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domingo, 5 de agosto de 2012

MALASIA. 1.- Penang, Kuala Lumpur, Tioman, Melacca


Partimos de Koh Lanta con dirección a  Malasia, entre otras cosas, porque nuestro visado de 30 días acababa. Habíamos llegado un día 9 de Junio y por nuestras cuentas decidimos salir de Tailandia un 9 de Julio (cuentas mal echadas). El viaje iba a ser largo: Koh Lanta hacía Trang en furgoneta. Transbordo en Trang hacia Hadyai y en Hadyai ,de nuevo, transbordo hacía Penang. En Hadyai tuvimos 3 horas de espera y aprovechamos para comer, gastar los últimos bats que nos quedaban y cambiar dinero en la moneda malaya (ringints). Esto de cambiar de moneda una vez al mes, no veas lo que te engrasa las neuronas. Ahora mismo somos capaces de convertir cualquier precio (rupias, bats o ringits) a euros a la velocidad de crucero. El cambio esta más o menos 1 euro = 4 ringits. En tailandia 1 euro = 40 bats. Por lo que nuestro truco en Malasia es añadir un 0 y tenemos automáticamente el precio en bats. El viaje fue tranquilo hasta que llegamos a la frontera. Ya nos habíamos dado cuenta revisando el pasaporte, que el visado caducaba el día 8 de Julio. En principio esto no es mayor problema. Simplemente tienes que pagar una pequeña multa de 500 bats (unos 12 euros). Cuando fuimos a pasar el control de pasaportes, detectan que nos hemos pasado un día y como en cualquier ventanilla de la administración pública, te emplazan a que vayas a otra cola en otro sitio a pagar. "Vale, vamos a pagar". De repente, el policía que tiene que firmar los papeles está desayunando. Espera paciente. Ya, por fin, aparece y la funcionaria que nos estaba atendiendo escribía a cámara superlenta. Nosotros, la verdad, no teníamos ninguna prisa, pero nos preocupaba que el resto de pasajeros que nos acompañaban en la furgoneta esperasen por nosotros. . Después de casi más de 20 minutos, aquel caracol humano terminó de rellenar el formulario, pagamos las multas, entregarnos los pasaportes y por fin! cruzamos la frontera. 300 metros más adelante teníamos que pasar el control de la frontera Malaya. Aquí ningún problema. Es más, te dan un visado gratuito de 3 meses. Eso sí, hay un escáner por el que tienes que pasar las mochilas. Cuando pasamos nuestros bultos, la mujer a cargo de la pantallita del escáner, estaba en otra habitación con un niño pequeño viendo la telenovela. Aquí, el tema de los registros es algo muy relajado. Es más paripé que otra cosa. Continuamos carretera hasta Penang, también llamada Georgetown. Nos pasó exactamente lo mismo que cuando llegamos a Bangkok procedentes de Nepal. El mismo bofetón de modernidad. Veníamos de estar casi 3 semanas en islas muy pequeñas, con apenas tráfico y, de repente, nos encontrábamos en una autopista de 4 carriles, con edificios que no eran de bambú sino de hormigón del bueno, y grandes centros comerciales. Es muy curioso como tu mente se adapta al medio, y en cuanto das un cambio brusco, te quedas mirando el paisaje como si acabaras de llegar a Marte. Penang es una isla conectada al continente por el puente más largo de Malasia (13.5 km). Fue el último reducto de la colonización inglesa y se conservan numerosos edificios coloniales. Está formado, mayoritariamente, por chinos, indios y malayos. De hecho hay un gran barrio chino y una pequeña india. Comida muy variada de cada grupo étnico. La primera noche nos alojamos en un viejo hotel que se llama Paramount, regentado por 2 viejos hermanos