VIETNAM
Hanoi
Aquí estamos ultimando ya este interminable blog que no hay manera de acabarlo.. Esta entrega que nos ocupa, continuaba desde nuestro viaje a Bangkok, desde Chiang Mai en tren y, después de hacer noche, avión hasta Hanoi bien temprano. Por fin llegábamos a este singular país en nuestro segundo intento, después de nuestros más y nuestros menos con el visado. Ya en el aeropuerto y mientras esperábamos a recibir el visado, conocimos a una estupenda pareja de españoles. Graziella y Mikel, de Barcelona y Bilbao respectivamente y residentes en la capital catalana. Entablamos conversación larga y tendida y al final decidimos compartir taxi hacia el centro. De hecho, acabaron alojándose en el hotel que nosotros habíamos reservado previamente. El caminito del aeropuerto hasta el centro fue intenso, no parábamos de hablar entre nosotros aprovechando tener una conversación en la lengua del quijote. Además, estaba cayendo la de San Quintín. Y lo más gracioso es que el taxista arrancó y tiró hacía Hanoi pero sin preguntarnos la dirección. También es verdad que no hablaba ni papa de inglés aunque el tipo se descojonaba cuando fui a echar mano del cinturón. Me decía, "no, aquí no hace falta", (o eso le entendí yo) y se partía de la risa. Total, que al final hubo un medio intento de hacernos el lío. Nos llevaron a otro hotel y nos intentaron convencer de quedarnos. Pero les dijimos que nanai del Boracay, que ya teníamos nuestra reserva hecha en El Camelia Hotel 6, que estaba en todo el meollo de Hanoi y a mano de todo. Y por fin llegamos. El hotelito limpio, la habitación amplia, pues nos dieron una superior a la que habíamos reservado, y bien situado. Lujo soviético por decir algo, vamos, decoración minimalista espartana, pero vamos lo necesario para dormir y ducharte. Lo mejor, la familia que lo regentaba, muy atentos, muy sinceros. Nos ayudaron mucho a la hora de movernos por la ciudad, para organizar también alguna visita y siempre dispuestos a hacerte la estancia lo más agradable posible. Y nada, sin más preámbulos dejamos las mochilas, y nos dispusimos a descubrir Hanoi. El tiempo no era muy agradable. De hecho durante los casi 5 días que estuvimos en Hanoi, no nos abandonó ese cielo grisáceo, a veces lluvioso, que daba un aire melancólico a todo. Aún así, Hanoi es un sitio que, de primeras, impacta. Sustituyeron sus románticas bicicletas por las scooter último modelo y la ciudad entera está plagada de ellas. Es el medio de transporte por excelencia, y esto le da una personalidad fuerte. Moverte por las calles estrechas siendo peatón no es nada fácil, es como un videojuego.
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| Tráfico por Hanoi |
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| Más tráfico por Hanoi |
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| Teatro |
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| Puestos de artesanía |
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| Vestigios de la guerra. |
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| Edificio singular. |
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Paseando te encuentras vestigios de la guerra, tiendas con posters de la vieja propaganda, franquicias de ropa imposibles, y hoteles con nombres de talleres oficiales de automóviles. Me encanta como se pasan por el forro el "copyright" de las marcas, por ejemplo, tienen un Peugeot Hotel, una tienda vietnamita "Apple", etc.. El comercio en Hanoi sigue siendo minorista, con pequeñísimos puestos por todos lados. Muchos barrios se agrupan por gremios por lo que la ciudad entera se organiza como si fuera un gran centro comercial.
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| Posters de la vieja propaganda |
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| Apple Store al estilo Vietnamita. Si Steve Jobs levantara la cabeza! |
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| Nueva alianza de 2 gigantes textiles. |
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| El hotel de los coches. |
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De las primeras cosas que fuimos a visitar en plan turista occidental fue el lago Hoan Kiem que está situado en el centro de la ciudad al lado de la zona comercial. Tiene una pequeña pagoda a la que se accede atravesando por el puente rojo que podeis ver debajo. Fotos de rigor, unos jarrones tamaño persona, tortuga que es símbolo de la longevidad y tienda de souvenirs con muñecas rusas. Imaginamos que entre los antiguos países comunistas existe cierto vínculo. La verdad es que el sitio es un respiro de paz comparado con la locura del tráfico y las motos del resto de la ciudad.
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| Sobre el puente del lago Hoan Kiem. |
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| A la puerta de la pagoda. |
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| Jarroncito chino. |
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| Tortuga símbolo de la larga vida. |
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| lo de las muñecas rusas todavía no lo entendemos. |
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| Edificios típicos de Hanoi. |
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Continuamos paseando sin rumbo, descubriendo rincones. Tiene su aquél dejarte llevar sin destino determinado. Tampoco estábamos para más después del madrugón y del viaje, así que después de cenar nos retiramos temprano, que aún teníamos que escribir parte del blog, ultimar las últimas postales y descansar. Que duro trabajo!
