El vuelo a Bangkok era sobre las 13:30 horas. Maribel se levantó con unas molestias intestinales (consecuencias del curry y bien de curry). Os acordáis del anuncio de evax fina y segura, donde aparecía una mujer vestida de rojo, diciendo "Hola! soy tu menstruación"?. Pues en este caso, tocaron a la puerta la misma mujer pero vestida de "caqui", diciendo: "Hola! Soy tu diarrea". No hay día peor para estar malo que un día de viaje. Se me pasó por la cabeza varias veces el abortar la operación Bangkok hasta que se recuperara pero Maribel inició una rebelión y no hubo manera de hacerle recapacitar. Comenzó a beber suero (penúltimo sobre), no con mucho entusiasmo por las caras que ponía. Estuvimos tranquilos hasta que llegamos al aeropuerto y, justo al bajarnos del taxi, Maribel coge su bolsa del Carrefour y se la coloca elegantemente en la boca. Yo empiezo a ver a través de la bolsa el color naranja del suero. Madre mía! no sólo tenemos que volar con la señora Diarrea sino que además se ha traído a su cuñada, la Vomitona. Después de este momento "bolsa", la pobre se empezó a encontrar un poco mejor, o eso me decía y yo diciendo que nos fuéramos a un hospital porque lo de vomitar el suero a mi me dejó el rictus de la cara más agobiado que don Pimpón en una cama de velcro. Pasamos los controles, espera en la sala de embarque y, por fin, en el avión. Mirad qué campeona, que se estaba muriendo y no deja de sonreír para la cámara.
Una vez sentada, se dormía por momentos y pasó un viaje bastante bueno.Llegamos sin incidencias a Bangkok donde, cómo no, nos recibían con una lluvia torrencial. Gracias a esta tormenta tuvimos que esperar cerca de una hora las maletas, taxi hacia Rambuttri (cerca de la famosa Khao San Road) y al hotel, porque Maribel estaba soñando con el momento cama. La verdad es que Bangkok nos recibió con un bofetón. Pero no un bofetón negativo ni doloroso. Fue un bofetón de modernidad. Es curioso cómo tu mente se va adaptando al medio y llega un momento que te acostumbras al ruido, a las calles sin asfaltar, al tráfico infernal, a la polución. Pero en Bangkok, el camino que va de el Aeropuerto hacía el centro vas por una autopista con un coche híbrido que apenas suena, con unos carteles publicitarios del tamaño de 3 campos de fútbol e íbamos los dos mirando por las ventanillas como embobados.
Llegamos al hotel cruzando una calle llena de locales de comida, puestos callejeros, masajes, peces que te comen la piel de los pies, peluquerías, sastrerías. El hotel nos lo recomendó Gustavo, muy bien ubicado, con una piscina en la azotea, muy limpio y coqueto (como nosotros).(Rambuttri Villa Inn). Bajamos a cenar, una tortillita francesa,piedra angular de la dieta blanda para ella, y unos Sa-Tay de pollo con patatas estilo Mcdonals (Os lo juro, eran exactamente iguales, estos asiáticos lo copian todo!). Y después de cenar, Maribel se retiró a sus aposentos para descansar, (que bastante aguantó la pobre) y yo me quedé en el bar viendo el fútbol y bebiendo cerveza. (Somos una pareja moderna y estas cosas no crean conflicto). Jugaba Holanda-Dinamarca, cuando, de repente, aparece un tipo y me dice que si se puede sentar en mi mesa porque es el mejor sitio para ver el partido (lo cual era una verdad como un buda).