chinos. Abajo, en la recepción, se oía una juerga monumental, y uno de los dueños, el más mayor nos acompañó a la habitación. Era el auténtico señor Miyagi (el maestro de Karate Kid). Nos explicó uno a uno cómo funcionaba cada interruptor de la habitación. El hotel era de traca. Sucio, moqueta, telarañas, y olor a rancio. Pero era sólo una noche, hasta que encontráramos algo mejor. La verdad es que Penang no tiene demasiado interés. Estábamos en esta ciudad, prácticamente, de paso y decidiendo si ir hacia las Perenthian Island, o seguir camino abajo, hacía la capital, Kuala Lumpur. Una cosa muy interesante, y que ya nos había contado aquel chico de Girona en las Phi-Phi, era que en Georgetown, había lugares donde te gestionan visados para Tailandia, de 3 meses y de hasta un año, de un día para otro. Así que si alguno está interesado en este tipo de visados, no tiene más que ir a Georgetown, darse una vuelta por Chulia Street y allí encontrará varios sitios. Nosotros ponemos el nombre de uno, el Sturdust, que además de poder alojarte, te gestionan el tema de la visa y también los billetes para volver a Tailandia. Y después de este briconsejo, seguimos con la narración. Intentamos conseguir alojamiento en las Islas Pherentian, que son un diminuto archipiélago en la costa este, muy cerca de la frontera malaya. Pero la búsqueda fue totalmente infructuosa. Aquí es temporada alta. Además de precios prohibitivos, imposible porque está todo ocupado. Una de las posibilidades es ir sin reservar nada y buscarnos la vida pero, finalmente, decidimos no volvernos locos y bajar hacía Kuala Lumpur en bus. Es lo que tiene no llevar nada organizado. Pero vamos, que hay que dejarse cosas por ver, para cuando uno vuelva, no? Malasia es más cara que Tailandia  en cuanto a alojamiento se refiere. La comida, sinceramente, está más o menos igual. Además seguimos insistiendo en que somos fans de la comida callejera. Hay unos sitios muy curiosos. Llegas, hay unas mesas de plástico con sillas, te traen un menú con fotos a todo color. De repente, un camarero te hace el pedido de la bebida y al traerla te la cobra directamente. Luego cada uno pide un plato. Cada plato lo hace un cocinero diferente en su puestecillo. Y cuando te lo trae , te lo cobra. Es decir, es un modelo de restaurante basado en trabajadores autónomos. Cada puesto de comida es de un "autónomo" y se agrupan entre sí, ponen a unos camareros en común y cada uno cobra por su trabajo de forma independiente. Y los precios siguen siendo chiquiprecios. Comes muy bien por entre uno y dos euros. El precio del transporte también es parecido y además la calidad es muy buena. Pero el alojamiento, digamos que está más complicado que en Tailandia. Encontrar sitios decentes a precios bajos no va a ser posible en Julio y Agosto. Aquí hay que rascarse un poco más el bolsillo. Una de las cosas que le comentaba a Maribel antes de llegar a Malasia, era que como este es un país musulmán, pues que no iba a ser fácil beber cerveza. Y que esto iba a suponer un ahorro en nuestro presupuesto. Que atrevida es la ignorancia!. En Malasia puedes encontrar en cualquier bar, más de 10 marcas de cerveza diferente sin pestañear. Ya nos habían advertido que en este sentido son islámicos, pero bastante laxos con algunas de sus prohibiciones. Pero es que no les queda otra. Como contaba anteriormente, existen unas grandes comunidades chinas e indias con gran peso económico en el país. Total, que se cuecen igual o más que los europeos. 

