nos enseñó la habitación (totalmente rural y espartana) pero limpia,  con baño y ducha con agua caliente dentro de la habitación y el precio 200 rupias. Aquí el truco esta en que la habitación es prácticamente gratis pero tienes que cenar y desayunar en el sitio. En la comida y la bebida es donde te meten el palo (doble y hasta triple). Pero es normal y entendible. Los costes del transporte en estas zonas tan aisladas sin tráfico de carretera son mayores. Pero bueno, la verdad es que algunos se pasan. Porque cada vez que comprábamos una botella de agua era como jugar a la ruleta de la fortuna. A ver cuánto nos va a costar esta vez?. El precio era directamente proporcional a la distancia y a la altura. De 20 rupias que cuesta en Kathmandú o Pokhara, pasamos a 40, 90, y hasta 100 rupias. Pero amigos míos, son lentejas, si quieres las tomas y si no?. Después de la ducha más reparadora de la historia de todas las duchas, nos bajamos a la terracita de abajo donde había unas vistas espectaculares, y nos fuimos encontrando al resto de senderistas que iban llegando. Y al parecer uno de los americanos tenía un problema en su pierna y le trajeron entre 2 hasta su hotel. Maribel,al ver la situación, fue a preguntarles si necesitaban ayuda, y allá que se fue armada con su pomada en ristre y sus manos sanadoras. El chico en cuestión tenía una contractura de tamaño descomunal que le iba de la parte de atrás de la pierna y le subió hasta la parte de la espalda. Prácticamente no se podía mover y su grupo estaba preocupado por si iba a poder continuar el trecking. Yo, mientras Maribel trabajaba, me bajé al bar de abajo y los americanos me empezaron a invitar a cervezas mientras mantuvimos una interesante conversación. Se trataba de un grupo de alumnos, profesores, ex-alumnos, de diferentes edades, que habían estudiado un Máster de negocios en la Universidad de Cornell en Nueva York. Un grupo muy divertido. Y muy agradecidos con Maribel, y yo con ellos por la cerveza (Había burlado el embargo sin incumplir el contrato taxi-cervecero). El chico se ofreció a invitarnos a cenar, en incluso a pagar a Maribel, pero ella con su sonrisa habitual, declinó amablemente la oferta, no consideró que estuviera trabajando, sólo ayudar si estaba en sus manos. Claro, igual esto, para un americano, proveniente de una universidad en la que todos han estudiado un Máster de Negocios, como que era difícil de entender. Pero, no, bromas a parte, fueron encantadores y nos mostraron su agradecimiento en numerosas ocasiones a lo largo del viaje. Nos bajamos a cenar a nuestra humilde morada, y prácticamente a las 8 de la noche (no 8 de la tarde como en España) estamos de nuevo dormidos.

Al día siguiente nos levantamos prontito para seguir el camino y que no se nos echara el calor encima. Mientras desayunábamos en la terraza y con un solecito muy rico, el chico al que le dí el masaje, bajó con una sonrisa a darme las gracias y decirme que estaba mejor. Supongo que la sonrisa le desaparecería en mitad de la ruta a seguir ese día porque vaya tela…
De nuevo íbamos en camino todos los que nos habíamos encontrado el día anterior. A veces unos por delante y, a veces, otros. El grupo de americanos salió más tarde y no les vimos en todo el camino. Nuestro siguiente destino fue Gorephani. El camino hasta llegar también fue muy exigente, más corto que el anterior pero seguíamos con los escalones de piedras y venga a subir y venga a subir. Gorephani está a unos 2800m. El paisaje muy, muy bonito. Cada vez se iba cerrando un poquito más, nos adentrábamos en la jungla con toda su frondosidad y alguna que otra cascada. A veces me recordaba, si no este tramo sí otros, a algunas zonas de la Sierra de Jaén, salvando que aquí en lugar de oler a aceite, la fauna del lugar nos deleitaba con un suave aroma mezcla de cabra con vaca y moñigotes tamaño XXL. Al fin y, después de mucho esfuerzo, llegamos al pueblo. Biennn!!! Más saltitos de alegría. Como ocurre por aquí, suele haber una parte del pueblo más baja que otra, Gorephani down o Gorephani up o, lo que viene a ser lo mismo, Villarriba y Villabajo. En Gorephani, la diferencia entre una y otra era de un número considerable de escalones de piedras, así que, nos quedamos en una de las últimas casas de la parte baja y qué acierto! Cuando íbamos a entrar en la casa a preguntar por la habitación, salió una monería de unos dos años y sin mediar palabra le cogió a Carlos de la manita y le llevó hacia dentro de su casa, 