Nuestro segundo día en Hanoi iba a resultar de lo más productivo. Esta vez sí iríamos a ver los sitios más representativos de la ciudad, además de degustar la comida típica. Después de nuestro desayuno en el hotel, enfilamos de nuevo hacia la parte del lago y nos topamos con una iglesia. Cosa curiosa de ver en un país comunista. Pues resulta que la iglesia es la catedral de Hanoi, y la llaman la pequeña Notre Dam.
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| Phó. Plato típico de Vietnam. |
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| Pequeña Notre Damme |
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Repondríamos fuerzas tomando el tradicional Phó, que es una sopa a base de fideos con pollo/carne y verduras muy típico de aquí. Después enfilamos hacía el Templo de la Literatura llamado Van Mieu, construido en honor a Confucio y que fue la primera universidad de Vietnam allá por el año 1070. Estaba lleno de jóvenes estudiantes con sus mejores galas.. no sabemos muy bien por qué. Lo más destacado son sus amplios jardines y sus figuras hechas con flores. Aquí los jardineros tienen que estudiar bellas artes.
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| Jardines del Templo. |
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| Gong. |
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| Neón a base de flores. |
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| Libro floral. |
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| Confucio. |
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| Pose de rigor. |
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| Grupo de estudiantes con sus mejores galas que no supimos que celebraban. |
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| Pequeña reseña sobre Confucio. |
Y bueno, continuando nuestro turístico día, pasamos al Mausoleo de Ho Chi Min. Esto si que es muy soviet. Ya lo podéis ver. No se puede entrar, sólo verlo desde fuera, aunque la verdad es que tampoco teníamos mayor interés. A parte del mausoleo se puede visitar el palacio presidencial donde vivió Ho Chi Min. Lo más curioso de este palacio es que, por lo visto, se fue mudando poco a poco del gran palacio, a estancias más sencillas para acabar en el jardín en unos aposentos mucho más básicos. Así daba ejemplo comunista, imaginamos.
A nuestros ojos no deja de ser curiosos todos estos elementos arquitectónicos comunistas. Los vemos como algo del pasado, casi vintage, de la cultura pop. Pero es que además lo que más impacta es que dentro del palacio presidencial, con su aureola grandiosa, te encuentras además de la tienda de souvenirs que nunca puede faltar, un bar donde Pepsi desarrolla todo su esplendor. Parece que ganaron la guerra, pero que al final sucumbieron al capitalismo mal entendido. Se notan muchos contrastes, aunque posiblemente de los países que hemos visitado, quizá sea el que menos pobreza estamos viendo (sin contar con Australia y Singapur). Bueno esto puede tener su explicación. Y es que Vietnam no es un país donde te puedas mover facilmente a tu antojo. Realmente vas un poco teledirigido por las rutas realizadas expresamente para turistas. En el momento que intentas salirte del redil te encuentras con las más absoluta desinformación. No hay manera de obtener información respecto a autobuses locales para moverte a lugares del interior. Es lo que tiene.
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| Mausoleo de Ho Chi Minh |
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| Palacio Presidencial. |
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| Estancia de su 2ª casa fuera de palacio. |
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| Sala de reuniones. |
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| Palacio de congresos al más puro estilo Sovietico. |
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| Estatua de Lenin |
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| Bar del palacio presidencial. Desafio Pepsi. |
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Nuestro tercer día en Hanoi serviría para tomárnoslo con más calma. Ya realmente no había nada que visitar así que centraríamos el tiro en degustar la cocina vietnamita, una de nuestras favoritas. Los rollitos son espectaculares hechos con obleas de papel de arroz. El arroz frito exquisito, y aunque es muy parecida a la del resto de países de alrededor, tiene su toque especial más fino. Se debe a la influencia de los franceses, antiguos colonizadores de Indochina. Cada vez que veo estas fotos hay fiesta de la espuma en mi boca.
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| Autenticos rollitos vietnamitas. |
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| Arroz frito a su estilo. |
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| Pollo con arroz sobre cama de lechuga y rosa de tomate. |
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¿Y que nos queda?.. Pues nos queda preparar la excursión a Halong Bay, considerada una de las 7 maravillas naturales de la humanidad. Además teníamos que echar las últimas postales y ver la parte más moderna de la ciudad donde están tanto la Opera, como la zona comercial más lujosa.
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| Últimas postales. |
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| Opera de Hanoi. |
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| Según este globo terraqueo Vietnam tiene el tamaño de Sudamerica. |
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| Guiño a mis compis de Richemont. |
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Después de haber leído muchos foros, guías e información sobre precios, estancias y agencias para visitar Halong Bay, al final nos decidimos por la oferta que nos ofreció la familia del hotel donde nos alojamos. Una de las cosas que hizo que nos decidiéramos fue que había una pareja de australianos que acababan de volver de la excursión y les preguntamos qué tal fue. Nos dijeron que todo fenomenal. Además pactamos un precio bastante más bajo que la media y lo mejor de todo es que las mochilas las dejaríamos en el mismo hotel al que volveríamos después. ¿Que por qué volveríamos de nuevo a Hanoi? No parais de hacer preguntas!. Halong Bay se encuentra al norte de Hanoi, y una vez visto, la idea era continuar hacia el sur recorriendo todo el país hasta Saigon. De hecho pillamos un billete de autobús abierto, con el que podías viajar por todo el país por las noches lo cual era más barato y práctico ya que no gastábamos en hotel. Pero no adelantemos acontecimientos y centrémonos en Halong Bay.