El tipo, era coreano, le había dejado su novia, el había dejado su trabajo de arquitecto, se había comprado una bici y se había recorrido Singapur, Malasia y parte de Tailandia. Tenía pensado seguir con su viaje 2 años, ir a China y luego subir desde China hasta Turquía. O sea, te encuentras a este tipo de gente y dices, madre mía eso sí que es un viaje y una aventura!. Pero bueno, cada uno hace el viaje que busca. El tipo era muy divertido y gracioso además de un enganchado a las apuestas por internet. Había apostado a que en la primera parte Dinamarca ganaba y celebró el gol como un perfecto danés. Pero en la segunda parte había apostado a que finalmente ganaría Holanda y le ves todo el segundo tiempo gritando cada vez que Robben y compañía se acercaban a la portería contraria. Cualquiera que lo viera pensaría que estaba loco por apoyar a los 2 equipos, pero la verdad fue que me lo pase pipa con él. Y me dijo, si gano la apuesta nos vamos de fiesta toda la noche..Menos mal que el partido empató, el tipo coreano perdió su apuesta y yo volví al Hotel a una hora prudencial.
Primer amanecer en Bangkok. Después de desayunar, conseguimos un plano con idea de "apatrullar" la ciudad. Al doblar una esquina, un hombre muy simpático nos comienza a preguntar que si necesitamos ayuda, nos coge literalmente el mapa, y nos empieza a marcar en el plano sitios que visitar. Nos cuenta además que somos muy afortunados, pues ese día era el aniversario de la muerte de Buda, y por tanto, festivo y todos los templos estaban abiertos al público de manera gratuita. "Gratis" esa palabra que mueve montañas, que hace que los jubilados con artrosis recorran kilómetros y kilómetros para obtener un paraguas de regalo. Voy a explicar antes que es un tuk-tuk. (Aunque en la foto se explica solo).
En Bangkok hay taxis normales (Taxímetro), Taxis normales (Sin taxímetro) y tuk-tuk (ver foto). Los tuk-tuk son unos motocarros muy característicos y, por lo general, y por decirlo de forma no hiriente, digamos que no son muy amantes del Precio Justo. El tipo éste continua diciendo que podemos coger un tuk-tuk y que por 30 bats nos hace el recorrido total. 30 bats?? muy barato no? Aquí huele a chamusquina, no me fío ni de mi sombra. Es menos de 1 euro por darnos un circuito bastante amplio y visitar al menos 5 templos diferentes. Si,si, nos dice. Vosotros cogedlo y le decís :"guachupirugoripei-dramenauer" . Cara de símbolo de admiración, con el puntito sobre nuestras cabezas, hombros hacía arriba, torcedura de gesto y sonrisa , y justo como por arte de magia, aparece uno, y nos dice, mira! dile, dile "guachupirugoripei-dramenauer" (la frase que nos dijo no era exactamente tal como la escribimos, pero el tailandés no es uno de nuestros fuertes y, de paso, aprovechamos para hacer un homenaje a ese grande del humor de Barbate). El tuk-tukero nos sonríe y nos responde con la frase ininteligible para nosotros. Esto parece una cámara oculta. (Me recordaba a las primeras películas de Summers, "Todo el mundo es bueno", "Todo el mundo es mejor").Nos parecía muy extraño todo, pero como teníamos poco que perder, accedimos, y nos llevó primero a un buda gigantesco,
Luego a un segundo templo. Pero ahora viene la parte almodovariana del paseo. El tipo del tuk-tuk nos dice que le ayudemos, que si nos lleva a una tienda y estamos, al menos, 10 minutos dentro, el tipo obtiene una especie de cupones y que con ellos consigue gasolina gratis. Le decimos que adelante.