y no lo soltaba. Yo sólo de mirarle la carita ya me quería quedar allí el resto del viaje, nos enamoró y allí nos quedamos. Su nombre algo así como Urumai. Allí comimos y descansamos durante el día y, al caer la tarde, que ya refrescaba, nos metimos dentro de la casa a leer un rato. En el saloncito habían encendido una chimenea y donde empezaron a reunirse los miembros de la familia a charlar un rato. Se respiraba una tranquilidad, una paz. Cayó la noche y se encendieron las velas porque en  todo Gorephani no hay electricidad, así que, imaginaos, oscuridad absoluta. Como todos los días en esta época, por la tarde cae el tormentón y con la oscuridad de fuera, a veces, mirabas por la ventana y un relámpago de repente iluminaba el pueblo como si volviera a ser de día. La pequeña pronto se fue a dormir, nos dió las buenas noches  y mientras, nos prepararon la cena. En esas estábamos y llegaron una pareja de Daneses buscando alojamiento. Cenamos a la vez y el chico nos contó que llevaba 15 meses viajando de los que 6 los pasó en Filipinas. Nos lo ha recomendado y a mi (Maribel) me está apeteciendo mucho la idea.  Nos subimos a la habitación, y de pronto el chico del hostal tocó en nuestra puerta para avisarnos que el amanecer no era a las 6:30 (como en un principio nos dijeron) sino a las 5:45, y que para llegar a Poon Hill de forma tranquila debíamos salir del hostal a las 4:45. Estas horas deberían de estar reguladas por el toque de queda y estar totalmente prohibidas (a no ser que llegues de fiesta). La cosa pintaba un tanto pesimista. Entre el tormentón que estaba cayendo, las noticias de un grupo de franceses que hicieron la subida esa tarde, y que no vieron absolutamente nada por las nubes, hacia presagiar que no íbamos a poder ver nada al día siguiente y que el madrugón iba a ser en balde. Otra de las cosas que nos tiraba para atrás era el hecho de hacer esta subida con noche cerrada sin visibilidad. Disponíamos de linternas frontales pero realmente no conocíamos el terreno, de ahí nuestro reparo. Total, que en las casas de apuestas de medio mundo, no daban ni un duro porque fuéramos a levantar a semejante hora para hacer una ascensión de más de 500 metros en más de 45 minutos. Así, el comité de competición se reunió con carácter de urgencia y decidió programar 2 alarmas despertadoras. El primer intento 4:45, comprobar visibilidad y el cielo. Si la cosa no estaba clara, pasábamos al plan B con la alarma programada a las 5:45 y volver a chequear. Con eso de no tener luz eléctrica ( y por consiguiente ni TV, ni internet ni nada que funcionara con pantallas ni teclados) a las 8 de la noche estábamos dormidos profundos, otra vez.

Lo que ocurre a partir de aquí, ha sido uno de los mejores regalos que hemos recibido en muchísimo tiempo. Suena la alarma número 1. La operación "Montañas al amanecer" se activa sin dilación. -"Soldado Maribel, compruebe visibilidad". Visibilidad aceptable mi coronel. (La elección de los mandos de este mini ejercito fue pactada por ambas partes y echada a suertes con una moneda). " Muy bien, paso número 2, compruebe el estado del cielo." - "Cielo despejado mi coronel!." Adelante entonces con la operación. Luz verde. Póngase el uniforme de campaña, cojan armas (en nuestro caso bastones), métase en la boca una barrita de muesli y en formación de a uno, comience la ascensión. Comenzamos a subir bastante rápido, y claro, estábamos pasando de 0 a 100 en 5,3 segundos. Nuestras lenguas empezaban a rozar con las escaleras de piedra. Teníamos algo de miedo de tardar más y llegar tarde, lo que supondría un fracaso para nuestra operación y la consiguiente reprimenda de nuestros mandos superiores. Con este esquema, impusimos un ritmo fuerte, constante y poco a poco fuimos divisando montaña a montaña. De verdad, creo que no vamos a ser capaces de explicarlo, ni con texto ni con fotos. Hicimos la subida en menos de 35 minutos y cuando llegamos a la cima nos empezamos a encontrar a todos los compañeros de camino. Los Americanos, con el lesionado incluído, la chica Suiza, el chico Holandés, un par de chicas Taiwanesas, una pareja de chinos, un grupo de italianos. La ONU estaba reunida en Poon Hill esa mañana. Lo demás lo podéis ver en las fotos. 
Con el de la lesión en cuestión