Halong Bay
Al final fuimos a Halong Bay con la pareja de españoles que conocimos a nuestra llegada a Hanoi. Graziella y Mikel. La excursión incluía viaje en autobús desde Hanoi hasta el puerto de Halong Bay, estancia en un barco de 1 noche, actividades varias (visita a uno de los islotes, una cueva, kayak, y visita a una granja de ostras y perlas, incluidas comidas y cenas por unos 70 dólares cada uno (nada mal)). El guía nos "obsequió" con un viajecito en autobús narrado de explicaciones varias en un inglés difícil de entender. Pero era la mar de simpático. De hecho en la intimidad ya durante el viaje nos contó que trabaja todos los días del año. Que su vida estaba dividida entre Hanoi y Halong Bay llendo y viniendo continuamente. Que tenía muchas ganas de viajar a China, que esta justo al lado, pero que no había tenido aún ocasión de cogerse unos días libres. Paramos en el típico sitio de carretera donde venden de todo lo vendible, desde café Vietnamita, bastante apreciado y numerado en base a su intensidad, hasta licores de serpiente en tamaño industrial.
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| A la rica litrona de licor de reptil. |
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| Cafe Vietnamita numerado. |
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Continuamos camino y por fin llegamos al puerto de Haiphong. La pena era el tiempo, estaba nublado e incluso con algo de niebla, pero este fue el estado meteorológico desde que aterrizamos en la zona norte de Vietnam. Esperamos un rato, y pronto nos subimos a lo que iba a ser durante un par de días nuestra morada flotante. Un pequeño barco de madera con todos los lujos necesarios para pasar una velada especial. Constaba de un gran salón donde comeríamos y beberíamos y debajo estaban los camarotes con su baño incluidos. Sin grandes lujos pero bastante acogedor.
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| Barco Hotel en el puerto. |
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| Foto en pareja con barco detrás. |
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| Graziella y Mikel. |
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| La parte más importante del barco. |
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| Camarote de los hermanos Marx. |
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Después de dejar las mochilas pequeñas en la habitación, navegamos rumbo hacia uno de los islotes de Halong Bay. Allí haríamos una pequeña ascensión por unas "simpáticas" escaleras para tener una bonita perspectiva de la bahía. La verdad es que el sitio es espectacular. Una pena no haberlo visto soleado, pero aún así es un sitio increíble.
Fotos de rigor y como buen grupito de obedientes turistas, rápido a la siguiente parada. Nos dirigimos a una cueva descubierta recientemente. Thien Cung Cave es realmente inmensa (casi 10.000 metros cuadrados). Podría ser fácilmente el Santiago Bernabéu de los homo-sapiens. Menuda discoteca se hacía aquí si pillaran esta cueva en las Baleares.. Lo malo, que estaba tan llena de público como el Bernabéu en día de partido. Es lo que tienen las maravillas del mundo... Pero la cueva impresiona. De hecho tiene unas partes como abombadas, fruto de burbujas de lava que le dan unas curiosas formas.
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| Burbujas de lava. |
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| Estalacticas o estalacmitas o no se, siempre me lio. |
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| Una de las estancias más amplias. |
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| Se puede observar la grandiosidad de la cueva. |
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Conocimos en el barco a otra pareja de españoles. Beatriz y Koldo, naturales de Pamplona , que junto con Graziella y Mikel nos hicimos fuertes en la cena siendo mayoría hispanohablante. Del resto de ocupantes había una pareja de australianos septuagenarios, otra pareja de australianos más jovencitos, vegetarianos y que hablaban muy poco, y un entrañable matrimonio con su hija adolescente naturales de Singapur.
La cena fue variada y, como buenos latinos, tuvimos nuestra buena y larga sobremesa. Todos se fueron a dormir menos nosotros y claro, ya sabéis, que si unas cervezas, que si a darle a la sin hueso, que si arreglando el país. Hacía mucho tiempo que no teníamos una sobremesa larga y tendida y sobre todo hablando en castellano.
Al día siguiente nos llevarían a visitar una granja de ostras donde se cultivan perlas. Si, si, no os creáis que las perlas que veis normalmente las sacan de ostras salvajes. Todo se cultiva en nuestra época. Y la verdad es que el proceso es bastante agresivo. Porque principalmente lo que hacen es meterle a la pobre ostra que está tan a gusto en el mar, una pequeña bolita (agente externo) y un injerto de tejido del aparato reproductivo de otra ostra donante y la ostra receptora como mecanismo de defensa la cubre de nácar y se forman las perlitas. Por supuesto que no de todas las ostras salen perlas, y no todas las perlas son válidas. Se tiene en cuenta sobre todo la perfección de la esfera, y el calibre. A más grande, más vale. La pareja de australianos vegetarianos al ver el proceso de injerto salieron despavoridos. Después visita de rigor por la tienda. Precios para todos los públicos pero Maribel no es muy de perlas. Los únicos que compraron algo fueron los de Singapur. Había una pecera donde habrían unas 15 o 20 ostras y por un módico precio (unos 15 dólares o por ahí), cogías una, la abrias tu mismo, y si había perla , te la quedabas. Tampoco jugamos.