La idea de meterte en una tienda y hacer el "paripe" nos pareció divertido. Primera parada del tour comercial, una oficina de información turística. (O eso nos hicieron creer). Entramos y con nuestra simpatía habitual, y un par de amplias sonrisas nos dirigimos muy diligentemente hacía un mostrador donde un tipo de avanzada edad, nos daba la bienvenida en un más que correcto inglés. El tipo nos pregunta cuantos días pensamos estar en Tailandia, y le decimos que en principio, lo que nos deja el visado, que son 30 días. Entonces el entrañable abuelete, folio en ristre, armado con un bolígrafo, nos empieza a diseñar en base al calendario que es lo que tenemos que visitar, día por día, hora por hora y prácticamente minuto por minuto. Creo que es la tercera cara de koala de este viaje. Nos miramos, pones la boca esa que se pone, cuando dices "No entiendo nada", y decidimos poner fin a aquel despropósito. Le decimos que nuestras cabezas no estaban preparadas para tal esquema de viaje. Que no nos interesaba en absoluto ningún tipo de planificación, y que lo único que queríamos era información acerca de cuales son los tipos de transporte hacía las islas, y poco más. El sitio resultó ser una agencia de viajes, disfrazada bajo el arco, de una especie de oficial oficina de turismo, pero cuyo único propósito era el vender y vender, hasta desfallecer. Le explicamos que no teníamos fechas cerradas, que aún no sabíamos realmente que íbamos a hacer, y que después de pensarlo ya veríamos si volvíamos (Por supuesto que no íbamos a volver, pero estas mentiras piadosas a veces te hacen más fácil la vida). Segunda parada, una sastrería llamada James (como nuestro amigo, un saludito). Te hacen todo tipo de trajes a medida, así como camisas, con bastante buenas calidades y una horquilla de precios que puede oscilar entre los 100 euros (traje y camisa a medida) y menos si les aprietas un poco.Yo miraba el reloj de reojo, y cuando vi que los 10 minutos habían pasado de sobra, nos despedimos y salimos del establecimiento "descojonaos". Esto funciona así. El conductor del tuk-tuk nos llevaba a la segunda parada comercial. Esta vez enfocado al gusto femenino. Una fabrica de joyas, con todo tipo de piedras preciosas, oro, plata, amatistas, rubíes. Nos atendieron 2 curtidas vendedoras que debían de ser al menos bisabuelas, pero con unas tablas de vendedoras dignas de jefas de planta del Corte Inglés de Preciados. Una de ellas atacaba a Maribel, y la otra me atacaba a mi. Me preguntaba, estáis casados, y yo le contestaba, no. Entonces me decía ven, ven, aquí están los diamantes, para el anillo de pedida..(que vieja zorra, se las sabe todas). Un rato haciendo la anguila, revoloteando por la joyería y para fuera. Siguiente parada a ver otro templo, y por ultimo otra sastrería. Sinceramente, entre la intensidad del día, y que el teatro cansa, no nos veíamos con fuerzas para afrontar otro acto. Pero bueno, respiramos hondo, y para dentro. La desgana se podía oler, y el vendedor sabe cuando tiene opciones de venta o no. A mi me daban ganas de decirle al tipo, mira, no gastes energías en nosotros, estamos aquí para aguantar 10 minutos de chaparrón y que le deis al pobre conductor del tuk-tuk el maldito cupón de gasolina. Al salir, todavía nos quedaba una ultima parada, otra "Oficina de Turismo", pero esta vez fuimos al grano, y le preguntamos al tipo precios de trenes nocturnos que anotamos en nuestras cabezas, para contrastar después. Finalmente le pedimos a este hombre que nos llevara de vuelta, que queríamos comer algo, que tantas compras falsas, nos había despertado el apetito. Y así fue nuestra mañana en Bangkok, con una amalgama de templos y tiendas a partes iguales. El concepto es el mismo que el de la televisión privada. Te dan contenidos gratis, si te tragas los anuncios. En este caso, te hacen el tour turístico a un precio irrisorio, si te tragas los anuncios.