                                                                              Fue la mejor guinda que se puede tener a este pedazo de pastel en forma de trecking. Las montañas no podías dejar de mirarlas. Tienen algo magnético. No es de extrañar que en la gran mayoría de pueblos indígenas, las montañas sean sagradas. Pasamos casi 2 horas allá arriba, hablando con unos y con otros y observando el espectáculo del amanecer reflejando la luz en la nieve de los picos. Estábamos saboreando el momento a sorbitos pequeños. Eramos muy afortunados pues en los días anteriores, nos comento un guía, había estado completamente nublado y no se había podido ver nada. Con el sabor de esta miel en la boca, esa miel que se saborea cuando ha habido un gran esfuerzo previo, hicimos el descenso a nuestro hostal para degustar un merecido desayuno. Casualmente a base de tostadas con miel y mermelada y un magnifico te negro del Himalaya. Con el sol en la cara, y la media sonrisa, emprendimos de nuevo el camino, no sin antes despedirnos de la acogedora familia y de la preciosidad de la casa, esa niña cuyo rostro permanecerá grabado en nuestra memoria ,justo al lado del sitio donde guardamos las espectaculares imágenes de los Annapurnas.




Habíamos tenido un comienzo de día extraordinario. Pero todos sabemos que en las películas de aventuras, a veces, hay giros inesperados. Todos hemos disfrutado con las películas de Spielberg. Pues tranquilos, que el relato va a pasar de la miel empalagosa a las películas de cuasi-terror. (Ya sabéis que a veces somos un pelín exagerados, para darle emoción a este blog, pero tranquilas mamis, que no llegó la sangre al río, aunque sí a los calcetines). Seguimos el sendero, siguiendo la ruta de nuestro mapa y llegamos a la primera base medio habitable. Se trataba simplemente de una casa de huéspedes donde además servían refrescos y comidas. De repente, nos percatamos que hay un "Cartelito", que señala nuestro destino como a la izquierda de donde veníamos. Acabamos nuestros refrescos (Sí Sprite fuera nuestro patrocinador oficial, lo citaríamos expresamente como la marca de los refrescos que degustamos, pero como por el momento ningún representante de la marca nos ha contactado, lo omitimos expresamente). Cogimos el camino que el "Cartelito" indicaba, y continuamos alegremente nuestra marcha. La verdad es que este sendero se iba complicando por momentos. Se estrechaba y se empinaba más de la cuenta. Por el contrario los senderos a los que veníamos acostumbrados, eran bastante amplios y claros de seguir. Maribel sí que hizo un comentario del tipo: "Y quieres decir que por aquí tienen que pasar los porteadores?". En este caso yo puse mi habitual cara de interrogación, pero sin darle mayor importancia , seguimos nuestro camino. Nos íbamos adentrando más y más en la jungla y el trecking se iba convirtiendo poco a poco en casi escalada. Cuando de repente, momento grito: "Ahhhhhhhggg!!!!". Miro para arriba, pero no vi a Tarzán por ningún lado. Mi corazón sale disparado hacia la boca, me giro hacia atrás y digo : Que pasa?. Y Maribel en un momento pánico, haciendo aspavientos señalándose hacia sus pies. (Música de suspense) …. SANGUIJUELAS!!!. Esta vez trepando por las botas, y metiendo entre los calcetines para chuparnos la sangre de forma literal. Mientras Maribel se quitaba la bota para quitárselas, le iban subiendo otras 3 por la otra bota. Que forma de trepar, que bicho más pegajoso. A la pobre Maribel le tenían preparada una buena sangría a la altura del empeine. Fueron momentos de tensión, no ya por el peligro, que no era tal, sino por lo desagradable de la situación. Había una verdadera plaga. Yo tenia una pegada por fuera del calcetín, y me quite otra a la altura del gemelo. Tenias que ir mirándote los pies cada 3 pasos y quitarte 3 o 4 de cada bota a base de bastonazos. A todo esta escena seguíamos con la sensación de que el camino no era el correcto. De hecho llevábamos una hora sin cruzarnos con nadie. Así que en un momento, decidimos desandar lo andado, a un ritmo suficiente para no dejar que las malditas sanguijuelas se nos pegaran a las botas. (La sensación era la misma que cuando estar firmando la hipoteca en el banco). Por fin llegamos al famoso bar del "Cartelito", y la mujer que nos ve llegar, con los rostros un tanto desencajados, nos dice que de donde venimos, que el camino bueno era otro (Señalándolo). Yo le digo que el "Cartelito" está mal colocado y señala un camino incorrecto, y la jodía se ríe, da 2 voces, salen 2 tipos y se ponen a colocar el cartel, esta vez sí, en su posición correcta.