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| Enorme concha. |
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| Guía mostrándonos las ostras. |
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| Trabajadores de la granja limpiando las ostras por fuera. |
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| Trabajadoras realizando los injertos. |
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| Ostra recién abierta con perla en su interior. |
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| Perla negra de gran calibre. Unos 700 euros. |
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Y después de la visita de las perlas, camino en barco hacía el puerto, última comida con el grupo y autobús hacía Hanoi. Lo pasamos muy bien. La verdad es que es toda una experiencia dormir en un barco anclado en semejante paisaje. A pesar de que obviamente está masificado, merece muchísimo la pena ver este lugar, es simplemente espectacular. Aunque también os digo, que con los 2 días es más que suficiente.
Volvimos a Hanoi y decidimos dormir una noche más allí, antes de coger el autobús y continuar el viaje. Nos despedimos de Graziella, de Beatriz, de Mikel y de Koldo. Que gusto encontrarse con gente así, desde aquí os mandamos un fuerte abrazo.
Ya habíamos comprado el billete de autobús que sería nuestro abono transporte para recorrer el país de norte a sur. Los autobuses están más que bien. Son literas en las que vas tumbado y aunque depende de la carretera y el conductor para que puedas dormir algo sin estar botando todo el camino, resultan bastante cómodos. Nuestro primer destino iba a ser Hue. Salimos por la noche después de un accidentado traslado del hotel a la estación de autobuses. Se supone que tenían que venir a buscarnos, pero por un problema de tráfico al final nos acabaron llevando los dueños del hotel en sus propias motos. Maribel y yo con un tipo en una moto, y en otra el dueño con nuestras 2 mochilas grandes. Increíble el viaje. Mejor atracción que el Port Aventura. Tres en una moto por el infernal trafico de Hanoi en hora punta. Y lo que no sabemos aún es como pudo llegar el otro con las 2 mochilas. Pero está claro que esta gente tiene una destreza natural que en occidente no tenemos. Son capaces de transportar cualquier cosa en una moto. Vimos a un tipo con lo menos 50 cartones de huevos en una scooter y fumando un puro. Otro llevaba unos sacos que en mi coche no cabrían.
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| El hombre del saco. |
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| Autobuses nocturnos. |
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Y después de una larga noche de autobús llegamos a eso del amanecer a Hue. Por fin el sol aparecía y con él un calor sofocante ya desde primera hora de la mañana. Anduvimos hasta el hotel que habíamos reservado, el Friendly hotel. Un hotel extraordinario por unos 10 dólares la habitación. Pero lo mejor eran las chicas de recepción. Nos partíamos la caja de los graciosas que eran. Nada más llegar nos sirvieron un zumo y se pusieron a cantar. Eran las 9 de la mañana. Lo más normal en cualquier hotel es que te digan que hasta las 12 no puedes entrar a la habitación. Pués aquí nada de eso. Ducha, chanclas y a alquilar una moto para conocer el lugar. La ciudad tiene una interesante parte antigua amurallada, por fuera la cruza un río y después tiene la parte más poblada que es donde nos alojamos. No es una ciudad grande, pero tiene de todo y es bastante agradable pasear por ella.
Después de unas cuantas vueltas en moto decidimos tomar como cuartel general un garito muy peculiar con pintadas por todas las paredes y donde se podía comer y beber en compañía de expatriados. Aquí comimos, cenamos y alternamos con una pareja absolutamente loca de ingleses que iban más pedo que Alfredo. De hecho nos estuvo contando el tipo que amaba España, que había vivido en Ibiza y que le encantaba la comida y sobre todo las españolas ("qué jodío", tonto no es). Le falto decir que le gustaba el vino para ser una autentico truhán. Era la versión inglesa de Pocholo pero entrado en añitos. Todo un fenómeno.
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Y poco más de Hue. Al día siguiente decidimos continuar carretera y mosquitera rumbo hacía Hoi Ann. Más autobús, aunque este trayecto fue más corto. Nos dirigimos al hotel Ving Hung 3 que habíamos reservado con anterioridad. Vamos a contar brevemente algo acerca de este sitio tan especial. Hoi Ann es una pequeña población costera del mar de China, que es desde 1999 patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Conserva gran parte de la arquitectura colonial francesa, holandesa y japonesa, y tiene un puerto con puentes de madera y embarcaciones que le da un aire muy pintoresco. Además, es el paraíso de los sastres. Puede que haya más sastrerías que bares en España. Te puedes hacer trajes a medida por lo que te cuesta en España una camisa. Además, están a la última en cuanto a diseño, no hay más que echar un vistazo..