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La idea de meterte en una tienda y hacer el "paripe" nos pareció divertido. Primera parada del tour comercial, una oficina de información turística. (O eso nos hicieron creer). Entramos y con nuestra simpatía habitual, y un par de amplias sonrisas nos dirigimos muy diligentemente hacía un mostrador donde un tipo de avanzada edad, nos daba la bienvenida en un más que correcto inglés. El tipo nos pregunta cuantos días pensamos estar en Tailandia, y le decimos que en principio, lo que nos deja el visado, que son 30 días. Entonces el entrañable abuelete, folio en ristre, armado con un bolígrafo, nos empieza a diseñar en base al calendario que es lo que tenemos que visitar, día por día, hora por hora y prácticamente minuto por minuto. Creo que es la tercera cara de koala de este viaje. Nos miramos, pones la boca esa que se pone, cuando dices "No entiendo nada", y decidimos poner fin a aquel despropósito. Le decimos que nuestras cabezas no estaban preparadas para tal esquema de viaje. Que no nos interesaba en absoluto ningún tipo de planificación, y que lo único que queríamos era información acerca de cuales son los tipos de transporte hacía las islas, y poco más. El sitio resultó ser una agencia de viajes, disfrazada bajo el arco, de una especie de oficial oficina de turismo, pero cuyo único propósito era el vender y vender, hasta desfallecer. Le explicamos que no teníamos fechas cerradas, que aún no sabíamos realmente que íbamos a hacer, y que después de pensarlo ya veríamos si volvíamos (Por supuesto que no íbamos a volver, pero estas mentiras piadosas a veces te hacen más fácil la vida). Segunda parada, una sastrería llamada James (como nuestro amigo, un saludito). Te hacen todo tipo de trajes a medida, así como camisas, con bastante buenas calidades y una horquilla de precios que puede oscilar entre los 100 euros (traje y camisa a medida) y menos si les aprietas un poco.Yo miraba el reloj de reojo, y cuando vi que los 10 minutos habían pasado de sobra, nos despedimos y salimos del establecimiento "descojonaos". Esto funciona así. El conductor del tuk-tuk nos llevaba a la segunda parada comercial. Esta vez enfocado al gusto femenino. Una fabrica de joyas, con todo tipo de piedras preciosas, oro, plata, amatistas, rubíes. Nos atendieron 2 curtidas vendedoras que debían de ser al menos bisabuelas, pero con unas tablas de vendedoras dignas de jefas de planta del Corte Inglés de Preciados. Una de ellas atacaba a Maribel, y la otra me atacaba a mi. Me preguntaba, estáis casados, y yo le contestaba, no. Entonces me decía ven, ven, aquí están los diamantes, para el anillo de pedida..(que vieja zorra, se las sabe todas). Un rato haciendo la anguila, revoloteando por la joyería y para fuera. Siguiente parada a ver otro templo, y por ultimo otra sastrería. Sinceramente, entre la intensidad del día, y que el teatro cansa, no nos veíamos con fuerzas para afrontar otro acto. Pero bueno, respiramos hondo, y para dentro. La desgana se podía oler, y el vendedor sabe cuando tiene opciones de venta o no. A mi me daban ganas de decirle al tipo, mira, no gastes energías en nosotros, estamos aquí para aguantar 10 minutos de chaparrón y que le deis al pobre conductor del tuk-tuk el maldito cupón de gasolina. Al salir, todavía nos quedaba una ultima parada, otra "Oficina de Turismo", pero esta vez fuimos al grano, y le preguntamos al tipo precios de trenes nocturnos que anotamos en nuestras cabezas, para contrastar después. Finalmente le pedimos a este hombre que nos llevara de vuelta, que queríamos comer algo, que tantas compras falsas, nos había despertado el apetito. Y así fue nuestra mañana en Bangkok, con una amalgama de templos y tiendas a partes iguales. El concepto es el mismo que el de la televisión privada. Te dan contenidos gratis, si te tragas los anuncios. En este caso, te hacen el tour turístico a un precio irrisorio, si te tragas los anuncios.
Maribel continuaba con sus molestias intestinales, por lo que su dieta seguía siendo blanda. Nunca entendí bien este término, porque los donuts están blandos y no te dejaban comerlos. En fin, arroz blanco que te crió.