Bueno, al menos no le pasará a nadie más. Justo había una pareja de una chica de Gerona y un chico Chileno, y les contamos la aventura. Maribel seguía con la sensación de que tenía algo en el pie. Se descalzó, y allí mismo, salió una nueva amiguita de la familia de los vampiros. Bueno que? Guionistas de Hollywood, a que estáis esperando? Estamos esperando vuestras llamadas. Madres, no os preocupéis, esto nos hace más fuertes, un poco más delgados, pero más fuertes. Pero es que no os habéis dado cuenta, señores lectores de este blog, de las penurias que estamos pasando por vosotros?. Después de reirnos un rato con estos chicos, decidimos no parar ni a comer, y continuar el camino o de lo contrario se nos iba a echar la noche encima antes de llegar a Tadapani. El camino correcto parecía la M-40, en comparación con el sendero de las sanguijuelas. El paisaje igual de frondoso, mucha agua, cascadas, pequeños puentes y más escaleras de piedra. La verdad es que se nos dió bastante bien. Subiendo y bajando laderas, enfilamos el último tramo cuando de repente nos sucedió otro momento "Documentales de la 2" pero esta vez mucho más agradable. Comenzamos a ver saltando de árbol en árbol una autentica manada de unos monos de gran tamaño, pelaje blanco y rostro oscuro (Langur). La sensación fue de sorpresa, incredulidad, algo de respeto y admiración. Ibamos muy despacito, para intentar no molestarles, y se quedaban mirándonos, pero nada más. Y poco después llegamos a Tadapani!! Ibamos soñando con el momento ducha, después del día tan intenso y largo que habíamos tenido. Al final con la tontería, estuvimos más de 9 horas de marcha rompe-piernas con subidas y bajadas, sanguijuelas y monos. Cogimos un hostal, en el que estaban casi todos nuestros compis del camino, aunque esta vez el baño era compartido así como las duchas.

Bueno, no pasa nada, total va a ser una noche. La duchas estaban fuera, como en otro edificio. La chica nos lleva hasta ellas, y me meto. No, otra vez no!. Bueno, esta vez no eran sanguijuelas, pero eran orugas. Un nido entero de orugas en la esquina de la ducha. Yo le dije a Maribel, "no mires ahí!", y que queréis que os digamos, nos duchamos y ya está. Hemos hecho nuestro bautismo de la jungla, ya solo nos falta enfrentarnos al leopardo y al Yeti. Las orugas son minucias a estas alturas de la película. Y nada, cena en común con las Taiwanesas, los chinos, los finlandeses, las australianas, los guías nepaleses, los porteadores, y la gente que trabajaba en el hostal. Y otra vez a las 8 de la noche metidos en la cama. Vaya día!!

Las 2 etapas que nos quedaban fueron bastante más tranquilas. Al día siguiente hicimos unas 3 horas de caminata hasta Gandruk. Se nos pasó por la cabeza seguir hasta el final, pero sinceramente teníamos las piernas bastante cargadas y total, no había ninguna prisa. Así que pasamos un día muy agradable en este pequeño pueblo, eso sí, con energía eléctrica y hasta cobertura de móvil. Recuperamos fuerzas, comimos bastante bien y después de dormir con algún que otro problemita (Ruido de perros ladrando toda la noche, y las tormentas nuestras de cada noche), nos enfilamos hacía la última etapa de la ruta.

Debiamos bajar hasta Nayapul que fue el punto de partida, para cerrar el círculo. Ruta tranquila, bajando escaleras, aunque las rodillas estaban pidiendo clemencia. Y bueno, no solo las rodillas. Los tobillos, sobre todo el mío que aún andaba un tanto renqueante , aguantó bastante bien todas las jornadas, hasta las ultimas 2 horas. Nada importante, una pequeña molestia, producida seguramente por la tralla que nos metimos. Pero llegamos sin mayores sobresaltos, taxi de nuevo a Pokhara y a descansar unos días. Bueno, a descansar y a escribir este blog (Que esto es un trabajo en toda regla, aunque lo hacemos los 2 encantados de la vida).