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| Elegante chaqueta de fiesta. |
Otra de las cosas buenas que tiene Hoi Ann es que a muy pocos kilómetros tienes una playa. Porque ahora sí amigos, aunque estemos en Diciembre y comencemos a ver los primeros árboles de navidad, aquí hace bastante calor, con una humedad relativa bastante insoportable y viene bastante bien darse algún baño que otro. Si que es cierto también que este sitio es más caro que el resto de Vietnam debido al turismo. De los 10 dólares que pagamos en Hue aquí tienes que rascarte el bolsillo un pelín más para algo parecido, casi el doble. Los restaurantes también son más caros y todo está más occidentalizado. Aún así Vietnam es un país barato, muy barato con muy buena relación calidad-precio.
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| Arbol de Navidad. |
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| Playa de Hoi Ann en el mar de China. |
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¿Y qué hicimos en Hoi Ann las 2 noches que pasamos? Pues un poquito de playa, un poquito de paseo por las tardes-noches, y una gran vuelta en moto por los alrededores. De hecho fuimos a visitar la Marble Mountain o montaña de Mármol famosa por.. pues, efectivamente, por su mármol. Encuentras alrededor multitud de talleres artesanales donde esculpen este mineral para darle multitud de formas y figuras. Como toda montaña, nos tocaba escalar.
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| Como me gustan las escalerillas. |
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| Vista panorámica desde la Marble Mountain. |
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| Vista panorámica 2. |
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| Gran estatua de mármol mirando al mar. |
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| Figuras de mármol ideales para tu salón. |
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| Muestrario de figuras. |
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Justo de camino en un cruce preguntamos a una chica que iba en moto y fue ella la que nos llevó hasta allí. De hecho su familia tenía uno de estos talleres y, como no, a parte de que se ofreció a guardarnos las motos mientras paseábamos y subíamos a la Marble Mountain, al final le compramos lo único que nos interesó de toda la oferta que tenían, un auténtico mortero de puro mármol blanco. Eso sí, pesaba como un demonio pero bueno, a estas alturas del viaje nos podíamos permitir ciertos lujos con el exceso de equipaje. En la Marble Mountain hay un templo budista y alguna cueva que sirve como pequeños templos donde suelen orar los fieles.
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| Fieles orando a buda. |
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| Pequeña ermita budista. |
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| Templo budista. |
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Una de las mejores cosas que puedes hacer en Hoi Ann es pasear tranquilamente cuando cae la noche. Tiene rincones bastante recomendables y además todo el comercio está abierto hasta altas horas de la noche. Perfecto para tomarte las medidas para hacerte un traje y no morir deshidratado. Pero no fue nuestro caso, la verdad es que los pobres sastres vietnamitas nunca se harán ricos con nosotros.
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| Sastrería de Hoi Ann. Una de tantas. |
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| Puesto callejero con satays de pollo. |
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| Zapatería en Hoi Ann. |
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| Farolillos de papel. |
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| Mujer en barca sobre río en Hoi Ann al atardecer. |
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| Diferente perspectiva de mujer en barca en río Hoi Ann al atardecer. |
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| Vistas del puerto. |
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| Enésima foto de mujer en barca sobre río en Hoi Ann donde se ve el puente principal. |
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| Farolillo rojo. |
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| Bicicletas descansando sobre orilla de rio. |
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| Los de la otra acera. |
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Cruzamos el puente japonés de madera construido por estos en el periodo en el que Vietnam estaba colonizada por los nipones. Es el símbolo de la ciudad.
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| Puente japonés. |
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| Puente japonés 2. |
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| Entrada al puente japonés. |
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| Simbolo de Hoi An. |
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Esta era ya nuestra última noche así que nos despedimos del equipo del hotel que nos hicieron hasta un pequeño regalo personalizado. Más majas que las pesetas!
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| Equipo del Hotel. |
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| Pulseritas personalizadas obsequio de la casa. |
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Aprovechamos la mañana siguiente para dar un paseo de día por el puerto y preparar la marcha. Tenía la sensación de que me dejaba algo por hacer. Quizás nunca me perdonaré no haberme comprado el batín rojo tan señorial con el que hubiera impresionado a mis vecinos al bajar la basura.. pero es algo que ya no tiene remedio. Además me hacía juego con la americana de más arriba.
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| El batín de mis sueños. |
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| Restaurante a la orilla. |
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| El río de día. |
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| Estos más bien parecían figurantes. |
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| Embarcaciones sobre el río. |
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| Vendedores de fruta con sus características cestas. |
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| Vendedor temporero de fruta. |
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| Mujer de pie sobre barca en el río con remo en la mano. |
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Nha Trang
Y continuamos nuestro particular descenso por la costa vietnamita hacía el siguiente destino natural. La ciudad de Nha Trang. Particularmente paramos aquí para hacer más bien una parada técnica, ya que este sitio no es muy diferente de cualquier ciudad de la costa levantina. Estaba particularmente infectado de rusos. Es más, la mayoría de los carteles en las tiendas, menús en restaurantes, etc, estaba en perfecto ruso. Es un lugar con buen clima, playa y gran oferta hotelera, pero bastante poblada (casi 400.000 habitantes). Desde luego, nosotros huimos despavoridos. Tan sólo pasamos una día allí y nos sobraron 24 horas. Paseamos por la playa, que es lo único que merece la pena y poco más. Lugar prescindible salvo que te guste el jaleo y el hormigón.