Lo sentimos, en Penang no nos dió por hacer fotos. De ahí lo poco ilustrado de esta sección del blog.

PENANG-KUALA LUMPUR

Fuimos a Kuala Lumpur en un autobús de esos que te puedes tumbar y tienes hueco para estirar las piernas (35 RM). Tardamos unas 7 horas. Y, de la estación de autobuses de KL salimos en busca de un hotel. Habíamos visto algunos por internet, pero no conseguimos hacer reserva. Al final, después de patearnos media KL, de sur a norte, nos alojamos en un hotel llamado Dinastia (como la famosa serie televisiva). Bastante caro para lo que era. Además estaba un tanto alejado del centro, nada recomendable. Lo único bueno que tenía eran las vistas de la ciudad.


 Al día siguiente, después de desayunar, nos dispusimos a ir a la embajada de Indonesia. El objetivo era obtener un visado de 60 días, ya que a la llegada solo te lo dan por 30. Azarosamente, la calle estaba a escasos 10 metros del hotel. Menuda suerte! Nada más lejos de la realidad. La calle , efectivamente, estaba a muy poca distancia, pero el número era el 323 y la calle, para que os hagáis una idea, era como la M-40. Aquí descubrimos lo ingrata que es esta ciudad para los peatones. Las aceras son minúsculas, de repente, desaparecen. No existen casi semáforos para peatones, y los pasos de cebra son testimoniales. No para ni el tato. Pero eso sí, los coches disponen de 5 carriles por sentido. No es de extrañar. Esta ciudad está dominada por las tan famosas Torres Petronas.




 Petronas es la compañía estatal de petróleo y gas que, además, patrocina a un equipo de Fórmula 1. No es muy descabellado pensar que los planes de ordenación urbana de esta ciudad, hayan sido diseñados con dinero del pretroleo, para el disfrute de los coches. A pesar de esto, existen unas cuantas lineas de un metro que va por superficie, pero que viene a ser como media linea de metro de Madrid.



Ya conocéis nuestra afición por los largos paseos. Decidimos ir a la embajada caminando. Casi 2 horas después (sí,sí.., sin exagerar),  llegamos a la embajada pero, casualmente, cerraban para comer y no abrían hasta las 14:30. "Bueno, pues comemos y hacemos tiempo". Después de comer, nos acercamos a la puerta y el seguridad nos mira de arriba abajo y nos dice que naranjas de la china. "Pero , esto qué es? Una discoteca pija?  Y encima nos ha tocado el portero estilista?" Yo vestía camiseta de manga corta y pantalones descapotables pero sin las perneras puestas (estamos hablando de 38 grados y una humedad brutal). Maribel iba enseñando los hombros. Toda una provocación para el mundo musulmán. Así que el segurata nos dijo que así no podíamos entrar, que éramos unos indecorosos. "Pero chico, si nos hemos pateado la M-40 entera!". No pasa nada, nos lo tomamos con filosofía oriental. Era viernes, el fin de semana la embajada estaba cerrada, así que, decidimos volver el Lunes con nuestras mejores galas, acordes a la etiqueta musulmana. Además, teníamos pendiente mandar un paquete para España con cosas que nos sobraban. (Aligerar el peso es una prioridad). Kuala Lumpur es una gran ciudad, con muchas cosas que ver y hacer. Yo sabía por un compañero, que existía un restaurante español, en el cual podíamos apaciguar nuestra hambre de comida patria. Nuestro objetivo, comer tortilla de patata y, si era posible, algo de jamón y saborear aceite de oliva. El lugar se encontraba en el barrio de Bitang. Un barrio muy concurrido, con todo tipo de locales de comida, de todos los países imaginables. Era sábado. "Quizás incluso puede que caiga alguna copichuela". Cogimos el tranvía, nos pusimos ropa de los domingos, y a quemar Kuala Lumpur! No nos costó demasiado encontrar el sitio. Llegamos y justo había una mesa esperándonos. Nos dieron la carta. Se nos saltaban las lágrimas al leerla. Estaba representada la gastronomía de toda la península. Desde anchoas del cantábrico, hasta pimientos del padrón. Queso manchego, jamón, chorizo, albóndigas, patatas bravas, calamares, paella. Y por fin nuestra añorada Tortilla. Pero mira tú por dónde, que no iba a poder ser. La tortilla se había agotado. Le pedimos unos kleanex a la camarera para poder llorar a gusto. Bueno, no pasa nada, nos traes un variado de jamón, queso y chorizo, unas "almóndigas" y unas patatas bravas. Y de beber, una sangría! Todo ello con bien de "pa amb tomáquet" (pan tumaca). Estaba todo rico pero a precio español.