Pero hay que decir que a Maribel esto de la dieta blanda, como que no. Durante la cena, ella se volvió a pedir un pescadito al grill y yo un pollo asado con bien de patatas fritas. (Aquel que me conozca en mi infancia, debe saber que para mi las patatas fritas son el number one de la comida). Pues aquí mi amiga la diarreica, cada vez que yo me despistaba, me robaba una patata!!. Yo, la primera vez, me hice el sueco. La segunda, me volví a hacer el doble sueco. Pero ya a la tercera, no pude más, y le dije: "Que te crees? Que no te estoy viendo robarme las patatas!. Ella al principio no dijo nada, luego se empezó a reír, y después puso cara de culpable. Qué lástima, qué hambre estaba pasando. Pero no acaba aquí la escena. Después del gran robo de las patatas fritas, una chica que estaba cenando al lado nuestro, se pidió una pizza de esas anuncio. Yo veía que Maribel no le quitaba ojo a la chica y la verdad es que no entendía muy bien su interés. Pero cuando ví la pizza, lo comprendí todo. Con qué cara la miraba (a la pizza , no a la chica). Creía que se iba a levantar y a quitarle un trozo!. Pobrecita. Pero bueno, al día siguiente, como me dijo que se encontraba mucho mejor, el gabinete medico puso fin a la dieta blanda y le dejé que se comiera un bollo de chocolate. La cara de felicidad se puede apreciar en la siguiente foto.
Al día siguiente decidimos visitar la zona del Palacio Real. Fuimos andando desde el Hotel y al llegar resulta que no puedes acceder a determinados recintos con ropa indecorosa. Que es ropa indecorosa? Enseñar los hombros a las mujeres y enseñar los empeines a los hombres. Solución? Que ellos mismos, previa fianza de 200 bats, te proporcionan lo que según ellos es ropa más decorosa. Vosotros decidiréis si os convence. Maribel parecía Lina Morgan vestida de señora de la limpieza.
La verdad es que el disfraz mereció la pena porque lo que encierran esos muros es algo que nos dejó con la boca abierta. Pero como no hay palabras para describir tanta belleza, ahí os dejamos unas fotos, que tampoco hacen justicia.
Al otro día fuimos en busca de gangas. Lo de los centros comerciales aquí no tienen mucho que ver con los europeos. Son plantas y pasillos interminables con tiendas minúsculas en los que, para nuestro gusto, había demasiada morralla. Imposible encontrar algo que mereciera la pena. Sabemos que hay otro mercado de compras con una barbaridad de puestos pero es sólo los fines de semana y no íbamos a estar, así que, por eso nos decidimos por este otro. Yo (Maribel) un poco decepcionada en el sentido de que esperaba encontrarme algo así como los mercadillos de Ibiza con la misma ropa pero a una quinta parte de su precio, pero no, lo que encontramos fue parecido a un mercachina de ropa a lo centro comercial. De hecho le pregunté a uno de una tienda por ropilla de esta etno-hippie (para que me entendáis) y me miró con cara de asombrado y me dice que en ese centro sólo hay ropa fashion;me quedé muerta!!! Así que, nenas! yo no se dónde viene aquí la gente a por telas y ropa. Eso sí los maniquíes eran la mar de originales.
La comida está también riquísima y a muy buen precio si sales de la zona guiri. Tienes platos por 35-40 bats (1 euro). Pero si te vas a los restaurantes para occidentales la cosa se incrementa por 3 y por 4. Aún así, lo de siempre, vamos mezclando comida local, con algún restaurante diseñado para guiris, ya que en la alternancia está la virtud.
Los siguientes días en Bangkok visitamos China Town, el gran Buda inclinado (el más impresionante sin duda de todos los que hemos visto hasta la fecha) y algún que otro buda más.