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| Iglesia en Nha Trang. |
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| Calle de Nha Trang. |
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| Playa de Nha Trang. |
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| Ayuntamiento de Nha Trang. |
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Mui Ne
Día nuevo. Más autobús, esta vez para llegar a un sitio más salvaje y desenfadado. Mui Ne. Pequeño pueblo costero sin grandes edificios, con bastante oferta hotelera y de restaurantes pero que tiene un aire más rural. La playa es su principal atractivo aunque nos hemos dado cuenta que en cuestión de calidad de playas Vietnam no destaca. Quizás nosotros venimos mal acostumbrados. Pero el lugar es cómodo para pasar unos días al sol en pleno diciembre, y además sabiendo que probablemente estos serían nuestros últimos días playeros durante este viaje. Aquí tuvimos unos momentos de tensión nada más llegar. Al bajarnos del autobús, anduvimos unos metros y fuimos preguntando por alojamiento, ya que esta vez no tuvimos tiempo de reservar con antelación. Y tuvimos la gran suerte de encontrar una cabañita relativamente cerca de todo. Justo a la hora de hacer la reserva Maribel se da cuenta de que no encuentra su bolso con el pasaporte, dinero y todo lo necesario para sobrevivir. Todo esto, 2 de la tarde, 40 grados y cargado de humedad. Perder el pasaporte en este país y en el lugar en el que estábamos sería un gran contratiempo. Así que no hubo más opción que optar emular a Carl Lewis e intentar batir el record mundial de los 200 metros sobre pista descubierta. Con la gran fortuna de que el autobús aún seguía sin moverse en la parada donde nos dejó y con la gran suerte de que nadie había tocado el bolso. Dentro estaba todo. El pasaporte es una prolongación de tu cuerpo, puedes perder el resto. Todo es más o menos reemplazable. Vamos, a puntito de haberla liado tan parda como la famosa socorrista de Alcobendas.
Después del incidente sin consecuencias, fuimos un rato a la playa y, sinceramente, no nos gustó demasiado. La playa es muy estrecha porque los hoteles construyen hasta la misma orilla y en cuanto sube un poco la marea te quedas prácticamente sin playa. Pero aún así el ambiente que se respiraba era totalmente veraniego. Muchos bares al aire libre ,muchos restaurantes donde comer marisco y pescado fresco y además el lugar tiene alrededor algunos sitios para visitar. De hecho al día siguiente lo primero que hicimos fue alquilar una moto para ir a visitar 2 tipos de dunas. La rojas y las blancas. Se llaman así por su color. Nunca nos imaginamos este tipo de paisaje en este país. Siempre hemos tenído la idea de un país con una selva muy espesa. Pero nuestro, en principio, intranscendental paseo en moto hacia las dunas, se convirtió en un episodio de Corrupción en Miami, o de Canción triste de Hill Street. De repente, en medio de una recta nos hace aspavientos un policía y nos pide que paremos. Allí pudimos contar otras 2 parejas de extranjeros con sus respectivas motos. El poli que supuestamente sabía hablar ingles (2 palabras) nos pide el carnet. Y yo muy respetuoso le doy el carnet de conducir internacional. Pero parece ser que ese no era el carnet que el policía quería. Le di entonces, el carnet de la biblioteca, el del video club, la tarjeta del corte inglés, el abono transporte, pero nada, que ninguno le gustaba al tío. Obviamente el tema promete suspense cuanto menos, porque no necesitas ningún tipo de carnet especial para conducir una moto de 80 cc. Pero claro, todo tenía pinta de un auténtico montaje teatral al más puro estilo broadway para hacernos pasar por caja. Al principio nos mantuvimos tranquilos y nos limitamos a observar a los demás. A todo esto había otro policía con cara de Guardia Civil de tráfico vietnamita pero sin tricornio que daba más miedo todavía. Pero si el otro hablaba poco inglés, este debía de ser mudo. Ni una sola palabra. Para describir mejor la escena vamos a poner nombre a los personajes para una mejor comprensión del texto. Más que poli bueno y poli malo, aquí lo que había era poli mudo y poli estresado. El Poli estresado tenía apuntado en inglés un par de frases que básicamente te venían a decir que por no tener carnet tenías que pagarles una multa de X. Claro, tu sabiendo que eso no era así, pues le intentas preguntar sin éxito qué carnet me estás pidiendo , qué me estás contando. Pero claro, cuando ves a una pareja de rusos que acoquinan el ala, y le dan pasta y se piran con su moto, ya te vas dando cuenta de qué va el negocio. Pararon a otra