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 Al día siguiente volvimos a la misma zona de Bitang, donde hay una concentración de centros comerciales impresionante. Pasamos 6, por lo menos, uno detrás de otro. Se ve que a los malayos les gusta comprar. Como anécdota, nos encontramos con unos antiguos compañeros españoles de mi trabajo. Trabajan para Cemex, y estaban implantando SAP en varios países de asia. No me reconocían sin traje y corbata y con mis pantalones tailandeses.
La verdad es que pasados unos días en una gran ciudad, como que nos atora la cabeza y estamos deseando salir pitando.

Llegó el lunes y con ello, día de tareas. Embajada Indonesia "segundo asalto", mandar el paquete de las cosas sobrantes a España y comprar los billetes de autobús hacia Mersing, para continuar en ferry hacía la isla de Tiomán.  En la embajada, al final, no resolvimos nada. Nos pedían fechas de entrada y salida del país que nos disponíamos, así que, lo haremos en Singapur.

Aqui os dejamos algunas fotos más de Kuala Lumpur.(Central Market, centros comerciales, Chinatown, etc)

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ISLA TIOMÁN

La siguiente parada era la isla de Tiomán. Allí habíamos hecho una reserva en un lugar un tanto peculiar. Se trata de un conjunto de casetas de madera, en una playa inaccesible, donde no hay ni teléfono móvil ni internet. Cogimos el autobús a las 9 de la mañana,  llegamos a Mersing y tuvimos que esperar unas 4 horas hasta que saliera el ferry. Íbamos un tanto preocupados pues una vez llegados al puerto donde nos dejara el ferry (en Genting) debíamos coger un taxi-bote hasta el hotel. El problema era que llegamos sobre las 8 de la noche  (oscuridad absoluta) y a esas horas navegar, como que era una aventura para nosotros. Llegamos por fin al puerto de Genting, y allí nos esperaba un personaje salido de un cómic. Nos preguntó si íbamos a Bersatu Nipah y le dijimos que sí, pensando que era un taxista. Vemos que ayuda a otros chicos a meterse en un barquito mediano con luz y demás. Nosotros pensamos, "menos mal, por lo menos tiene luz", cuando nos dice, "vosotros no, acompañadme". Y nos lleva a una barquita enana sin luz, ni chalecos salvavidas, nada!!. Una barca,vamos, como las del retiro, pero con motor. A todo esto, había estado lloviendo por la zona casi toda la tarde y aún se veían relámpagos a lo lejos. Sin luz. Luna nueva, oscuridad absoluta, mar negro, eso sí, un  cielo increíblemente estrellado . El tipo no hacía más que reírse. Nos subimos al bote. Aquello se movía, y a la primera ola, la barca que pega un bote. Comenzamos a rezar. Yo tardé un rato en buscar las plegarias del fondo del armario. Maribel me agarraba la pierna. Pero después de varios botes y ver que el tipo controlaba la conducción, como que relajamos el congrio un poco. Y, por fin! llegamos al sitio en cuestión. Era de noche y tampoco pudimos apreciar demasiado. La habitación era simple, limpia y..,  en la playa (literal). El mar se oía desde la cama.

Pero lo mejor fue al día siguiente, al despertarnos. Qué sitio más espectacular. Por detrás, la jungla con una laguna que se forma con el agua del mar. Por delante, una playa desierta. A un lado otra playa virgen sin ninguna construcción.