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Al otro día fuimos en busca de gangas. Lo de los centros comerciales aquí no tienen mucho que ver con los europeos. Son plantas y pasillos interminables con tiendas minúsculas en los que, para nuestro gusto, había demasiada morralla. Imposible encontrar algo que mereciera la pena. Sabemos que hay otro mercado de compras con una barbaridad de puestos pero es sólo los fines de semana y no íbamos a estar, así que, por eso nos decidimos por este otro. Yo (Maribel) un poco decepcionada en el sentido de que esperaba encontrarme algo así como los mercadillos de Ibiza con la misma ropa pero a una quinta parte de su precio, pero no, lo que encontramos fue parecido a un mercachina de ropa a lo centro comercial. De hecho le pregunté a uno de una tienda por ropilla de esta etno-hippie (para que me entendáis) y me miró con cara de asombrado y me dice que en ese centro sólo hay ropa fashion;me quedé muerta!!! Así que, nenas! yo no se dónde viene aquí la gente a por telas y ropa. Eso sí los maniquíes eran la mar de originales.
La comida está también riquísima y a muy buen precio si sales de la zona guiri. Tienes platos por 35-40 bats (1 euro). Pero si te vas a los restaurantes para occidentales la cosa se incrementa por 3 y por 4. Aún así, lo de siempre, vamos mezclando comida local, con algún restaurante diseñado para guiris, ya que en la alternancia está la virtud.
Los siguientes días en Bangkok visitamos China Town, el gran Buda inclinado (el más impresionante sin duda de todos los que hemos visto hasta la fecha) y algún que otro buda más.
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Y bueno, es verdad que no hemos ido al mercado flotante porque no nos cuadraron las fechas. Pero es bueno dejarse algo por ver para tener la ocasión de volver. Creemos que lo más seguro es que cerremos el viaje en Tailandia, después . Así que para evitar el monzón, decidimos navegar hacía el sur, y más concretamente hacía la costa este, donde estos afamados vientos no son tan molestos.
Así que comprobamos por internet el precio de los billetes de tren nocturno desde Bangkok hacia Suratani y el bus y el barco con destino final a Koh Samui (Koh es isla en tailandés). Uno de los tipos de una agencia nos había ofrecido este mix de transporte por unos 36 euros por cabeza. Al final lo conseguimos todo por menos de 20 euros los 2. Moraleja, busca, rebusca, compara, pregunta, rechaza, desconfía.
Decidimos ir directamente a la estación de tren a comprar nosotros directamente los billetes. Para partirse de risa. Llegas a la estación y justo antes de llegar a los mostradores donde venden los billetes, te asaltan unas azafatas con unos uniformes muy uniformados (valga la redundancia) que se sitúan en un mostrador de Información Turística. Les dejamos hacer, y cuando vemos las tarifas nos damos cuenta que son más caras de las que habíamos visto por internet. Ala majas, id desfilando que no nos interesa, dejadnos atravesar la puerta para dirigirnos a la libertad de compra! Y claro está, si compras los billetes directamente en ventanilla, te ahorras 300 bats. Nos encanta Tailandia, pero no nos gustan este tipo de cosas (Aunque si es cierto que tampoco es que sea práctica exclusiva de este país, en todos lados cuecen habas).
Decidimos ir directamente a la estación de tren a comprar nosotros directamente los billetes. Para partirse de risa. Llegas a la estación y justo antes de llegar a los mostradores donde venden los billetes, te asaltan unas azafatas con unos uniformes muy uniformados (valga la redundancia) que se sitúan en un mostrador de Información Turística. Les dejamos hacer, y cuando vemos las tarifas nos damos cuenta que son más caras de las que habíamos visto por internet. Ala majas, id desfilando que no nos interesa, dejadnos atravesar la puerta para dirigirnos a la libertad de compra! Y claro está, si compras los billetes directamente en ventanilla, te ahorras 300 bats. Nos encanta Tailandia, pero no nos gustan este tipo de cosas (Aunque si es cierto que tampoco es que sea práctica exclusiva de este país, en todos lados cuecen habas).
Como anécdota, os dejamos la solución que han encontrado a los urinarios para gente de todas las alturas.
Y poco más, tan sólo avanzaos el próximo capítulo, Las Islas.. en pocos días en los kioskos!!















