pareja de coreanos y a otros chicos suecos. Uno de los suecos casualmente sí tenía carnet de moto, pero ya le expliqué yo, que de nada le iba a servir. De repente la cosa se tornó un poco más violenta. El policía estresado les pidió las llaves de la moto a la pareja de coreanos. Yo les avisé de que no se las diera y ellos se negaron. Aquí comenzó un tira y afloja pero que aparentemente quedó en nada. Pero lo más fuerte vino cuando el poli que hablaba paró a un tipo del lugar que pasaba por allí con su moto, y agarraron la moto de los coreanos en punto muerto entre los 2 y se la llevaron un par de kilómetros más hacia delante. La presión del chantaje aumentaba. Le decían que o pagaba o se quedaba sin moto. Yo en ese momento até la mía con la cadena al guarda railes. Pero claro, después de ver cómo el tiempo pasaba, y las opciones de solución sólo pasaban por ventanilla, tus primeros deseos se van adaptando a la realidad. No te queda otra. O pagas o te quedas indefinidamente ahí e incluso puede que sea peor y te lleven a un calabozo o algo parecido. Así que con los humos más bajados, y los nervios más atemperados me dispuse a comenzar la negociación del dinero del rescate. El poli que hablaba inglés no estaba, y el poli mudo me invitó a un cigarro. Yo lo interpreté como que me estaba ofreciendo la pipa de la paz. Así que le pedí que me apuntara en su libreta el número mágico. En principio nos pedía 400.000 dongs (unos 20 dólares). Yo le apunté justo la mitad, 200.000, 10 dólares y el tipo accedió de forma muy fácil. Siempre me quedará el resquemor de haber bajado hasta una cuarta parte. Una vez efectuado el pago de la extorsión, el poli me hizo escribir mi nombre en el cuardeno (una libreta de papel de cuadritos) y la cantidad entregada. Yo me imaginé que este sería el resguardo por si acaso nos volvían a parar. Pero lo más surrealista del tema era que si realmente se necesitaba un carnet especial para circular en moto por Vietnam, después de pagar 10 dólares, ya podías conducir sin ningún tipo de problema. Al final lo que interpreté para quedarnos más tranquilos con nuestras conciencias fue que habíamos comprado el carnet de moto vietnamita por 10 malditos dólares. Como veis la imaginación no tiene límites a la hora de buscar el consuelo. Consejo para futuros viajeros. Contad con que en el precio de alquiler de una moto, este puede verse incrementado por el precio del "carnet" así que llevad a mano dinero suelto y no perdáis mucho tiempo en las gestiones. Lo sentimos pero no tenemos testimonio gráfico del suceso, la próxima vez me llevo una cámara oculta.
Arrancamos la moto y a todo esto eran ya casi la 1 y pico de la tarde. El sol apretaba como puede apretar en Sevilla a las 3 de la tarde en Agosto. Llegamos por fin a las primeras dunas, las blancas. Espectacular monumento natural. Impresionante la enorme duna que se alzaba ante nuestros ojos. Aparcamos la moto y nos dispusimos a coronarla. En 5 minutos te da la sensación de estar en medio de un desierto. Era nuestra primera vez en semejante paisaje y la verdad es que sobrecoge. Además estábamos prácticamente solos. Claro, a ver quién es el loco que aparece por ahí a esas horas y con la que estaba cayendo. Pero nuestro episodio con Sony Crockett y Ricardo Tabbs nos había hecho perder un precioso tiempo. Después de estas dunas nos dirigimos a ver las rojas. El nombre es simplemente por el color rojizo de la arena. Paramos a comer en un sitio y nos sentamos. Nos traen la carta y nos entró la risa floja. El precio de un simple plato de arroz frito era 4 veces más de lo normal. Así que nos levantamos para irnos, y de repente no sabemos muy bien cómo, nos dicen que se han equivocado de menú y nos sacan otro con los precios que suelen pagar los vietnamitas. Vaya, vaya, así que tenemos doble tarifa en función del comensal!. Viejos zorros! Vaya dia que llevamos. Nos quieren robar por todos los lados.. hasta la policía! Al final, comimos y después hicimos una pequeña ascensión a las dunas. Una niña nos ofreció un tabla a modo de trineo para deslizarnos por la arena. "Venga, vale, vamos a ver si somos capaces". La verdad es que la niña además de hablar muy buen inglés, era una auténtica leona, no sabéis lo que sufrió conmigo para hacer que me deslizara unos metros por la duna. Tenía que cavar un poco sobre la arena, y después hacer un pequeño pasillo para que fuera más sencillo el descenso. Pero con mi habitual destreza en deportes de riesgo, los intentos fueron más bien infructuosos. Lo pasamos bien, dimos saltos de alegría Y además, de colofón resultó que esta niña es además una fantástica fotógrafa.