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Este lugar lo regenta 3 generaciones de una misma familia. Hay sólo un restaurante, lo cual te quita de pensar "dónde vas a comer hoy?" No hay carreteras. Nada. Sólo naturaleza salvaje. Nos sentíamos como en "Perdidos", pero con comida. Desde luego, la sensación de estar completamente aislado del mundo es muy reconfortante. Pensábamos que incluso nos íbamos a agobiar un poco, pero se nos pasaron los 7 días volando. Uno de los 7 días, aprovechamos que iban a comprar a la "ciudad" y nos fuimos con parte de la familia a Tekek. Nos decían que era la ciudad más importante de la isla. Bueno, pues si, tiene un pequeño aeropuerto, un puerto, pero lo demás es una calle con casas a los lados, algunos restaurantes y algunas tiendas "duty free" donde poder comprar chocolate, alcohol y tabaco sin impuestos. Es decir cerveza barata. Pero nada más. Pero claro, si lo comparamos con donde estábamos, esto era como Nueva York.
Esta zona, además, es un muy buen sitio para hacer snorkel. La primera vez que me decidí a sondear  el lugar armado con las gafas y el tubo, a los 15 minutos, vi un tiburón. Vale, no era como el de la película de Spielberg, pero era un tiburón, un tiburoncito. Con su aletita arriba, su cara de enfurruñao. En la jungla que nos rodeaba había macacos, y una especie de escarabajos del tamaño de un huevo, pero voladores. La familia que regenta el Nipah Bersatu Chalets es encantadora. Están todo el tiempo bromeando. Y qué se puede hacer en un sitio como este? Pues dormir, desayunos de hora y media, leer frente al mar, darte un baño, bucear, darte un paseo por la playa, comer (la mamá cocinaba estupendamente), echarte una siesta española, jugar a las palas (nos estamos haciendo unos profesionales), y a última hora nos juntábamos todos (franceses, portugueses, italianos, españoles, malayos, ingleses) y jugábamos al volley playa, 7 contra 7, equipos mixtos y multiculturales. Teníamos de vecinos a una pareja de portugueses (Vanessa y Joao) muy majos, desde aqui les mandamos un saludo ya que no pudimos despedirnos de ellos.




 Qué forma de sudar! Rebozados como "cocretas" con la arena. En los últimos días de nuestra estancia allí, llegaron una pareja de valencianos, Gabriel y Berta, y un chico catalán, Francisco, con los que tuvimos unas animadas veladas y nos pasamos unas risas.


Pero cuando te quieres dar cuenta, zas! se acabaron los días.
No nos queríamos ir de la isla sin explorar un poco más otras partes y nos fuimos a otra zona que se llama ABC.  Aquí tampoco hay tráfico. Existe una mini carretera por la que circulan bicis y alguna moto. Se puede atravesar la isla haciendo un trecking de este a oeste y llegar a Juara Beach. Pero no nos sentimos con muchas fuerzas y decidimos dejarlo para otra ocasión. Cuando dimos un paseo por los alrededores tuvimos la suerte del principiante. Nos asomamos a un riachuelo y aparece en todo su esplendor un Monitor Lizard , que cruza plácidamente y se posa un rato en una roca, delante de nuestras narices.  (Desgraciadamente no llevábamos la cámara encima, pero os ponemos una foto para ilustrar al animalejo)





En esta parte de la isla hay más ambiente y te puedes tomar una copita por la noche escuchando algo de música (cosa que echábamos de menos en Nipah). Pero 2 días se pansan volando y, de nuevo, otra vez a la carretera, más concretamente a la mar. Ferry hacia Mersing y decidimos hacer un quiebro de última hora, rumbo a Melaka.



MELAKA

Ciudad antigua colonia de portugueses y holandeses que representa el paradigma de lo que realmente es Malasia. Chinos, Indios, Euroasiátios y malayos conviviendo juntos en una ciudad. Es un sitio perfecto para degustar la variada gastronomía. Esta lugar sí invita a pasear. Para empezar, es patrimonio de la Unesco. No se puede fumar en el casco histórico, y está muy cuidada y limpia.



Pero lo que más nos está gustando de este sitio es lo acogedora que es la gente. Nada más llegar a la estación de autobuses de Melaka Sentral, preguntando, nos indicaron que cogiéramos un autobús, el 17, para llegar a nuestro hotel. A cada pesona que preguntabas, te daba la mano, te preguntaba de dónde eras, cuánto tiempo ibas a estar en la ciudad, etc. Cuando ya habíamos llegado a nuestra parada, sabíamos que teníamos que andar un rato, pero no en qué dirección. Preguntamos a un hombre de mediana edad, que estaba a punto de coger su coche, y nos ofreció llevarnos hasta el hotel. Y el hombre nos llevó hasta la mismísima puerta. Es una pena, este tipo de cosas en nuestra España cada vez son más raras, por lo menos en las ciudades. También conocimos a un indio que tenía un amigo en España, y estaba ahorrando para ir a verle. De hecho, nos pidió que, por favor, hablásemos en castellano porque le gustaba mucho el idioma. Vamos, que la gente aquí, en Melaka, es muy sociable. Además, cosas muy curiosas como que nos cedan los asientos en el tranvía. O que vayas a una peluquería que están atendiendo a alguien y se quiten de la silla para que te atiendan a ti primero. 
La parte más llamativa de la ciudad es la colorida Chinatown. Llena de tiendas pequeñas, y restaurantes, por la noche cierran al trafico la calle Jonker y se convierte en un animado Night Market lleno de olores y colores.