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| La de tonterías que tiene que hacer uno para ilustrar el blog |
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| Pues parece que va a llover. |
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| Saltarina desertica. |
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| Duna Blanca. |
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| Vista panorámica de la Duna Blanca. |
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| Deslizandome por la Duna Roja. |
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| Nuestra asesora en deportes de riesgo. |
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| Posando con mi entrenadora. |
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| Saltando de alegría!. La foto la hizo la niña. |
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Saigon (Ho Chi Min)
Y nuestra estancia en Mui Ne llegaba a su fin. Saigon nos esperaba. Y decimos Saigon y no Ho Chi Min porque este último nombre fue impuesto a los perdedores de la guerra. Pero, de hecho, los mismísimos habitantes de la ciudad la siguen llamando Saigon. Y a nosotros nos gusta mucho más el nombre original. Es una ciudad grande, de hecho nos parece más grande que Hanoi. Y más moderna. Cosas que hacer en Saigon. Pues a parte de visitar la ciudad, el museo de la guerra, teníamos que organizar un aventurero viaje por el río Mekong para pasar la frontera y llegar a Camboya. De hecho ese es el tema del último capítulo de este Carretera y Mosquitera que esta actualmente en el horno. El calor era insoportable y costaba caminar por las calles a determinadas horas. Pero es lo que hay. Nadie dijo que esto iba a ser fácil. El autobús nos dejó en la calle Pham Ghu Lao, llena de todos los servicios inimaginables para el viajero. Restaurantes de todo tipo, agencias de viaje, peluquerías, garitos de noche, masajes. Nos recordaba un poco a la Khao Shan Road de Bangkok, salvando las distancias. Nos alojamos en el Distrito 1, un pelín apartado de todo el meollo.
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| Aledaños de Pham Ghu Lao. |
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| Pham Ghu Lao en Saigon. |
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La verdad es que comparándola con Hanoi, Saigon es una ciudad con mucha más vida, más luminosa, más alegre. Por supuesto que el clima y el sol es importante y por ello Saigon nos da esa sensación más calida. A parte de eso, también es una ciudad como más occidentalizada, tiene menos influencia comunista. Y bueno, ya os podéis imaginar, pues paseíto a pata para ver lo más destacado de la ciudad. Palacio de la Reunificación, Su particular Basilica de Notre Damme , La Opera de Saigon , el Ayuntamiento y el Hotel Continental de Saigon, como edificios arquitectónicos más destacados.
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| Basilica de Notre Damme. |
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| Palacio de la Reunificación. |
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| Ayuntamiento de Saigon. |
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| Opera de Saigon. |
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| Hotel Continental de Saigon. |
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| Skyline de Saigon. |
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Pero, sin duda, lo más impactante para nosotros fue el Museo de los Vestigios de la Guerra de Vietnam. Hasta ahora solo conocíamos la versión de una de las partes. Hollywood se encargó de hacer decenas de películas sobre ella para darnos una versión sesgada. Al igual que hacían con las películas de indios. Pero claro, aquí se puede ver la historia desde el otro lado, y la verdad es que es espeluznante. No es momento de ponerse del lado de nadie en este caso. Simplemente relatar la desgracia que es para un país una guerra civil y las secuelas que aún perduran. Y para ello este museo hace las veces de memoria para que no se olviden estas catástrofes humanas. En el museo puedes ver desde el material bélico que los americanos abandonaron, hasta secuencias fotográficas de pequeñas y grandes historias. Puedes ver reacciones de países de alrededor en carteles de propaganda, e imágenes espeluznantes del uso y efectos de las armas químicas usadas por los americanos. Todo una verdadera locura que no debió suceder, y que nos deja una sensación muy incómoda en nuestros cuerpos. Pero esto es algo que ya solamente hace que la visita a la ciudad merezca la pena. Tenía que ser visita obligatoria para todos. Mucho mejor que cualquier clase de historia en el colegio. Visita obligada aunque te quede una sensación como si te hubieras tragado un kilo de sapos.
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| Tanques del ejercito americano. |
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| Cazas del ejercito americano. |
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| Avionetas del ejercito americano. |
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| Los famosos helicópteros que salen en todas las películas. |
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| Una de estas nos vendría fenomenal aquí. |
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| Recreación de una celda con inquilino incluido. |
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Y después de la bofetada de historia moderna, necesitábamos despejar la mente y desperezar el cuerpo. Así tras un paseo, nos deleitamos con un helado en un parque. Elegimos el polo al tun-tun ya que estaba en perfecto vietnamita y no había manera de sacar el sabor. Pero pronto lo descubrimos. Amigos míos, que vuestros hijos no comen verdura?, eso es porque no les compráis helados de judías verdes!! Parece de coña, pero no lo es. Anda que no habrá sabores para hacer helados. Ideal para refrescarse.. vamos.., asqueroso.
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Acabamos la tarde haciendo algunas compras en el mercado. Un poco de té, el típico gorro vietnamita y algunas gorras. Lo que nos quedaba en Saigon era preparar el viaje hacia Camboya, nuestro siguiente destino. La idea era contratar un viaje de 2 días por el cual primero en autobús y después en barco vas ascendiendo por el río Mekong hasta cruzar la frontera y llegar a la capital camboyana. Toda una aventura de 2 días de viaje que explicaremos con detalle en el próximo capítulo de Carretera y Mosquitera..
Esperamos no tardar tanto en publicar.
Un abrazo y disfrutad del verano!
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| Mercado en Saigon. |
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| Pose con el autentico gorrito vietnamita. |
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| Negocio sobre ruedas. |
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| Descripción de Hanoi en una sola imagen. |