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Pasamos por una calle donde había una tienda donde, entre otras cosas, vendían peonzas. Aquí se te empiezan a aflorar los recuerdos del baúl y por menos de 1 euro me compré una. Pero lo que no sabíamos era que estábamos entrando en la tienda de un auténtico profesor del arte de la peonza. El hombre nos dió su tarjeta y comenzó a darnos una mini sesión de cómo lanzar la peonza. Además nos hizo toda una performance de lanzamientos y entre ellos uno que nos quedamos con la boca abierta. El tipo se agacha, adquiere una postura a lo Bruce Lee, tira la peonza, y la coge al vuelo con la mano, sin que toque el suelo. A todo esto la peonza bailando, claro está. Nos contó que solía dar clases a grupos. Con un aire de tristeza nos comentó, que este juego estaba a punto de desaparecer, porque no había gente que enseñara a los niños cómo lanzarlas. Y es que es todo un arte. Nos fuimos tan contentos con la peonza, 2 nuevas técnicas de lanzamiento, y la sensación de haber conocido a una persona muy entrañable, que amaba profundamente un juego de nuestra infancia. Desde aquí abogamos por los juegos de toda la vida, y no tanta playstation para los chavales.


Cosas ricas de Malasia en cuanto a comida. El Nasi Goreng (arroz frito), El Mee Goreng (noodles), el pollo al curry con nan de los indios, el tandori y además un montón de variaciones sobre las comidas china, india , malaya y portuguesa hacen de Melaka un lugar muy variado en cuanto a gastronomía. En los Night Market (mercados nocturnos) hemos comido todo tipo de pinchos, dim sum, satay, pescados. Por supuesto también hay comida basura, pero es que hasta eso es original, como la pizza en forma de cono.



Otra cosa reseñable de Malacca o Melaka son los rickshaw. Son unos carruajes con una decoración muy flower-power, cuya fuerza motor son las piernas de unos hombres, que te dan el paseo turístico y a la vez animan las calles con música de ayer, de hoy y de siempre. Adelante video:




Resumiendo.., Melaka nos ha encantado y nos ha dejado un muy buen regusto para darle la guinda al final de Malasia.

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Próxima parada, SINGAPUR!! 

5 comentarios:

  1. Hola guapos! Ya vemos que seguís perfectas!! Muchos besos desde San Francisco! ;)

    Mari, jodía, estas renegraaa

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    Respuestas
    1. A buenas horas os contesto!!!
      Que me gusta que comentéis el blog!!!
      Ví vuestras fotos de vuestras vacaciones, me encantaron!!!

      Muchos besos!!!!

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  2. hola pareja , ya vinimos de la playa (antes de limpiar la casa ) jajajaja me he puesto a ver vuestras andanzas y no salgo de mi asombro lo precioso quees todo , lo bien que os lo montais ,como narrais las peripecias la paciencia y el buen humor que desprendeis de esta PRECIOSA AVENTURA SOIS UNOS FENOMENOS. muchos besitos de la familia sanz y en especial mios os quierooooooooooooooo

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    Respuestas
    1. Mari, guapa!!!
      Muchas gracias por tus ánimos!!!
      Espero que estéis muy bien!!!

      Un besazo enorme!!!!

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  3. Joder!! Que pasada!! Vuelo a felicitaros por como narráis la aventura, me sumergí totalmente en cada lugar y experiencia que contáis, seguir disfrutado!!

    Vuestro primo Raúl desde Barcelona...

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